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112 hectáreas al pie de Sierra Morena: así es la ciudad islámica en ruinas más grande de Europa

Este yacimiento arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad, guarda los fastuosos vestigios de la mítica ciudad que fue sede del Califato de Córdoba y capital de Al-Ándalus.
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Este yacimiento arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad, guarda los fastuosos vestigios de la mítica ciudad que fue sede del Califato de Córdoba y capital de Al-Ándalus.

Madinat al-Zahra, mejor conocida en castellano como Medina Azahara, es uno de los conjuntos hispano-musulmanes más importantes de la península ibérica y el yacimiento arqueológico de origen árabe más grande de Europa. Además, desde 2018 está declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El conjunto se corresponde con la ciudad palatina que el califa Abderramán III construyó a 8 kilómetros de Córdoba.

La joya de Al-Ándalus que fue sede del Califato de Córdoba

Medina Azahara
Casa de Ya'far, en Medina Azahara. | Shutterstock

Siguiendo el modelo de otros califatos, Abderramán III ordenó la creación de una ciudad palatina, destinada a convertirse en la sede del Califato de Córdoba. Existió así una bicefalia entre la medina de Córdoba y Medina Azahara.

Las obras se iniciaron en el año 936, y fueron dirigidas por Maslama ben Abdallah. Nueve años más tarde, tuvo lugar el traslado desde el alcázar califal de Córdoba. Hacia el año 948, ya estaban construidos muchos edificios como la mezquita y la ceca. El califa Al-Hakam II continuó con la ampliación de la ciudad y, bajo su mandato, se realizaron algunas construcciones como la Casa de Ya'far.

La vida de esta nueva capital fue bastante corta, apenas sobrevivió 80 años. Al morir al-Hakam II, Almanzor, el hayib del califa Hisham II, concentró en su persona todo el poder político y militar. Construyó Medina Alzahira, su propia ciudad palatina, en dirección opuesta. Además, el califa, sin poder alguno, quedó confinado en Medina Azahara.

Con la disolución del califato cordobés, la ciudad se abandonó. La situación bélica supuso el fin de la ciudad pero, además, en épocas posteriores sufrió numerosos ataques y fue víctima de un expolio continuado durante siglos.

Hasta principios del siglo XX, la bella urbe islámica quedó en el olvido. No fue hasta el año 1911 cuando se iniciaron las primeras excavaciones, que continúan hasta el día de hoy.

Qué ver en Medina Azahara, apodada 'el Versalles de la Edad Media'

Medina Azahara
Vista panorámica del yacimiento arqueológico de Medina Azahara. | Shutterstock

Medina Azahara cuenta con un trazado ortogonal, completamente amurallado en todo su perímetro. La ciudad, además, se organiza en tres terrazas que descienden de manera escalonada desde Sierra Morena. Sus grandes palacios tuvieron las más ricas decoraciones de la época, algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días.

En la primera terraza, que está a mayor altura, se sitúa el alcázar y las dependencias reales. Por su parte, la segunda se corresponde con la zona administrativa y protocolaria, mientras que la terraza inferior posee una gran zona de huertos, jardines y viviendas a los lados, así como también alberga la mezquita aljama o principal de la ciudad.

El acceso al conjunto se realiza por la llamada Puerta Norte. Comunicaba con la ciudad de Córdoba, a través del Camino de los Nogales. Esta entrada se dispone en recodo para facilitar la defensa y evitar el acceso de intrusos a la ciudad.

Dentro del conjunto, una hilera de grandes arcos llama la atención. Se trata del Gran Pórtico, la entrada este del alcázar, utilizada como entrada protocolaria para recibir a las embajadas que visitaban la ciudad. Es un gran pórtico que se componía de 15 arcos, si bien hoy solo se han recuperado cuatro. El central es de herradura, y los restantes, arcos escarzanos. 

En medio de todo el complejo destaca el Salón de Abderramán III o Salón Rico. Es el espacio más importante de la ciudad, y estaba destinado a la recepción de las embajadas por parte del califa. También cumplía las funciones de salón del trono y salón de ceremonias.

El salón destaca por su riquísima decoración, donde en su interior sobresalen las columnas de mármol en tonos azulados y rosados. Los capiteles, muy elaborados, son de tipo avispero. Los zócalos están decorados con ataurique, o decoración vegetal, y el techo se cubre con un magnífico artesonado de madera.

La mezquita aljama de Medina Azahara era su templo principal. Está orientada a la Meca y contaba con un patio porticado. Tiene un haram de cinco naves perpendiculares al muro de la quibla, que marca la dirección del rezo. Al norte del patio se encontraba el alminar, de planta cuadrangular al exterior pero octogonal al interior.

Por otro lado, la visita continúa hacia la Casa de Ya’far, un complejo residencial ubicado en la zona del alcázar. Se construyó durante la ampliación de la ciudad realizada por Al-Hakam II. Recibe el nombre de su hayib, Ya’far Ibn Abd al-Rahmán. A pesar de su nombre, no está claro que se corresponda con la residencia del alto mandatario. La estructura de la residencia cuenta con tres zonas: una de servicio, una pública y otra privada.

Las estancias privadas se articulan en torno a un patio con un surtidor de agua. Sus muros se decoran con almagra, que aporta magníficos tonos rojizos. Además, tenía un baño privado o hamman de tres naves, que se abrían a una transversal. Destaca la portada principal, que posee tres arcos de herradura ricamente decorados con ataurique.

Al oeste de la Casa de Ya’far se puede ver otra estructura similar: la Casa de la Alberca. Consta de un patio central, presidido por una alberca, flanqueado por dos bellas portadas con tres arcos de herradura ricamente decorados.

En la zona más alta del terreno excavado, se encuentra la Casa Real o Dar al-Mulk. Los investigadores la señalan como la residencia de Abderramán III, pues destaca por su bella decoración y sus atauriques. No obstante, este espacio no es visitable en la actualidad.

En la zona sur del alcázar, se abren los jardines de Medina Azahara. El Jardín Alto, que precede al Salón Rico, contaba con un edificio rodeado de cuatro grandes albercas, que debió ser el salón de recepciones del príncipe heredero. En un nivel inferior, se encuentra el Jardín Bajo, que está en proceso de excavación.

Se ha excavado otra mezquita en Medina Azahara, situada al sur del recinto amurallado de la ciudad. Cuenta también con tres naves perpendiculares al muro de quibla y, al igual que la Aljama, está orientada a la Meca. 

Museo de Medina Azahara, diseño y vanguardia al servicio de la historia

Museo de Medina Azahara
Museo de Medina Azahara. | Shutterstock

En las inmediaciones del conjunto arqueológico, se encuentra el Museo de Medina Azahara. Se trata de un edificio construido por Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. Se inauguró en 2009, y, un año más tarde, obtuvo el Premio Aga Khan de Arquitectura. Además, en 2012 fue condecorado con el premio al Museo Europeo del Año. Se reconocían así sus avances e innovaciones en el ámbito de los museos.

Consta de tres plantas, dos de ellas subterráneas. En él, se conservan las piezas encontradas en el yacimiento, mapas y maquetas explicativas de la antigua ciudad y otros restos procedentes del Museo Arqueológico de Córdoba.

Datos prácticos para tu visita a Medina Azahara

Dirección

Carretera de Palma del Río, km. 5, 5. 14071, Córdoba.

Teléfono

957 10 49 33

Correo electrónico

madinatalzahra.ccul@juntadeandalucia.es

También puedes leer este artículo en inglés y en francés.

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