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Cercado por murallas y junto al río Tinto: así es el bonito pueblo de Huelva declarado Bien de Interés Cultural

Esta localidad, completamente rodeada por una muralla de origen árabe, cuenta también con un impresionante castillo medieval.
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Esta localidad, completamente rodeada por una muralla de origen árabe, cuenta también con un impresionante castillo medieval.

Dos kilómetros de murallas y cuarenta torres de un característico color rojizo circundan la histórica plaza fuerte de Niebla. De turbulento y esplendoroso pasado guerrero, el pasar de los siglos acabó eclipsando su importancia. Pese a ello, hoy compone un conjunto espectacular que narra buena parte de la historia onubense.

El interior del recinto amurallado es algo prioritario que ver en Niebla. El recorrido puede durar una mañana, contando con la obligada visita al puente romano. La escapada puede continuar en el cercano pueblo de Almonte y la aldea de El Rocío.

Tampoco queda lejos el centro de interpretación del Parque Nacional de Doñana. En él y en los diversos arenales de los alrededores, hay muchas opciones para realizar turismo activo, especialmente equitación y avistamiento de aves. Al mismo tiempo, es posible bañarse en las infinitas playas de Matalascañas.

Tomando la autovía hacia el oeste puede pasarse un día completo viendo los interesantes Palos de la Frontera y Moguer. Los pueblos están vinculados al viaje de Cristóbal Colón y al Premio Nobel de literatura Juan Ramón Jiménez.

El pueblo que llegó a ser capital de un pequeño reino 

Iglesia de Niebla
Iglesia de Niebla, antigua mezquita. | Shutterstock

Como suele ser habitual en la provincia de Huelva, Niebla ya estaba habitada durante el Neolítico. Así lo demuestra el asentamiento de Los Bermejales, donde se han encontrado trabajos de piedra y elaboraciones cerámicas. También sobresale el yacimiento del Dolmen de La Lobita.

Los fenicios llamaron Ilipula al lugar, mientras que los cartagineses la convirtieron en una ciudad fuerte y comercial. Los romanos liderados por el general Publio Cornelio Escipion Africano la atacaron reiteradamente hasta conquistarla. Tras la toma, la consideraron importante pues edificaron un acueducto, calzadas, termas y una ceca para acuñar moneda.

Llamada Ilipla por los visigodos gozó de gran relevancia militar y religiosa. A este respecto, fue sede episcopal desde el año 466. Especial relevancia tuvo su obispo Vincomalos, “el vencedor de los pecadores”, cuya lápida funeraria, del año 509, puede verse en el Museo Provincial de Huelva. Los titulares de la diócesis firmarían en los concilios de Toledo.

El dominio musulmán puede considerarse como el período dorado de Niebla. Los árabes la ocuparon hacia el año 712, designándola capital de una Cora o provincia, la de Lebla al-Hamra. Poco después, la población cristiana se rebeló, pero el alzamiento no prosperó. Entre los años 843 y 859, Lebla sería saqueada por los vikingos procedentes de Normandía. Más tarde, allí nacieron Walabonso y María, hijos de un matrimonio de las dos religiones, que serían ajusticiados en Córdoba. Este hecho provocó que fuesen designados como los patronos de Niebla.

Entre 1023 y 1053, la familia de los Beni Yahia proclamaron a Lebla al-Hamra reino de taifa independiente. Esto supuso el inicio de una etapa de esplendor cultural, industrial y agrícola. Sin embargo, en el 1051 el rey Al-Mutadid la conquistó e incorporó a la Taifa de Sevilla. Cuatro décadas más tarde llegaron los almorávides, pueblo guerrero que se encargó de amurallarla, creando uno de los grandes hitos que Niebla conserva hoy en día. Este periodo conoció una cierta tolerancia religiosa hacia la amplia comunidad cristiana. Durante esta época, Niebla llegó a sumar 40.000 habitantes.

En 1145 los almohades toman Niebla. La consecuente rebelión permitió mantener su independencia como reino taifa durante cinco años. Entonces, llegó un nuevo ejército almohade comandado por Abu Zarcaya-Ben-Yumar. El general no dudó: asaltó la ciudad, pasó a cuchillo a todos los varones y vendió a las mujeres y a los niños de la localidad como esclavos.

Enterado el emir almohade de la masacre, trató de restablecer la situación reinstaurando en el poder local al linaje de los antiguos reyes Beni Yahia. Tras la batalla de Las Navas de Tolosa, en 1212, el poder almohade decayó. Llegado 1234, el caudillo local Aben Mahfot se proclamó monarca de Lebla, acuñando monedas con su nombre.

Trascurría el año 1262 cuando Alfonso X establece un asedio que duraría nueve meses y medio. El propio rey castellano estuvo en persona en el sitio, empleando por primera vez en Europa lombardas que disparaban mediante pólvora piedras redondas contra las murallas. Esa primitiva artillería no conseguirá derribarlas. Sin embargo, la población se acabó rindiendo a causa del hambre. El rey Sabio expulsó a los pobladores musulmanes y concedió un Fuero Real para atraer pobladores. Una prueba del valor que le daba el monarca al lugar es que se lo cedió a su hija doña Beatriz.

Niebla pasó entonces por muchas manos. De la hija de Alfonso X cambió a Pedro I el Cruel, que la cedió a su hijo Fernando. Tras él, llegaría a Enrique II de Trastámara, que la entregó a su vez a Juan Alonso Pérez de Guzmán, en 1368, nombrándole conde de Niebla. En 1445, la casa condal de los Guzmanes se une a la ducal de Medina Sidonia. A partir de entonces, Niebla perdió importancia frente a Sanlúcar de Barrameda, a cuyo rico puerto comercial se trasladó la gestión de la poderosa casa.

En 1508, el jovencísimo duque de Medina Sidonia y su tutor, el turbulento caballero Pedro Girón y Velasco, marcharon a Portugal cuando el rey Fernando acudió a visitar el reino de Sevilla. Al ordenar a todos los alcaides que entregaran sus castillos, el de Niebla, Rodrigo Mexía, se resistió inicialmente. Al comprobar cómo su fortaleza era asediada, cedió, pero las tropas del rey la saquearon sin piedad.

En el siglo XVIII el devenir de Niebla quedó marcado por las epidemias, la guerra con Portugal y los abusivos impuestos. La torre del Homenaje se hundió parcialmente debido al devastador terremoto de Lisboa de 1755. Entre 1810 y agosto de 1812, el castillo alojó a las tropas francesas de Soult, destruyéndolo al marcharse.

Más adelante, en 1833, su decadencia era tal que Niebla no pudo optar a ser capital de la nueva provincia de Huelva, a pesar de haber sido su principal población durante siglos. Pasó otro siglo hasta que, en 1921, Alfonso XIII le concedió el título de Ciudad. Finalmente, en 1982 la localidad fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico Artístico.

Qué ver en Niebla, una localidad abrazada por murallas 

Niebla (Huelva)
Recinto amurallado de Niebla. | Shutterstock

El imponente conjunto amurallado es lo primero que ver en Niebla. Las fortificaciones rodean por completo el casco antiguo y ocupan unas 16 hectáreas. Es el ejemplo mejor conservado de España y la mayor parte del mismo fue edificada por los almorávides hacia el año 1130. Mantiene cuarenta torres rectangulares y sus bellas puertas: Puerta del Agua, Puerta del Embarcadero, Puerta del Buey, Puerta del Socorro, Puerta del del Agujero y Puerta de Sevilla.

Junto a la última puede comenzar la visita, pues allí se levanta el Castillo de los Guzmanes o Alcázar de Niebla. Fue modificado en estilo mudéjar a partir de 1474 por la familia de los condes de Niebla. Actualmente, en él se encuentra la Oficina de Turismo.

Próxima a otra puerta, la del Socorro, está la Iglesia de San Martín, del siglo XV. En 1922 se mutiló para abrir a través de ella una calle para tráfico rodado. Dicha acción separó la capilla y el ábside de su hermosa fachada mudéjar. Merece la pena visitar el Museo Parroquial, con piezas arqueológicas de la historia local.

En el centro, alrededor de la Plaza de Santa María, está la Iglesia de Santa María de la Granada. Erigida en el solar de una antigua mezquita, es un templo gótico del siglo XVI que conserva elementos islámicos de los siglos X y XI. Sus tres naves cuentan con un característico artesonado mudéjar. Destaca la imagen de la Virgen titular además del bello patio de naranjos anejo.

Al lado, en la misma plaza, se alza el Hospital Nuestra Señora de los Ángeles. Un bonito edificio que visitar en Niebla, también del siglo XVI. Hoy en día, es sede de la Casa de la Cultura. En la fachada, bajo la espadaña, un bello cuadro de azulejos representa a la virgen. En el interior, una pintura al fresco de la Virgen de los Ángeles, ejecutada en el XVIII, simula un retablo.

A las afueras de la localidad sorprende por su belleza el Puente Romano, situado sobre el río Tinto. Es una de las estampas más características de Niebla. Cabe destacar que cada septiembre se celebra la romería de la Virgen del Pino, muy venerada en la localidad.

Datos prácticos para visitar Niebla

Coordenadas

37° 21′ 41.18″ N, 6° 40′ 40.33″ W

Distancias

Huelva 30 km, Sevilla 69 km, Madrid 589 km.

Aparcamiento

Se recomienda dejar el vehículo en las calles de acceso a la localidad.

Altitud

45 m.

Habitantes

4284 (2024)

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