En un cerro sobre el río Guadalquivir: la ciudad declarada Conjunto Histórico que se conoce como 'la Toledo andaluza'
Emplazada a orillas del río Guadalquivir, esta localidad está totalmente encalada y rodeada de olivares. En 1808, sus habitantes protagonizaron una de las acciones más valientes de la lucha contra los franceses. Por su llamativa ubicación en un cerro junto al meandro de un río y por su rico legado patrimonial, algunos ven en ella un reflejo de la capital de Castilla-La Mancha, la histórica Toledo. Esta es la historia y lo mejor que ver en Montoro.
Aparte del recorrido por su casco histórico, lo más interesante que ver en Montoro son sus museos. Muchos turistas usan esta localidad como base para sus recorridos por el cercano Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro. Si se quiere expandir más la escapada, la mejor opción es acercarse a la capital de la provincia, Córdoba.
Historia de Montoro, la ciudad que luchó con fuerza contra los franceses
Antes de pasar a lo que ver en Montoro, cabe descubrir su amplio pasado. Así, la zona estuvo ocupada desde el hace unos 50 000 años. En el yacimiento de Llanete de los Moros (1100 - 950 a. C.), hay restos de viviendas de planta circular o elíptica, construidas con cantos rodados y barro, así como un ajuar que se expone en el Museo Arqueológico de Córdoba. Fue habitada por griegos, fenicios y cartagineses.
Se cree que pactó con Roma en lugar de ser tomada a la fuerza, que la nombraría civitas foederata con el nombre de Epora. Esto le otorgó autonomía, eximiéndola del pago de tributos. Posteriormente, apoyaría a César en su guerra contra Pompeyo y sería declarada municipio. Fue la primera «mansión», especie de casa de posta y repostaje para los caballos, de la Vía Augusta, en el trayecto que unía Corduba y Castulo.
A principios del siglo IV, Epora se convirtió al cristianismo, y del período visigodo se conservan varias inscripciones. A partir de su llegada en el año 712, los musulmanes fortificaron el lugar, extendiendo la muralla hasta el Guadalquivir. El nombre de la localidad se cambiaría por el de su fortificación: Hisn Muntur. El desarrollo urbano se inició en torno a al punto fuerte.
En 1240, Fernando III el Santo conquistó con carácter definitivo la población el día de San Bartolomé. Desde entonces, se alzó como patrón de la localidad. Desde 1254, la ciudad perteneció a la Corona de Castilla, sometiéndose a la jurisdicción de Córdoba.
Alcanzado el año 1633, los vecinos de Montoro compraron su libertad al concejo cordobés por veinte millones de maravedís. Sin embargo, veintisiete años después, los capitulares montoreños traicionaron a la población. A través de un documento, cedieron la jurisdicción al marqués de El Carpio, Luis Menéndez de Haro y Sotomayor. Durante 1662, Felipe IV erige la villa en ducado.
Poco después, Catalina de Haro, marquesa de El Carpio y duquesa de Montoro, se casó con el duque de Alba. Pero el Rey no vendió a los Carpio todas sus propiedades. Así, los vecinos se ampararon en la monarquía para negar el señorío a los Alba. Tal pleito duraría hasta el fin del régimen señorial, ya en el siglo XIX.
En sus Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós relató la actuación de los vecinos de Montoro durante la guerra de la Independencia. Liderados por el alcalde José de la Torre, se enfrentaron al destacamento de setenta soldados franceses que ocupaban el pueblo. Los galos habían incautado todas las armas de fuego, pero una noche se abalanzaron sobre los veinticinco soldados que guardaban el Puente de las Donadas. Acabaron con ellos a cuchillo y, ya rearmados, sorprendieron al resto de tropas en el lugar donde dormían. Los enviaron cautivos a la isla del León, actualmente San Fernando.
Posteriormente, atacaron a un convoy francés, lo que provocó la llegada de un importante contingente que quemó parte del pueblo. El 8 agosto de 1808, fue declarada «Ciudad noble, leal y patriótica» por la Junta de Defensa de Sevilla. Entre los privilegios que incluía esta concesión, estaba el empleo de maceros en las solemnidades. También conllevaba el tratamiento como señorías para todos los ediles de la corporación montoreña. En el año 1969 es declarado Conjunto Histórico-Artístico.
Qué ver en Montoro, de sus bonitas iglesias a sus interesantes museos
El recorrido por lo que ver en Montoro arranca en la Plaza del Charco. Allí se encuentra la iglesia del Carmen (siglo XVIII), con dos hermosas portadas laterales labradas en piedra arenisca molinaza. Por dentro, destaca un conjunto de retablos barrocos, en la capilla mayor y las colaterales, que utilizan una notable bicromía en verde y oro.
El Museo Antonio Rodríguez Luna, en la misma plaza, ocupa una antigua ermita fechada en 1778. Con portada de piedra molinaza, reúne quince obras del pintor vanguardista nacido en Montoro (1910-1985), discípulo del pintor cordobés Romero de Torres, y adscrito a diferentes movimientos.
El pueblo está bajo la advocación de San Bartolomé, cuyo templo parroquial se halla en la Plaza de España. Su construcción se inicio en 1483 y se prolongó hasta el siglo XVI. Destaca su portada principal, obra maestra de Hernán Ruiz I. Ya en el interior, sobresale la capilla barroca de Nuestra Señora del Rosario (siglo XVIII).
Muy cerca se erige otro edificio que ver en Montoro, su ayuntamiento. Está instalado en el antiguo palacio ducal de Alba y Montoro. La construcción empleó piedra tipo molinaza como material para plasmar el estilo plateresco que luce. Destacan los ricos artesonados conservados en ambos pisos. Al lado, se alza la Casa de los Palcos (siglo XVII), que se utilizaba para disfrutar de espectáculos como toros, procesiones y ejecuciones. Posee una escalera de acceso para cada sexo.
Por la calle Bartolomé se llega a la iglesia de Santa María de la Mota, edificada en 1240 sobre la mezquita local. La portada principal data del siglo XVII, y actualmente alberga el Museo Arqueológico Municipal. En la calle sor Josefa Artola se halla el Edificio de las Tercias (siglo XVIII), nombre que recibía el almacén destinado a guardar los productos del campo que componían los diezmos eclesiásticos. Tras su portada neoclásica, posee un gran espacio dividido en tres naves, lo que da idea de la gran cantidad de producto que podía recoger. Hoy día acoge el Museo del Aceite.
Continuando con lo que ver en Montoro se alcanza la iglesia de San Juan de Letrán (1764), que destaca por las yeserías de estilo rococó que conserva en su interior. Por su parte, la iglesia de Santiago alberga el interesante Museo de la Semana Santa. Además, merece una visita el templo de San Sebastián (siglos XVI y XVIII), que cuenta con una característica espadaña barroca. Asimismo, una antigua tradición local vincula al mismo con la figura de San Francisco, que según el relato allí asistía a los enfermos.
Como curiosidad, en la calle Criado está la Casa de las Conchas. Fue decorada en 1960 con más de 45 millones de conchas provenientes de todos los rincones del mundo. Mientras tanto, en la muralla se conserva la Puerta de la Torre Mocha, de origen romano, cuyos restos actuales son principalmente medievales.
Camino del barrio de Retamar, es recomendable atravesar el puente de las Donadas o de las Doncellas (1498). Durante su construcción, las mujeres de la población donaron sus joyas y enseres para poder costearlo. Además, el rey privilegió a la localidad eximiéndola de alojar y avituallar a las tropas. Atravesando este paso, se llega a la iglesia de Santa Ana (siglos XVI al XVII), que resultó muy afectada durante la Guerra Civil. Por último, está el Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro, que ocupa parte de Sierra Morena y queda bañada por el río Yaugas. Es singular su dehesa de roble melojo.
Datos prácticos para visitar Montoro
Coordenadas
38° 1′ 18.02″ N, 4° 22′ 58.12″ W
Distancias
Córdoba 47 km, Sevilla 179 km, Madrid 353 km
Altitud
195 m
Habitantes
9049 (2024)
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉

