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Franco y el pintor republicano al que salvó para luego utilizarlo

Un pintor que fue de joven anarquista y después socialista acabó proporcionando a Franco un importante apoyo propagandístico internacional.
Autorretrato de Ignacio Zuloaga - 1943, 100 x 96 cm AR
Ignacio Zuloaga, 'Autorretrato', 1943. Colección Zuloaga.
Un pintor que fue de joven anarquista y después socialista acabó proporcionando a Franco un importante apoyo propagandístico internacional.

El golpe militar de 1936 provocó que la gran mayoría de la opinión pública europea y norteamericana apoyara masivamente al gobierno legal. Presionando a sus gobiernos para que abandonaran su política de No intervención y ayudaran a la República a defenderse. Por eso, la mejora de la imagen internacional fue una prioridad para Franco.

Durante los primeros meses se multiplicaron las atrocidades en la retaguardia de cada bando. En Granada fue asesinado el poeta Federico García Lorca y en Madrid el ensayista Ramiro de Maeztu. A Francia escaparon desde Madrid los «padres espirituales de la República» (Ortega, Marañón y Pérez de Ayala) y desde Vera de Bidasoa el novelista Pío Baroja. Este se encontró en San Juan de Luz con su amigo el pintor Zuloaga, quien evitó saludarle; algo que Baroja le reprocharía en sus memorias. El miedo del pintor era debido a que se dirigía a reunirse con su familia en Zumaia, en zona republicana. Desde allí escribió a su amiga norteamericana Alice Garrett cómo había sobrevivido «de milagro», pidiéndola también que le mandara dinero a Londres (donde planeaba exiliarse). Pues a las pocas semanas de llegar a Guipúzcoa los republicanos desvalijaron los bancos de San Sebastián, llevándose todos los ahorros del pintor y un cuadro del Greco.

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Durante los siguientes meses Zuloaga y su yerno fueron acusados de «rojos separatistas», e incluidos en una lista de «desafectos». Las amistades republicanas del pintor y su comportamiento inicial hacia los franquistas que ocuparon Zumaia, contribuyeron a que el nuevo alcalde carlista elaborase un informe en su contra. El hijo del pintor se ofreció para ir al frente en una unidad carlista con el fin de reducir la presión sobre su familia. Pero la amenaza continuó; por eso, en junio de 1937 la familia Zuloaga se trasladó a su casa de París.

Por esas fechas, el comandante militar de Zarauz se puso en contacto con el general Franco, avisándole de la situación del pintor y de su yerno. Y este, aunque no conocía personalmente a Zuloaga, le mandó al alcalde de Zumaia un telefonema en el que le ordenaba que dejara de hostigarles. La presión debió de continuar pues el alcalde Cosme Iraundegui fue destituido semanas después.

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El duque de Alba en su palacio de Liria (antes de su incendio), por Ignacio Zuloaga.

Meses antes, el duque de Alba —gran amigo del pintor— había comunicado a la prensa internacional que los cuadros de Zuloaga y de otros artistas se habían quemado durante el incendio del Palacio de Liria. El enfado del eibarrés aumentó cuando visitó las ruinas de la torre donde había nacido, incendiada durante una retirada; así como cuando supo del robo de los cuadros que tenía en su estudio de Madrid.

La torre de los Zuloaga en Eibar.
La torre de los Zuloaga en Eibar. | Archivo Fototeca Fundación Zuloaga

El pintor trató de localizar su Greco, para lo cual visitó varias veces en San Juan de Luz al embajador norteamericano Bowers. Éste escribiría acerca del miedo que atenazaba a Ignacio por si se supiera que empleaba su intermediación para hacer indagaciones en el sector republicano; también explicó cómo fue evolucionando desde la neutralidad hasta convertirse en un partidario de Franco.

Durante su estancia en París, en el verano de 1937, el pintor se reunió con sus amigos exiliados; decidiendo todos ellos a contribuir a mejorar la mala imagen de los sublevados ante la opinión pública internacional. El pintor expuso sus obras en Venecia y en Londres, representando a la España nacionalista; en tanto que su hijo Antonio —que había sido retirado del frente— fue el encargado de la revista Occident, publicada en París por el político catalanista Francesc Cambó. En ella firmaron artículos en favor de Franco muchos de los amigos republicanos de su padre: José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Ramón Menéndez Pidal, Manuel Machado y Manuel de Falla, entre otros. También varias decenas de historiadores, escritores y periodistas franceses amigos de los Zuloaga.

El artista consiguió recuperar su cuadro del Greco, así como varios de los que le robaron en Madrid. Los Zuloagas pertenecientes a la Casa de Alba también se recuperaron intactos; pues el duque los había guardado en el Banco de España en previsión de que fallara el golpe.

Presentación a Hitler de los cuadros de Zuloaga regalados por España.
Presentación a Hitler de los cuadros de Zuloaga regalados por España.

En plena guerra civil y con una guerra inminente en Francia, las oportunidades para ganarse la vida pintando eran casi inexistentes. Pero Ignacio tuvo la suerte de que Franco y algunos de los principales dirigentes franquistas le encargaran retratos; también vendió cuadros que fueron regalados por el Gobierno español al embajador americano Carlton Hayes, a Adolfo Hitler, y a la república de Chile. Así mismo, fue el contratado para policromar el crucificado que Franco encargó para el Valle de los Caídos.

De este modo, un pintor que fue de joven anarquista y después socialista, acabó proporcionando a Franco un importante apoyo propagandístico internacional. Zuloaga tampoco olvidó la iniciativa del comandante Huarte (quien avisó a Franco) al que regaló dos retratos. En el que se muestra en la imagen, en tonos blancos y negros, solo tiene color la rosa que figura en la mesa con libros.

A J,M, de Huarte su amigo Ignacio Zuloaga 1937.
A J. M. de Huarte su amigo Ignacio Zuloaga 1937.

Fuentes

  • Jesús María Arozamena, Ignacio Zuloaga el pintor, el hombre. Sociedad guipuzcoana de ediciones y publicaciones, 1970.
  • Pio Baroja, Desde la última vuelta del camino IV, Biblioteca Nueva, 1947.
  • Claude G. Bowers, My Mission to Spain, Simon and Schuster, 1954.
  • Carlton Hayes, Misión de guerra en España, E.P.E.S.A. 1946.
  • Huarte Jauregui Papers of Spanish Civil War, Jon Bilbao Basque Library, Universidad de Nevada.
  • Javier Novo, Ignacio Zuloaga y su utilización por el franquismo, Eusko Ikaskuntza, 2006.
  • Javier Novo, ‘Zuloaga en tiempos de guerra’, en El verdadero Ignacio Zuloaga, Fundación Zuloaga, 2020.
  • Borja de Riquer, El último Cambó (1936-47), Grijalbo 1997.
  • Ignacio Suárez-Zuloaga, ‘Antonio Zuloaga Dethomas: una vida entre Francia y España’, en Antonio Cesar Moreno Cantano, Propagandistas y diplomáticos al servicio de Franco (1936 – 1945). Ediciones Trea 2012.
  • Andrés Trapiello, Las armas y las letras, Destino, 1994.

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