El templo excavado en la roca: un tesoro medieval escondido en Burgos
Se suele decir que la fe mueve montañas. Cuando menos, es capaz de crear sorprendentes iglesias en el corazón de la roca, con muy pocas herramientas. Es el caso del eremitorio rupestre en Burgos que pasa desapercibido pese a su tremenda fuerza. Para encontrarlo, hay que viajar a la aldea de Presillas.
SAN MIGUEL DE PRESILLAS DE BRICIA, UNA SORPRESA EN MEDIO DEL MONTE
Llegar hasta la ermita de San Miguel no es tarea fácil; apenas hay indicaciones ni personas a las que preguntar. Sin embargo, la impresión que causa este templo abierto en la roca arenisca a fuerza de tesón es memorable. De repente, en el seno de la montaña, se dibujan arcos con sus columnas, una entrada a un espacio que apenas se consigue imaginar desde fuera.
UN MUNDO DE ANACORETAS
La Alta Edad Media fue una época de eremitas y anacoretas; personas que, movidas por una inmensa espiritualidad, decidieron apartarse del mundo y recluirse en zonas como esta, donde la roca arenisca permitía excavar ermitas y eremitorios. Ejemplo de esos templos es San Miguel, en Presillas, dentro del pequeño municipio de Alfoz de Bricia.
Aunque la porosidad de la roca ayudase, es admirable la perfección de este templo rupestre, dotado de tres naves con sus ábsides, altares y hornacinas. Una escalinata, también tallada en la roca, unía sus dos plantas, divididas por una gran cornisa de piedra. Datado hacia el siglo X, San Miguel es realmente un lugar fuera del tiempo.
UNA RAZÓN MÁS PARA VISITAR LAS MERINDADES
La visita a San Miguel de Presillas se realiza actualmente desde el exterior, para proteger el templo, pero una escalera metálica permite ver tanto el interior como la magnífica extensión de robles que lo rodean. Se llega tras una pista forestal que parte del pueblo, donde vale también la pena disfrutar de la arquitectura montañesa.
Los atractivos de la zona no acaban aquí, sino que todo el entorno está impregnado de esa devoción medieval. No muy lejos, en una cueva, se encuentran también dos pilas bautismales igualmente talladas en la roca, así como algún otro ejemplo de templo rupestre. En cualquier caso, una visita a la histórica comarca de Las Merindades tampoco debería pasar por alto Frías, la ciudad más pequeña de España.
UN RINCÓN DE ESPIRITUALIDAD ENTRE ROBLES CENTENARIOS
La fusión entre las sugerentes formas de la naturaleza y el ingenio arquitectónico medieval da en San Miguel uno de sus frutos más impactantes. La imagen de esos anacoretas medievales, acercándose a su iglesia rupestre desde las cuevas donde habitaban, es algo que acude a la mente en este rincón burgalés, cercano ya a Cantabria.
Hoy día, el silencio y la sensación de alejamiento siguen presentes. Por unos minutos, cualquiera puede sentirse como aquellos santos hombres que lo dejaron todo por instalarse en estos parajes, lo más cerca posible de lo divino.
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