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La estación de tren más alta de España: está a casi 2000 metros de altitud

Un viaje en tren cremallera por el corazón de los Pirineos lleva a la estación más alta, y una de las más especiales, del país.
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Imagen: Shutterstock
Un viaje en tren cremallera por el corazón de los Pirineos lleva a la estación más alta, y una de las más especiales, del país.

No siempre el viaje más emocionante es el más largo; tampoco lo es el más rápido. A veces, ese viaje que permanece para siempre en la memoria es el que conduce a un lugar en el que casi se roza el cielo. Alcanzar la estación más alta de España significa disfrutar de un recorrido ferroviario de auténtico vértigo y apearse en un rincón donde el paisaje de los Pirineos se tiñe de misticismo.

Una estación de tren entre las nubes

La estación de tren más alta de España
La estación de tren más alta de España. | Dreamstime

Muros de piedra y tejados de pizarra dan forma a la estación de Vall de Núria, en Girona. Allí, a 1964 metros sobre el nivel del mar y en medio de un imponente anfiteatro natural, se alza una sobria construcción que marca el final de un trayecto en el que no hay descanso para las emociones.

No es un viaje cualquiera. Son doce empinados kilómetros de vías que se asoman al abismo, atraviesan bosques y se deslizan por praderas alpinas. Es un trayecto que tiene su punto final en un lugar donde naturaleza, historia y espiritualidad se dan la mano.

Desde el punto de partida, la estación de Ribes de Freser, hay que salvar 1000 metros de desnivel dibujando curvas, atravesando túneles y ascendiendo por pendientes que alcanzan el 15 %. Por eso no es un tren cualquiera: en más de la mitad de su recorrido es un tren cremallera.

Casi un siglo de historia de una estación de altura

Estación de Vall de Núria
Estación y santuario de Núria. | Jordiferrer, Wikimedia

La construcción de este tesoro ferroviario supuso, en su tiempo, una verdadera hazaña. Hace un siglo, el valle era prácticamente inaccesible durante muchos meses. Solo un largo y escarpado camino permitía a los devotos alcanzar el santuario de Núria.

A pesar de las dificultades para llegar al templo mariano, el número de peregrinos no paraba de crecer. Por ello, se tomó la decisión de construir la línea ferroviaria y, en uno de sus extremos, la estación más alta a la que se puede llegar en tren. Las obras se iniciaron en 1928, pero hubo que esperar hasta 1932 para la inauguración.

Todavía hoy, ese tortuoso sendero y el tren son las únicas formas de alcanzar uno de los valles más bellos de los Pirineos, rodeado de cumbres que rozan los 3000 metros. A sus pies se alza el santuario donde, según la leyenda, hace casi mil años apareció la talla de la virgen que tanta devoción despierta.

El Vall de Núria: una joya natural

Vall de Núria
Vall de Núria. | Shutterstock

Si el viaje hasta la estación más alta de tren es un festival para los sentidos, el magnífico escenario que la abraza es un regalo para el alma. Vall de Núria es un rincón de fantasía. El verde intenso de los meses más cálidos invita a caminar por sus senderos y dejarse embriagar por la pureza del aire. Con la llegada del frío, el valle se transforma bajo el manto blanco de una nieve que hace las delicias de los amantes de los deportes invernales.

En ese escenario magnífico brilla con luz propia otro tesoro: el imponente santuario neorrománico que es hogar de la patrona del valle y del Obispado de Urgell. Es el corazón espiritual de un lugar donde el tiempo corre despacio y donde, al alzar la vista, el cielo parece estar al alcance de la mano.