Cañones, arte rupestre y pueblos: el parque turolense que parece un viaje al pasado
Arte, naturaleza e historia se unen para ofrecer una experiencia única al visitante, un genuino viaje por el pasado geológico y antropológico de Aragón.
Arte, naturaleza e historia se unen para ofrecer una experiencia única al visitante, un genuino viaje por el pasado geológico y antropológico de Aragón.
Al noroeste de la provincia de Teruel, en las estribaciones de la Cordillera Ibérica, el cauce del río Martín dibuja un impresionante paisaje de gargantas y formaciones geológicas de gran valor arqueológico, cultural y ecológico que se ha convertido, por méritos propios, en uno de los siete parques culturales de la Comunidad Autónoma de Aragón.
UN MUSEO AL AIRE LIBRE
Visitar los más de 250 km2 del Parque Cultural del Río Martín es embarcarse en un apasionante recorrido por la prehistoria y la historia de la Península Ibérica. Destaca la extraordinaria cantidad y calidad de las pinturas rupestres que se pueden admirar en el parque, declaradas Bien de Interés Cultural e incluidas por la Unesco en la lista de Patrimonio de la Humanidad como parte del arte rupestre del arco mediterráneo.
UN PAISAJE MOLDEADO POR EL AGUA
El tramo medio del río Martín, afluente del Ebro, alberga un abrupto paisaje de sierras y profundos cañones, un corte natural plagado de cuevas, grutas y caprichosas formaciones geológicas, fruto de la erosión.
Este escenario sirve de refugio a una fauna y flora de un excepcional interés ecológico, con bosques de pinos y vegetación de ribera que acogen una gran variedad de especies acuáticas, aves y mamíferos. Mención especial merece la gran cantidad de rapaces, como el buitre leonado, una de las mayores colonias de todo Aragón. El Parque Cultural del Río Martín cuenta con un sinfín de rutas y senderos que permiten disfrutar de sus paisajes y su biodiversidad.
DEL JURÁSICO A LA EDAD MEDIA
El recorrido por el patrimonio arqueológico del parque comienza en el Jurásico, con los fósiles marinos de Alacón y las huellas de dinosaurio de Ariño. Las marcas de zarpas de oso y fósiles animales de la Cueva de los Huesos de Obón trasladan al visitante al Paleolítico. Sin duda, el gran tesoro del parque son las importantes muestras de arte rupestre del Neolítico en los abrigos de los cañones del río, como el Hocino de Chornas en Obón o el Frontón de Tía Chila en Oliete, que ilustran las costumbres y creencias de los primeros pobladores de la región.
Este singular paseo arqueológico incluye también numerosos vestigios del pasado íbero, con destacados yacimientos como la Sima de San Pedro en Oliete, así como huellas de la presencia visigoda, con enterramientos como la necrópolis medieval de Albalate del Arzobispo.
UN PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO A LA ALTURA
Esta combinación de naturaleza e historia se completa con el patrimonio arquitectónico de los pueblos ubicados en el interior del parque, que también habla del pasado y contribuye a su impresionante riqueza cultural.
De visita obligada son la majestuosa Iglesia de Santiago, en Montalbán, insigne muestra del arte mudéjar turolense, y el Castillo-Palacio Arzobispal de Albalate del Arzobispo, joya gótica con elementos renacentistas que conserva su torre mudéjar original. Un broche de oro para un recorrido que vertebra historia y cultura como un auténtico museo al aire libre.
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