Declarada Patrimonio de la Humanidad: la preciosa ciudad andaluza 4 veces galardonada por la Unesco
El entramado de callejuelas de origen islámico, las pequeñas plazas y los patios encalados decorados con flores, alrededor de la Mezquita-Catedral, son reflejo de la sensibilidad de esta población andaluza. Todo lo que ver en Córdoba muestra cómo esta ciudad sigue cultivando con el primor propio de los árabes sus numerosas disciplinas artesanas. Un lugar que recuerda firmemente su herencia andalusí.
El monumento más conocido de esta ciudad andaluza es, sin duda, la maravillosa Mezquita-Catedral de Córdoba. De la misma importancia son los restos de la ciudad palatina de Medina Azahara, situada en sus cercanías. Además, hay un amplio patrimonio histórico que descubrir en esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Córdoba, joya de al-Ándalus y crisol de culturas
Los primeros asentamientos de la zona de Córdoba capital datan de los siglos IX y VIII a. C. A mediados del siglo II a. C., el general romano Claudio Marcelo fundó Corduba para ser capital de la Hispania Ulterior. Su gran esplendor y desarrollo artístico se plasmó en dos foros, colonial y provincial. Abundaron los grandes edificios, como el teatro y el anfiteatro, y grandiosos templos como el situado en la calle Claudio Marcelo. Esta ciudad romana fue la cuna del gran pensador y filósofo Séneca.
Durante el siglo VIII, Córdoba fue tomada de manos de los visigodos por Mugit, lugarteniente de Tariq. Por entonces mantuvo su papel administrativo, siendo objeto de frecuentes disputas entre distintas facciones. Sin embargo, en el año 756, Abderramán I la proclamó capital del emirato de al-Ándalus. Al mismo tiempo, se iniciaron las obras del gran edificio que ver en Córdoba, la mezquita aljama.
Siglos más tarde, en el año 929, Abderramán III la proclamó capital del califato independiente de Damasco. Su medina llegó a contar con mil mezquitas, ochocientas casas de baños, un avanzado sistema de alumbrado público, una famosa universidad y una biblioteca pública con más de 400 000 volúmenes.
No es de extrañar que semejante ambiente propiciara el surgimiento de grandes talentos creadores. Ejemplos son el filósofo y médico Averroes y su discípulo, el judío Maimónides, también médico y teólogo. La ciudad estaba adornada con jardines, cascadas y lagos artificiales. Mediante un acueducto, se suministraba agua dulce en abundancia a las fuentes y a los baños públicos, de los que había setecientos.
Por toda la ciudad podían verse suntuosos palacios, como el de al-Zahra, Medina Azahara, a las afueras de Córdoba, y declarada Patrimonio de la Humanidad en 2018. Pese a ello, en el año 1013 el poderoso califato se derrumbó, que se declaró taifa hasta su caída definitiva, hecho que acaeció durante 1236, cuando las tropas de Fernando III el Santo tomaron la ciudad.
El siglo XIV trajo consigo años duros para la población cordobesa. Entre 1366 y 1369 tuvo lugar la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Pedro I el Cruel y a los de su hermano bastardo Enrique de Trastámara. Ya en 1349, Córdoba sucumbió ante la peste negra, hecho que se repetirá quince años después. Los inmensos índices de mortandad unida a la falta de alimentos y de dinero sometieron a la ciudad a una gran crisis. Con la llegada de los Reyes Católicos, se inició una pequeña recuperación, si bien el decreto de expulsión de los judíos supondría un golpe importante.
Como en toda Andalucía, el siglo XVI fue de gran prosperidad que permitió numerosas construcciones. A mediados de siglo nació en Córdoba el poeta y dramaturgo Luis de Góngora, que sería inmortalizado por el pintor sevillano Diego Velázquez. Durante el siglo XVIII, se construirían notables edificios barrocos. Finalmente, a partir de mediados del siglo XX Córdoba comenzó a recuperarse, económica y culturalmente. Actualmente es una de las ciudades medievales mejor conservadas de España.
Qué ver en Córdoba, ciudad Patrimonio de la Humanidad
Este repaso sobre lo que ver en Córdoba capital se centra en su casco histórico, sin duda uno de los más bonitos del mundo. El espacio integra el barrio de la Mezquita-Catedral de Córdoba, la judería, el alcázar y el barrio de San Basilio. Los barrios de San Francisco y San Pedro completarán este recorrido esencial.
La Mezquita-Catedral de Córdoba fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, galardón que fue ampliado en el año 1994 a gran parte del centro histórico que lo rodea. Una vez disfrutada, puede pasarse a la plaza del Triunfo, junto al Guadalquivir. Su monumento al arcángel San Rafael dota a este enclave de una personalidad propia. La manierista Puerta del Puente (1575) es un arco de triunfo de un solo vano adintelado, antigua puerta de entrada a la ciudad, a cuyos lados se sitúan dos pares de columnas de estilo toscano.
El Puente Romano une ambas riberas del Guadalquivir y termina en la Torre de la Calahorra, que alberga el Museo Vivo de al-Ándalus. Por último, el edificio del antiguo Hospital de San Sebastián o San Jacinto (1514-1516) cuenta con una interesante portada que combina elementos góticos y platerescos, única de su estilo en la ciudad. Posee además un patio central flanqueado por galerías de estilo mudéjar, que actualmente funciona como Palacio de Congresos.
En la calle Velázquez Bosco se encuentran los baños árabes de Santa María, uno de los edificios de la época califal mejor conservados de Córdoba. Originalmente, constaban de una sala fría de planta rectangular rodeada de columnas aprovechadas de edificios anteriores y de una sala caliente, cubierta con bóveda de cañón horadada que descansaba en arcos de herradura. Durante los siglos XIV, XVIII y XIX las estancias sirvieron desde cárcel a corral de comedias.
La Calleja de las Flores es uno de los rincones más populares que ver en Córdoba capital. Recibe su nombre de las numerosas plantas que decoran sus muros encalados. Por otro lado, el Palacio de los Duques de Medina Sidonia (1636) tiene una bella fachada principal y una escalera embellecida con estucos. Su fachada posterior, hacia la plaza de Jerónimo Páez, es llamada la Casa del Judío. En esta plaza se encuentra asimismo el museo arqueológico, que alberga los restos del teatro romano en su interior.
Si se continúa por la calle Julio Romero de Torres, se alcanzará el arco del Portillo. Se trata de una de las tres puertas conservadas de la muralla medieval. Desde aquí, una opción es regresar hacia la mezquita y perderse por las callejuelas cordobesas, algunas de las cuales están unidas a viejas leyendas. Un buen ejemplo es la calle de las Cabezas, vinculada a la trágica historia de los Siete Infantes de Lara.
Más allá de la Mezquita-Catedral de Córdoba
Otra alternativa es continuar hacia el noroeste. De este modo, se alcanzan los barrios de San Francisco y San Pedro. En tal caso, la primera parada será la iglesia de San Francisco, que conserva un importante número de obras barrocas. Entre la colección, destaca el San Pedro de Alcántara de Pedro de Mena, una dolorosa del taller de José de Mora y numerosos lienzos de Juan de Valdés Leal, Antonio del Castillo y Antonio Palomino.
La calle Romero Barros conduce a la Plaza del Potro, antiguo mercado de ganado. Ahora, su uso ha cambiado mucho, siendo uno de los espacios más populares de Córdoba capital. En ella se localizan la posada del mismo nombre, en la que Cervantes alojaría su personaje Don Quijote. También allí está el antiguo Hospital de la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, que alberga en la actualidad el Museo de Bellas Artes y el Museo Julio Romero de Torres. Del primero destacan sus dibujos de los siglos XVII y XVIII y, del segundo, una selección de la obra de Julio Romero de Torres, el pintor cordobés más reconocido internacionalmente.
La próxima parada es la Plaza de la Corredera, documentada desde el siglo XIII. Más tarde, adoptaría una configuración barroca, cerrada por muros y galerías de pórticos de ladrillo, con edificios a tres alturas. Sus edificios más antiguos son las Casas de doña Jacinta (finales del siglo XVI) y la cárcel y Casa del Corregidor (siglo XVI) en la que se encuentra el mercado. Además, en sus alrededores se concentran numerosas tiendas de artesanía, principalmente con obras de mimbre, cuero, madera y barro.
La judería se extiende desde la mezquita hasta las murallas y la Puerta de Almodóvar. El barrio posee un entramado de calles estrechas cuyas fachadas encaladas se adornan con azulejos y rejas. El núcleo principal de este lugar que ver en Córdoba capital está compuesto por la calle Judíos y las plazas de Tiberíades, Judá Leví y Maimónides. En estas últimas se vendían tiempo atrás las bulas para la santa cruzada, y se puede encontrar también la estatua homenaje al filósofo judío.
Otros puntos de interés son la Casa de Sefarad, la Casa Andalusí, los baños califales y la sinagoga. Dicho templo fue levantado hacia 1315 por orden de Isaac Mejeb. Precedido de un pequeño patio, cuenta con sala de oración cuadrada y el nicho para el Pentateuco, adornado con atauriques. Por otro lado, está totalmente recubierta de yeserías con influencia toledana, siendo la única sinagoga medieval conservada en Andalucía.
Córdoba, la ciudad de las flores
El adyacente barrio de San Basilio muestra los tradicionales patios cordobeses, engalanados con especial cuidado durante su fiesta del mes de mayo. Esta festividad, celebrada en torno a las primeras semanas de mayo, también fue reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el año 2012. El Alcázar de los Reyes Cristianos, junto al barrio mencionado, fue erigido entre 1328 y 1359, bajo impulso de Alfonso XI.
Desde allí gobernaron los Reyes Católicos durante ocho años, al tiempo que dirigían la conquista de Granada. Durante su estancia alzaron la Torre de la Inquisición y adaptaron algunas salas como sede del Tribunal del Santo Oficio. Más adelante, fue cárcel civil y militar. Se trata de un conjunto de planta cuadrada, construido con sillares de piedra y protegido en sus ángulos por cuatro torres. Entre estas cuatro alturas, destaca la Torre de los Leones por ser la más antigua.
Son especialmente interesantes los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos, que se configuran al más puro estilo andalusí. En el interior del conjunto sobresalen los baños reales, construidos por Alfonso XI e inspirados en los modelos islámicos tradicionales. Por su lado, el Salón de los Mosaicos expone una interesante colección de mosaicos romanos del siglo II. Completan este recorrido el patio mudéjar y la plaza de armas.
En las Caballerizas Reales (1570), actualmente dependencias municipales, puede disfrutarse a diario un interesante espectáculo ecuestre. Algo más lejos se halla el Palacio de Viana (siglo XIV), con fachada manierista, doce patios floridos y un amplio jardín con fuente. Es Monumento Nacional y está declarado Jardín Artístico, y en sus salas se exponen colecciones artísticas de distintas épocas.
El último de los bienes Patrimonio de la Humanidad en completar la selecta lista cordobesa es la ciudad palatina de Medina Azahara. A unos 8 kilómetros de Córdoba capital, en las faldas de Sierra Morena, se encuentran las ruinas de la que fue sede del Califato de Córdoba, mandada construir por Abderramán III y, actualmente, inmersa en proceso constante de excavación y restauración.
Datos prácticos para visitar Córdoba
Coordenadas
37° 53′ 0″ N, 4° 46′ 0″ W
Distancias
Jaén 104 km, Sevilla 129 km, Málaga 162 km, Madrid 400 km
Altitud
120 m
Habitantes
322 811 (2024)
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