El pico más alto de la península ibérica: un ascenso que roza los 3500 metros de altitud
El pico más alto de la península es un venerable guardián de leyendas y de variadas formas de vida. Así se puede alcanzar la cima de la reina de nuestras montañas.
El pico más alto de la península es un venerable guardián de leyendas y de variadas formas de vida. Así se puede alcanzar la cima de la reina de nuestras montañas.
Con 3479 metros de altura, el techo de la península ibérica se alza como una muralla silenciosa hecha de piedra y de nieve. El aire nítido, casi afilado, nos trae ecos de historias moriscas y anima a una fauna y flora que desafían el vértigo. Es el Mulhacén, el corazón mineral de Sierra Nevada.
El Mulhacén, un pico con nombre de rey
Cuenta la leyenda que el penúltimo sultán de Granada, cansado de conflictos y disgustos, pidió que lo enterraran en el lugar más elevado, alejado de los hombres y cercano al cielo. A pesar de las búsquedas incansables, nunca se han hallado restos del monarca ni de sus tesoros. El verdadero tesoro es la propia montaña.
Un valor natural inmenso
En el Mulhacén, el aire trae a menudo aromas de tomillo o piornos en flor. En primavera, la nieve deshaciéndose despacio bajo el sol pone el toque dramático a este escenario gigantesco. El interés natural de esta montaña es uno de los atractivos que invitan a acercarse a ella.
Como parte del Parque Nacional de Sierra Nevada, Reserva de la Biosfera, el Mulhacén es refugio de criaturas únicas como la endémica estrella de las nieves o la esquiva cabra montés, que nos observa desde las crestas, inmóvil, como una parte más de la montaña.
Durante el ascenso, se aprecia un amplio un mosaico de paisajes: verdes borbotones de praderas alpinas, arroyos que se despeñan y, en lo alto, un desierto de roca, donde solo la ventisca rompe el silencio.
Las diferentes rutas hasta la corona del Mulhacén
En autobús desde Capileira
Aunque ya no se puede subir a la cima en vehículo de motor como antaño, todavía hay opciones cómodas como esta, que cuenta además con el aliciente de ver el fantástico pueblo de Capileira.
El autobús deja en el Alto del Chorrillo, y ahí comienza un ascenso tranquilo por el lado sur. Entre los atractivos de esta ruta están también las antiquísimas acequias que aún serpentean por las laderas.
Ruta desde la Hoya de la Mora
Una ruta popular, pero exigente, es la que parte de la Hoya de la Mora, a 2500 metros, donde el aire ya es limpio y puro.
Mientras se avanza por la Loma del Dilar, hay una subida constante, pero asumible, guiada por los hitos de piedra. Alrededor, se observan prados, neveros persistentes y hasta una laguna esmeralda.
La cara norte, un bello desafío
La Vereda de la Estrella, antiguo camino arriero, es uno de los recorridos más bellos que pueden hacerse, en compañía de ríos, chorreras y algún zorro curioso. Este camino es duro, pero a cambio se puede observar el juego hipnótico de las luces y sombras en barrancos y relieves, una soledad casi total y la satisfacción de llegar a la cumbre del Mulhacén por su lado más salvaje.

