El famoso viaje de Zuloaga y Rodin por España: El Greco, flamenco y una amistad entre artistas
¿Sabías que el gran escultor francés Auguste Rodin descubrió parte de España de la mano del pintor vasco Ignacio Zuloaga? En junio de 1905, ambos emprendieron un viaje breve, pero lleno de anécdotas, por Madrid, Toledo, Sevilla y Córdoba.
Todo comenzó en París, en casa de Rodin. Durante una conversación entre los dos amigos, Zuloaga mencionó su deseo de ir a España para comprar una obra del artista que tanto admiraba: El Greco. Rodin respondió enseguida: «¡Le acompaño!». Así, el 3 de junio de 1905, Rodin y Zuloaga junto con el coleccionista ruso Ivan Shchukin, subieron al tren Sud Express con destino a Madrid.
Madrid, el primer homenaje a Rodin
La llegada de Rodin a Madrid despertó una gran expectación. El escultor era ya una de las grandes figuras del arte europeo, autor de obras como El pensador, y su presencia en la capital española llamó la atención de artistas, escritores y periodistas.
Durante aquellos días, Zuloaga quiso mostrarle algunos lugares esenciales de Madrid y sus alrededores. El Museo del Prado, El Escorial, Toledo e Illescas formaban parte del recorrido artístico que el pintor había imaginado para su amigo.
El 8 de junio se celebró en el restaurante La Huerta un gran banquete en honor del escultor francés. A la comida asistieron unas 130 personas del mundo de cultural de la época; entre ellas, el director del Prado, José Villegas; artistas como José Moreno Carbonero; el escritor Pío Baroja; el dramaturgo Joaquín Dicenta; Ignacio y su tío, el ceramista Daniel Zuloaga.
Durante el banquete se pronunciaron varios brindis en honor de Rodin. Uno de los más recordados fue el del periodista Mariano de Cavia:
«Permitidme, amigos, que levante mi copa por Rodin, quien encerró el pensamiento en la piedra».
Camino de Toledo: El Greco y un susto inesperado
Uno de los objetivos principales del viaje era Toledo. Zuloaga quería compartir con Rodin su pasión por las obras de El Greco, conservadas en Toledo e Illescas, unas pinturas que habían marcado profundamente su manera de Zuloaga de entender el arte. Para el pintor vasco, El Greco era un maestro moderno antes de la modernidad.
Sin embargo, el camino hacia Toledo dejó una de las anécdotas más llamativas del viaje. Cerca de Esquivias, el automóvil en el que viajaban atropelló accidentalmente a un hombre que iba montado en una mula. El susto fue enorme. Rodin quedó tan impresionado que entregó al herido todo el dinero que llevaba en la cartera: «unas ochocientas o novecientas pesetas», según recogió años después el crítico Juan de la Encina.
Ya en Toledo, Zuloaga intentó transmitir a Rodin su entusiasmo por El Greco. Quería que su amigo comprendiera la fuerza espiritual de sus figuras, la intensidad de sus composiciones y la libertad pictórica del maestro cretense. Pero Rodin no quedó convencido. Según recordaría después Zuloaga, cuando hablaban de El Greco, el escultor respondía con un rotundo: «Pas du tout!», es decir, «¡En absoluto!».
Curiosamente, a Rodin sí le fascinaron otros detalles del viaje: los paisajes castellanos, el vino de la tierra, el pan negro y la comida de las tabernas.
Sevilla y el descubrimiento del flamenco
La noche del 8 de junio, después del banquete madrileño, Zuloaga y Rodin continuaron su viaje hacia Sevilla. Allí se alojaron en el Hotel Inglaterra y recorrieron el barrio de Triana, uno de los lugares más ligados a la tradición flamenca.
Fue en Sevilla donde Rodin vivió una de las experiencias que más le impresionaron del viaje: una fiesta flamenca. El escultor quedó fascinado por el movimiento de las bailaoras, por la libertad de sus gestos y por la fuerza de la danza andaluza. Años después, Jacques Vilain, director del Museo Rodin de París, explicó que el escultor se sintió atraído por «la danza andaluza, la libertad y la gracia con que se movían los bailarines».
No se puede afirmar que Rodin copiara directamente aquellas figuras en sus obras. Pero sí resulta fácil imaginar que los cuerpos en movimiento, la energía y la emoción del flamenco le marcaron. Al fin y al cabo, su escultura buscaba precisamente eso: captar la tensión de un cuerpo, un gesto, una fuerza interior.
Córdoba y la compra de una obra de El Greco
Después de Sevilla, el viaje continuó hacia Córdoba. Allí Zuloaga compró una de las obras más importantes de su colección: La Visión de San Juan, también conocida como Visión del Apocalipsis o Apertura del Quinto Sello, de El Greco.
La pintura tendría después una historia muy importante. Zuloaga la incorporó al fondo de su cuadro Mis amigos, como homenaje al pintor que tanto admiraba, y también la exhibió en su estudio parisino. Allí pudo ser vista por algunos artistas de la época, entre ellos Picasso, para quien Zuloaga fue una figura relevante en sus primeros años en París.
Esta obra se ha relacionado con el universo visual que pudo influir en Picasso durante la creación de su obra revolucionaria Las señoritas de Avignon, una pintura que marcó un antes y un después en la historia del arte moderno. Así, una compra realizada durante aquel viaje acabó conectando a El Greco, Zuloaga, Rodin y Picasso en una misma historia artística.
Una amistad entre admiración y desacuerdo
Este viaje estuvo marcado por un debate constante: El Greco. Zuloaga intentaba convencer a su amigo de la grandeza del maestro cretense, mientras Rodin se resistía, discutía, observaba y se dejaba sorprender por otros aspectos de España: sus paisajes, sus tabernas, su comida, su vino y el movimiento de las bailaoras.
Con el tiempo, según contó el propio Zuloaga, Rodin empezó a mirar de otra manera la obra de El Greco. Ya en París, el escultor visitaba a menudo el estudio del pintor vasco y se quedaba largo rato contemplando la famosa obra Visión del Apocalipsis. Hasta que un día le comentó: «Me empieza a gustar».
Quizá ese fue el verdadero final del viaje. No terminó en Madrid, Toledo, Sevilla o Córdoba, sino en un estudio de París, cuando Rodin empezó por fin a comprender aquello que Zuloaga había querido mostrarle desde el principio.
Aquel viaje relámpago por España fue un recorrido por la España que fascinaba a Zuloaga: Castilla, Andalucía, las ciudades llenas de historia, las tabernas, el flamenco y los grandes maestros. Una España que, vista por los ojos de dos grandes artistas, se convirtió en una pequeña aventura inolvidable.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉
Fuentes:
ZULOAGA, Ignacio. Carta a Aguste Rodin, 31 de mayo de 1905. París, Musée Rodin, Centre de recherche, Correspondance Rodin.
ZULOAGA, Ignacio. Carta a Auguste Rodin, 12 de agosto de 1905. París: Musée Rodin, Centre de recherche, Correspondance Rodin.
ARRIZABALAGA, Mónica. La desconocida foto del viaje relámpago de Rodin a España. ABC Archivo, 4 de junio de 2020.
MUSÉE RODIN. Exposition Picasso-Rodin. Dossier pédagogique. París: Musée Rodin, 2021.
MUSÉE RODIN. Exposition Picasso-Rodin. Dossier de presse. París: Musée Rodin, 2021.


