El primer pueblo catalán: una villa medieval con el mayor yacimiento íbero de Cataluña
Los primeros latidos de Cataluña tienen su origen en el Bajo Ampurdán, en Girona. Concretamente, en un pueblo con miles años de historia y con el mayor yacimiento arqueológico íbero de la región, así como murallas y calles empedradas que acompañan cada paso de un recorrido con clara influencia medieval.
Un viaje a los orígenes catalanes
Puig de Sant Andreu no es una colina cualquiera. Desde su cima, custodiada por las murallas ciclópeas de Ullastret, el pueblo íbero de los indiketes dominaba gran parte de un territorio que hoy se conoce como Costa Brava.
Su nombre proviene de la raíz indika, que significa «los de la ciudad de Indika» y hace referencia a la ciudad fortificada que hacía las veces de capital de esta tribu. El poder de este núcleo urbano, el más antiguo de Cataluña, era tal que llegó a albergar 6000 habitantes en el siglo IV a. C.
De aquellos tiempos aún perdura el yacimiento arqueológico de Ullastret, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. Cisternas de agua, silos subterráneos y los cimientos de un antiguo palacio sobreviven en un gran estado de conservación.
De los íberos a la Edad Media
La visita al pasado continúa con un paseo por el actual emplazamiento de Ullastret. Un municipio que, adaptado a las necesidades de la vida actual, no ha perdido la identidad adquirida durante la Edad Media.
A lo largo de sus calzadas empedradas se distribuyen casas de piedra, en muchos casos con portalones y arcos, que se mezclan con elementos arquitectónicos del románico y restos amurallados en plena armonía con sus tranquilas plazas y sus tiendas artesanales.
Iglesia de Sant Pere
Construida en el siglo XI en estilo románico, la principal edificación de Ullastret sufrió modificaciones posteriores que le han dotado también de un carácter gótico.
Su campanario de espadaña con cuatro arcos es una de sus señas de identidad. Y, como curiosidad, aparecen algunas inscripciones íberas en las piedras empleadas para levantar los muros.
Castillo de Ullastret
El pequeño núcleo poblacional de Girona, de calles estrechas y empinadas, continúa protegido por algunos tramos amurallados, entre los que aún se mantienen en pie diez torres de vigilancia. De todas ellas, destaca la Torre de la Cárcel.
La lonja
Esta plaza gótica cubierta, de planta rectangular, data del siglo XV y se convirtió en el punto de encuentro social y comercial del Ullastret. Entre sus arcos y bóvedas se instalaba la plaza del mercado y tenían lugar asambleas ciudadanas.

