¿Chorro o llanto? La cascada navarra con una leyenda mitológica
Es uno de los parajes más evocadores del valle de Baztán, testigo de una historia de amor no correspondido.
Es uno de los parajes más evocadores del valle de Baztán, testigo de una historia de amor no correspondido.
Un hilo de agua rompe el silencio del bosque. Entre hayas, robles y castaños, el murmullo de la corriente guía los pasos hacia uno de los rincones más bellos de Navarra. Es un escenario casi íntimo que invita a bajar el ritmo y dejarse envolver por el ambiente mágico de una pequeña cascada.
La cascada de Xorroxin, un lugar de fantasía
El agua cae por una pared tapizada de musgo hasta una poza de aguas cristalinas. Mientras, la espesura del bosque apenas deja pasar la luz y recuerda que la cascada de Xorroxin se esconde en un valle de extraordinaria riqueza natural.
No cautiva por su altura, sino por la atmósfera que la envuelve. El sonido constante del agua, el olor a tierra húmeda y la penumbra despiertan los sentidos en uno de los rincones más fotogénicos del valle de Baztán.
La leyenda de las lamias
Según la tradición popular, la cascada está habitada por lamias. Son criaturas de extraordinaria belleza, con largos cabellos dorados y pies de pato o cola de pez que pasan horas peinándose junto al agua con peines de oro.
Una de ellas se enamoró de un pastor, pero su amor nunca fue correspondido y la lamia pasó el resto de sus días llorando. Cuenta la leyenda que el sonido que se escucha no es solo el del agua precipitándose por la roca, sino el lamento de aquella criatura.
Una ruta de senderismo familiar
La ruta hasta la cascada de Xorroxin comienza en Erratzu, un pueblo de casas blancas y balcones de madera. Son siete kilómetros con escaso desnivel. El sendero está salpicado de puentes de madera, antiguos molinos y rincones que invitan a detenerse para sentir el hechizo del bosque.
El canto de sirena que acompaña el camino es el rumor del arroyo Iñarbegi, que se transforma en rugido al alcanzar la cascada. Aquí se sitúa el nacimiento del río Baztán, que atraviesa el valle y lo abandona para convertirse en el Bidasoa.
Cerca hay otras rutas para disfrutar al aire libre. La de la cascada de Oinaska descubre otro rincón sorprendente del valle. Mientras, el ascenso al puerto de Izpegi atraviesa un hayedo y regala unas vistas espectaculares.
La mejor época para visitar Xorroxin
En primavera y otoño las lluvias alimentan la cascada y el bosque muestra todo su esplendor, desde los verdes intensos de los meses primaverales a la paleta de ocres, dorados y rojizos del otoño. En verano, sombra y humedad convierten el sendero en un agradable refugio frente al calor, mientras que las nieblas del invierno crean una atmósfera misteriosa.
En cualquier estación, la cascada de Xorroxin es un rincón mágico donde la frontera entre realidad y mitología se difumina. No es difícil imaginar a las lamias escondidas entre la vegetación y preguntarse si el rumor que se escucha es el de un pequeño chorro de agua o el eco de un llanto eterno.
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