El dolmen de Huelva que muchos comparan con Antequera y sigue siendo un gran desconocido
Con más de doscientos monumentos megalíticos, Huelva es una de las provincias más ricas en legado prehistórico de toda España. Son muchos los lugares donde, en mitad de un prado o en un claro del bosque, emergen grandes losas clavadas en la tierra, construcciones que guardan su misterio después de miles de años de haber sido colocadas allí. Sin embargo, algunos de estos monumentos pétreos sencillamente dejan sin palabras.
EL DOLMEN DE SOTO, UN VIAJE DE 5000 AÑOS
UN PORTAL A UN MUNDO LEJANO
La palabra dolmen, que viene del idioma bretón y significa «gran mesa de piedra», se queda corta para definir el que apareció en la localidad onubense de Trigueros en 1922. Los expertos llaman a construcciones como esta «dólmenes de corredor», ya que presentan un largo pasillo que conduce a una cámara funeraria. Los de Antequera son otro ejemplo en Andalucía.
El monumento lleva el nombre de su descubridor, Armando de Soto, y ya en 1931 fue declarado Monumento Nacional. Rodeado por un anillo de más de 80 metros, y con una longitud de casi 21, el dolmen de Soto no solo es el más grande de Huelva, sino uno de los mayores de todo el occidente europeo. Las pruebas realizadas dataron su construcción en el Neolítico final o Calcolítico, en torno al 3000 a. C.
ARTE RUPESTRE Y ENIGMAS QUE DESAFÍAN EL PRESENTE
Más allá de lo impresionante de las losas de piedra, llaman la atención los símbolos y figuras que aparecen grabados en ellas. Siluetas humanoides, formas abstractas, todo un código perdido en el tiempo que lanzan preguntas acerca del uso que tenía este espacio. ¿Un lugar sagrado donde entrar en contacto con los ancestros? ¿Un escenario de rituales religiosos y chamanísticos? La imaginación echa a volar ante esas piedras milenarias.
Sin embargo, lo más asombroso del dolmen sigue sucediendo todavía hoy: durante los equinoccios de primavera y otoño, los rayos del sol recorren la galería hasta alcanzar el fondo, con un precisión sorprendente. Este prodigio demuestra el avanzado conocimiento astronómico que alcanzaron aquellas sociedades, y cómo los astros estaban íntimamente unidos al arte y al ciclo de la vida.
EL MISTICISMO DE UN LUGAR ENVUELTO EN LA LEYENDA
Lugares como el dolmen de Soto tienen tanta fuerza que los siglos no pueden borrarla. Así, la magia de este monumento ha pervivido en forma de creencias y leyendas, que hablan de tesoros custodiados por seres sobrenaturales. Luces misteriosas y presencias intangibles han alimentado la creencia en el poder que todavía guarda esta joya prehistórica.
El dolmen de Soto suele estar abierto al público en Trigueros, cerca de Niebla y Moguer, en el mismo paraje El Zancarrón donde apareció hace más de un siglo. Es una visita imprescindible en la zona, de esas que invitan a mirar miles de años atrás. Y es que esta maravilla megalítica sigue siendo, 5000 años después, un verdadero portal entre mundos.
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