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El pequeño pueblo de Teruel que se esconde entre riscos y pasarelas

La belleza salvaje de su entorno y su aislamiento lo convierten en un rincón perfecto para desconectar.

Montoro de Mezquita. | Shutterstock

La belleza salvaje de su entorno y su aislamiento lo convierten en un rincón perfecto para desconectar.

Es uno de esos lugares maravillosos que cuesta encontrar en los mapas. En el corazón del Maestrazgo turolense, allí donde la carretera se estrecha hasta desaparecer, se esconde una pedanía arropada por una muralla rocosa y mecida por el sonido del agua que se desliza entre barrancos. 

Apenas un puñado de casas dibujan Montoro de Mezquita, pero el paisaje que lo abraza es grandioso. Es un escenario donde gigantescas paredes de piedra rompen el horizonte y cañones modelados por la erosión proponen rutas sorprendentes.

Los Órganos de Montoro, una catedral pétrea

Mirador de Montoro de Mezquita en Teruel. | Dreamstime
Mirador de Montoro de Mezquita en Teruel. | Dreamstime

Montoro de Mezquita se asienta en un terreno abrupto que guarda una joya geológica extraordinaria. A unos kilómetros del núcleo urbano, unas colosales columnas de piedra recuerdan a los tubos de un órgano. Son agujas calcáreas que emergen de la montaña y se elevan más de doscientos metros, revelando la fuerza y la paciencia con la que la naturaleza ha moldeado este paisaje.

La visión de este monumento natural sobrecoge desde cualquier perspectiva. Hay senderos que acercan a su base y vías de escalada para quienes buscan coronar sus riscos. Pero existe un lugar privilegiado para admirarlo en todo su esplendor. Esa atalaya está en la A-1702 y es una de las paradas obligatorias en la Silent Route, una ruta panorámica que invita a recorrer sin prisas algunos de los paisajes más espectaculares de Teruel

Un sendero de vértigo

El río Guadalope que discurre a los pies de ese capricho de la naturaleza es protagonista de otra experiencia fascinante. Su cauce se abre paso entre enormes paredes de roca en las que ha tallado una profunda herida. En algunos tramos, los rayos del sol apenas consiguen reflejarse en unas aguas frías y cristalinas que ponen la melodía a un entorno hipnótico.

Pasarelas de madera en Montoro de Mezquita. | Shutterstock
Pasarelas de madera en Montoro de Mezquita. | Shutterstock

Las sensaciones son intensas, sobre todo al recorrer las pasarelas colgantes instaladas en las paredes del desfiladero. Suspendidas sobre el río, permiten avanzar pegados a la roca mientras el paisaje cambia a cada paso entre pozas y pasos estrechos.

La experiencia no acaba en esas pasarelas. Si aún quedan ganas de seguir disfrutando al aire libre, el recorrido se prolonga en un agradable paseo fluvial que atraviesa el paisaje entre riberas y cañones hasta llegar a la vecina localidad de Aliaga.

Arte rupestre en Montoro de Mezquita

Montoro de Mezquita no solo asombra por la fuerza de sus paisajes. En sus abrigos rocosos se oculta un valioso legado prehistórico. Las pinturas rupestres del Cantalar, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO dentro del conjunto de arte rupestre levantino, son la huella silenciosa de los primeros pobladores de este territorio.

Montoro de Mezquita. | Shutterstock
Montoro de Mezquita. | Shutterstock

Naturaleza e historia, calma y aventura. A pesar de su modestia, Montoro de Mezquita guarda tesoros extraordinarios. Es uno de los secretos mejor guardados de Aragón, un lugar recóndito que, una vez descubierto, no se olvida.

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