El primer túnel ferroviario de España (todavía en uso): tiene más de 150 años y es uno de los más antiguos de Europa
Hace 172 años nacía en España el primer túnel ferroviario, que cambiaría la forma de viajar de todo el país. Para lograrlo, se creó una unión entre España e Inglaterra, ya que los británicos, al igual que Francia o Bélgica, habían instalado vías ferroviarias para dar lugar a los trenes modernos. Dicha sociedad se hizo llamar «Compañía del Camino de Hierro de Barcelona a Mataró», que daría lugar a la construcción del histórico Túnel de Montgat.
El ingeniero Joseph Locke fue el escogido para diseñar todo el camino que por primera vez uniría las dos ciudades. Pero hubo un problema, ya que por la zona se encontraba el cerro del Turó de Montgat. La incapacidad para bordearlo, debido a que las vías ya estaban lo más pegadas posibles a la costa, es lo que propició que se construyera este primer túnel en España.
Historia del Túnel de Montgat, el primer túnel ferroviario de la península ibérica
Miguel Biada, originario de Mataró, fue quien prometió unir su ciudad con Barcelona. De hecho, fue el impulsor del primer ferrocarril de la península ibérica, pues estuvo presente en el desarrollo del primer ferrocarril español que tuvo lugar en Cuba en 1837, entonces provincia de España. El invento le fascinó tanto que decidió hacer uno en su propio pueblo, por lo que al volver de Cuba, Miguel de Biada comenzó a impulsar la obra de un tren de mercancías y pasajeros entre Barcelona y Mataró (inaugurado en 1848).
Años más tarde, comienza con la preparación del proyecto y el Gobierno le concede los permisos pertinentes para la construcción de una de las infraestructuras necesarias para el desarrollo óptimo del ferrocarril, el Túnel de Montgat. Además del ya nombrado Joseph Locke, había otros cuatro ingenieros de caminos supervisando la obra: Víctor Martí, Juan Merlo, Antonio Arriete y Agustín Marcoartú. En 1846, ya estaba todo listo para dar lugar a lo que sería el Túnel de Montgat.
Un proyecto complejo y los accidentes que marcaron su historia
Los planos del túnel contaban con una longitud de nada menos que 135 metros. Su altura era de 6,39 metros y el ancho llegaba hasta los 7,25 metros. Por él pasaba solamente una vía, aunque esto cambiaría más adelante. Pero lo más importante es que sus embocaduras de entrada y salida se asemejaban a la muralla de un castillo, con dos torres a los lados y un arco rematado por almenas.
Como la construcción la empezaron los ingenieros españoles, comenzaron a picar a la vieja usanza: desde ambos lados y con picos y palas, como se hacía en Madrid y Bélgica. Una vez llegaron los británicos, trajeron barrenas de pólvora con la intención de acelerar le proceso. Después de ello, y como idea del sobrino de Locke, el túnel de Montgat fue revestido con una bóveda de mampostería para luchar así contra las inclemencias del tiempo y aguantar sin problema.
Así, el 28 de octubre fue el día indicado en el que un tren cruzó por primera vez el túnel. No obstante, este ya había sido presentado al público el 1 de marzo de ese mismo año, pero debido a que las vías no estaban totalmente acabadas, fueron unos caballos tirando de una locomotora los que cruzaron el túnel.
El primer accidente ferroviario del que se tiene constancia en este túnel ocurrió el 3 de diciembre de 1848, es decir, a poco más de un mes de su inauguración. Aunque no se terminaron de esclarecer los hechos, fueron probablemente los ganaderos de la zona quienes hicieron descarrilar un tren. Ellos eran los que llevaban las diligencias por el mismo camino que pasaban las vías, y los nuevos trenes les habían afectado. Después de ello, se reforzó la seguridad para que no volviera a ocurrir algo similar.
Sin embargo, se tiene constancia de algunos accidentes más. Por ejemplo, en 1910 hay un descarrilamiento cerca del túnel, y en 1935 otro justo delante de la estación de Montgat. Afortunadamente ninguno tuvo víctimas mortales, aunque, por desgracia, sí que hubo muertos en la zona. En 1934 un tren atropelló a un hombre que andaba por el túnel en estado de embriaguez y, en 1960, diez trabajadores de Renfe fueron atropellados con resultado mortal. Sin duda, una de las tragedias más tristemente recordadas.
Modificaciones posteriores y legado actual
Inicialmente, una única vía atravesaba el puente, pero esto cambió en 1899. Comenzaron las obras de reforma para construir una doble vía: una de ellas era destinada para personas y viajes, y la otra para transportar bienes. En 1902 se construyó una nueva estación que contribuyó a llevar a la zona el telégrafo público.
El 27 de enero de 1939, en plena guerra civil española, la boca sur del túnel tuvo que ser dinamitada. El ejército republicano huía del ejército franquista hacia Francia, y necesitaba retrasarlo todo lo posible, por lo que tomó esta decisión. Esta práctica estaba a la orden del día en aquella época, y desgraciadamente se destruyó mucho patrimonio histórico. Años más tarde, y tras la expropiación de todas las vías por el franquismo, la boca del túnel se reconstruyó en un estilo mucho más sencillo.
No hay duda de que la construcción de este túnel supuso un cambio y una evolución para la zona en la época. Una vez construido, no solo sirvió para comenzar la industrialización de las zonas próximas, también ayudó a llevar la electricidad e incluso el telégrafo o el teléfono al norte de Barcelona. Se convirtió indudablemente en una pieza clave para el desarrollo de la zona y el país, y constituye uno de los túneles más emblemáticos de España.
Y, por suerte, hoy en día este mismo túnel sigue vigente y en funcionamiento, a pesar de los años e incluso las demoliciones. Ahora mismo, se puede atravesar si se utiliza la línea Barcelona-Mataró-Massanet-Massanas. Por lo tanto, cualquiera viajero curioso puede pasar por allí en su tour por la zona, con el objetivo de conocer una edificación con tanta historia como esta.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉

