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A orillas del río Ter: la villa de Girona con un castillo gótico, calles medievales y un museo del Mediterráneo

Esta encantadora localidad de la provincia de Girona es el punto de partida ideal para descubrir la historia del Baix Empordà, a un paso de la espectacular Costa Brava.
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Esta encantadora localidad de la provincia de Girona es el punto de partida ideal para descubrir la historia del Baix Empordà, a un paso de la espectacular Costa Brava.

Dominada por el macizo del Montgrí y la llanura ampurdanesa, junto al río Ter, Torroella destaca por su espectacular entorno de humedales, playas y enclaves pintorescos. Por ejemplo, L’Estartit, frente al que se encuentran las Islas Medes. Torroella de Montgrí es un lugar estratégico para recorrer desde allí la Costa Brava, y tiene numerosos enclaves para visitar: además de su castillo, hay un curioso museo y bastantes lugares de interés que pueden ocuparnos un día entero de paseos.

Siglos de historia entre el Montgrí y el Mediterráneo

Torroella de Montgrí
Iglesia de Sant Genís. | Dreamstime

Todos los puntos de interés que ver en Torroella de Montgrí están ligados a su historia. El entorno de esta localidad fue ocupado desde el Paleolítico (hace unos 300 000 años), como demuestra el asentamiento de Caché del Duque de Torroella, en el conjunto montañoso del Montgrí. Además, se siguieron habitando otros enclaves cercanos como los de Madriguera de Calvet, del Neolítico.

De la Edad del Bronce sobresalen los yacimientos de La Fonollera y el Monte Mascaró. Los íberos se instalaron en Torre Gran y los romanos fundarían villas como la de Campo de la Gruta, del siglo II a. C.

En el año 888 aparece por primera vez un documento mencionando Torocella a causa de un pleito del prelado gerundense. También hay una referencia al monte Grinio (Montgri). El castillo ya estaba construido avanzado el siglo XI y en él se fueron instalando colonos. No era más que una fortaleza y carecía de entidad urbana. El señorío fue ejercido durante largos años por la familia de los Torroella, vasallos del conde de Empuries.

En 1269, el vizconde de Rocabertí compra la villa a los Torroella y, tres años después, la permuta por la villa de Sant Llorenç de la Muga con el infante Pedro (futuro rey Pedro III el Grande), por lo que pasa a ser patrimonio de la Corona. Se vive entonces un período de esplendor urbanístico y la población despunta por sus paños manufacturados.

Al mismo tiempo se amuralla el casco urbano y se levanta una nueva iglesia. También son años de rivalidad con los antiguos señores de los que dependía la localidad, el condado de Empuries. Por ello, en 1294 se comienza a edificar el castillo de Montgrí sobre una colina que domina los contornos. Sin embargo, tras diez años de obra se dejó inacabado. Al reducirse el interés regio, la Corona le vende Torroella en 1364 al conde de Empuries, para recuperarla en 1373.

A mediados del siglo XIV, Torroella se ve gravemente afectada por la peste negra. A ello se suma la creciente inseguridad que trajo consigo la guerra civil catalana así como la llegada de piratas a las costas próximas. Por este motivo se reforzó la línea defensiva con nuevas torres de vigilancia desde el siglo XV.

Avanzado el siglo XVI, se comienza a superar el largo período de crisis y se expande la ciudad. El 27 de mayo de 1694, en sus inmediaciones se produjo la batalla de Torroella. El ejército del duque de Noailles derrotó al español, continuando contra Palamós y Girona.

En el siglo XVIII cobra mayor relevancia un barrio periférico, L’Estartit, un conjunto de casas de pescadores. En la actualidad, se trata de un activo centro turístico desde el que se pueden explorar las bellas Islas Medas

Qué ver en Torroella de Montgrí, villa histórica dominada por un gran castillo medieval

Torroella de Montgrí
Castillo de Torroella de Montgrí con la localidad al fondo. | Dreamstime

Para poder conocer el bonito entorno de la localidad, la visita a lo que ver en Torroella puede iniciarse en el alto de Montgrí, donde se encuentra su inacabado castillo (datado de los siglos XIII-XIV). Destacan sus torres redondas en las esquinas y sus férreos muros de piedra almenados, formando un rectángulo.

Ya en el casco histórico del pueblo, declarado Monumento Histórico-Artístico, comenzamos en la iglesia parroquial de Sant Genís (siglo XIV), con una nave al estilo gótico. La obra fue abandonada por motivos económicos durante largos periodos. Por lo tanto, no fue consagrada hasta a comienzos del siglo XVII (casi tres siglos después e empezarse). Ejecutada con piedra del entorno, llama la atención por sus dimensiones y por su austera belleza.

En el frente barroco sobresalen un rosetón y sus dos torres, una de ellas en forma de octógono, así como su puerta principal de corte clasicista. En el interior es digna de mención la capilla Fonda, diseñada en el siglo XVIII.

El convento de los Agustinos fue habitado por estos entre el siglo XIV y la guerra de la Independencia, en que la comunidad fue expulsada para ser empleado como cuartel. Abandonado después, pasó a cumplir funciones de almacén y escuela. El elemento más interesante que se conserva es su claustro.

La plaza de la Vila es el corazón urbano de la ciudad y presenta la capilla de Sant Antoni (siglo XVIII), así como un conjunto de casas levantadas desde el siglo XVI, entre las que destacan la Casa de la Vila con un gran arco abierto en la parte inferior. Entre las viviendas más nobles que ver en Torroella de Montgrí está Can Quintana (siglo XVI, reformada en el XIX) rodeada por un hermoso jardín con palmeras. Es sede del Museo del Mediterráneo, curioso proyecto que combina el sonido de la naturaleza y la música.

La casa, proyectada en el siglo XIX por el indiano Ramón Galibern, es la sede de la Fundación familiar de los Mascort. El Palau Solterra (siglo XV) es sede de la Fundación Vila Casas, donde se custodia una importante colección de fotografía. También son reseñables las de la familia Seguer  (siglo XVI) y Can Bataller (siglos XVI-XVIII).

En pleno paseo de la Iglesia se halla el Palau de lo Mirador (siglo XIV). Perteneció sucesivamente a los Torroella y a los condes de Barcelona. Alojó, como residencia de la Corona aragonesa, a Jaime I el Conquistador en el siglo XIII y allí murió otro monarca, Juan I el Cazador en 1396. La casa mantiene intacta su apariencia medieval, y actualmente tiene un uso hotelero.

La localidad conserva parte de su recinto amurallado, como el monumental Portal de Santa Caterina y la Torre de las Brujas (siglos XIV-XV). En la costa hay un buen número de fortificaciones que ver en Torroella de Montgrí como las Torres de los Moscato, Mas Ral y Gran. Todas ellas son de planta circular y levantadas entre los siglos XVI y XVII.

En sus inmediaciones se encuentra la ermita de Santa Caterina (del siglo XIV, aunque muy reformada) de trazado gótico y altar barroco. Su imagen medieval fue destruida en 1936, como otros importantes bienes, incluida la reliquia de Santa Caterina.

Y frente a L’Estartit están las Islas Medes, que presentan un enorme atractivo paisajístico al estar llenas de cavidades calcáreas. De entre las playas con que cuenta este término municipal, destacan sobre todo la grande de L’Estartit y calas como las de Pedrosa, Ferriol, Montgó  y Calella.

Datos prácticos para visitar Torroella de Mongrí

Coordenadas

42º 2’ 38” N, 3º 7’ 43” E

Distancias

Girona 38 km, Barcelona 138 km, Madrid 735 km

Altitud

31 m

Habitantes

12 521 (2024)

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