La primera plaza mayor regular de España: ocupa más de 10 000 m² (y no es la de Madrid)
Las plazas mayores han sido siempre el corazón de las ciudades. Al fin y al cabo, desde los tiempos medievales han albergado los mercados y la vida social de sus habitantes.
No obstante, estas plazas, hoy espacios de orden y perfección geométrica, no siempre lucieron esa grandeza. Hubo una pionera que, siglos después, sigue deslumbrando por su majestuosidad y poderoso atractivo. Se trata de la de Valladolid, la primera plaza mayor que se reconstruyó con un plan bien definido y el resultado fue espectacular.
La Plaza Mayor de Valladolid, historia de un hito urbano
Valladolid, la que fuera la ciudad más destacada de Castilla durante largo tiempo, había visto cómo su Plaza del Mercado aglutinaba a los gremios, el convento de San Francisco o la Casa del Municipio, convirtiéndose en el epicentro de la villa. Sin embargo, un gran incendio en 1561 acabó con todo.
La reconstrucción, avalada por Felipe II y encomendada a Francisco de Salamanca, fue la oportunidad para crear en España la primera plaza de regular (aludiendo a sus formas rectangulares uniformes), toda ella cerrada y porticada. Nacería así un espacio icónico que luego sirvió de ejemplo para muchas otras, tanto en la península como allende los mares.
Rojo almagre y cadenciosa belleza
El rojo almagre es el tono que caracteriza a la hermosa Plaza Mayor de Valladolid, desde el pavimento hasta los edificios que la rodean. Su uso evoca aquella ciudad de reyes y grandes señores. Los soportales, que descansan en columnas y pilares de granito, imprimen un ritmo que se hermana con el bullicio de la ciudad.
Sus dimensiones son todavía hoy colosales y, en España, solo la Plaza Mayor de Medina del Campo la supera. La limitación a tres alturas en las construcciones originales también ayudó a crear esa armonía única en su fisonomía, un éxito que luego fue imitado en ciudades como Madrid o Salamanca.
El mejor arranque para conocer Valladolid
Sin salir de la plaza, se pueden contemplar algunos de los atractivos que posee la capital castellana. Uno es el Teatro Zorrilla, uno de los más insignes del país, situado donde en tiempos estuvo el convento de San Francisco. En otro extremo, la casa consistorial aporta un toque de inspiración medieval que invita a fantasear.
Con todo, la otra gran manera de conocer Valladolid es captar su pulso cotidiano. Núcleo incuestionable de la convivencia en la ciudad, la plaza mayor acoge desde Semana Santa a los festejos patronales, pasando por el Festival de Teatro y otros muchos actos culturales. El monumento al conde Pedro Ansúrez, repoblador de la ciudad, parece transmitir todo el orgullo contenido en este lugar.

