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Surcada por el río Guadiana: la histórica ciudad fronteriza que conserva la muralla más larga de Europa

Fue frontera entre musulmanes y cristianos, y hoy lo es entre españoles y portugueses. Se trata de la capital extremeña más desconocida, pero su extenso patrimonio esconde algunos tesoros como la muralla más larga de Europa.
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Fue frontera entre musulmanes y cristianos, y hoy lo es entre españoles y portugueses. Se trata de la capital extremeña más desconocida, pero su extenso patrimonio esconde algunos tesoros como la muralla más larga de Europa.

Esta bella plaza fuerte sobre la vega del río Guadiana fue frontera entre musulmanes y cristianos. Hoy lo es entre españoles y portugueses, ofreciendo una atractiva oferta cultural y monumental. Para disfrutar de todo lo que ver en Badajoz, se requiere de un fin de semana completo. Si se quiere alargar la estancia, es muy recomendable visitar la cercana Mérida, ciudad Patrimonio de la Humanidad, lo que llevaría como mínimo una jornada.

Un poco de historia sobre Badajoz

Plaza Alta y Torre de Espantaperros.
Plaza Alta y Torre de Espantaperros. | Shutterstock

Los cerros de la Muela Picada y de la Cabeza del Monturio disponen de unas condiciones defensivas que favorecieron el establecimiento de poblaciones desde la Antigüedad. Esto motivó que el área fuese duramente disputada entre íberos y romanos. Se ha afirmado que Badajoz fue la ciudad llamada Badía, donde se firmó el tratado de paz entre los romanos y Viriato. Esta hipótesis haría que el enclave recibiera el apelativo «Civitas Pacis», ciudad pacense o de la paz. La ciudad romana aparece poco a poco gracias a los continuos descubrimientos arqueológicos. Sin embargo, todo apunta a que Badía sería en realidad Beja, en Portugal. La asociación con Badajoz sería fruto de un error durante la conquista cristiana.

Una importante taifa independiente

En el año 715, los musulmanes conquistan y arrasan la ciudad visigótica, martirizando a su último obispo, San Julián. Durante un siglo la abandonaron, concentrando sus esfuerzos en sofocar los reiterados levantamientos en la cercana Mérida. En el año 875, un muladí (antiguo cristiano convertido al islam) se instaló allí. Se trata de Ibn Marwan, apodado 'el gallego'. Decidió llamarla Mu’Assassat Batalyaws, fundación de Batalyaws. Durante los siguientes cuarenta años, el refundador y sus descendientes la gobernaron con independencia de Córdoba, lo que supuso un espectacular florecimiento de la ciudad, hasta el punto de convertirla en una de las principales de al-Ándalus. La prosperidad atrajo la atención del califa Abderramán III, que derribó sus murallas y asumió el mando en la urbe en el año 930.

A finales del siglo, un antiguo esclavo llamado Sapur El Maridi se ganó la confianza del califa hasta el punto de ser nombrado señor autónomo de Batalyaws. Después de varias décadas al frente de la ciudad, y tras la muerte del caudillo en el 1016, se declaró rey independiente. Durante los siguientes seis años desarrolló su reino, hasta su muerte en el año 1022. Esta dinastía aftásida reinó hasta el año 1095, cuando los almorávides conquistaron al-Ándalus.

Los almohades les sucedieron hasta que, en el 1169, fueron asediados por el célebre caballero portugués Gerardo Sempavor. En auxilio de los defensores acudieron las tropas de Fernando II de León. De este modo, sitiaron a los sitiadores capturando a Sempavor y al rey de Alfonso de Portugal. Los leoneses dejaron a los almohades el control de la plaza y se llevaron a sus dos importantes prisioneros. La treta les valió la obtención de numerosos castillos.

La segunda etapa del reino taifa de Batalyaws se extendió entre la derrota almohade de 1212 y el 19 de marzo de 1230, día en que la ciudad fue conquistada por el rey Alfonso IX de León. Durante el reinado de Alfonso X se le designó como sede episcopal y se comenzó a construir la catedral de San Juan Bautista. Ya en 1336, el rey Afonso IV de Portugal puso bajo asedio la ciudad de Badajoz, momento que reforzaría la condición fronteriza de la urbe.

Badajoz como importante plaza fronteriza entre España y Portugal

Más tarde, en 1524, se celebraron allí las célebres Juntas de Badajoz. La ocasión unió a insignes marinos para delimitar las esferas de influencia hispano-lusas. Entre los presentes se hallaban Hernando Colón, Juan Caboto o Juan Sebastián Elcano, entre otros. Fue en este siglo cuando se produjo un gran florecimiento cultural que ha dejado muchos elementos que ver en Badajoz hoy día. Esto se vio acompañado por la activa participación de muchos de sus habitantes en la conquista de América, siendo algunos de los más insignes Pedro de Alvarado o Sebastián Garcilaso de la Vega.

En el año 1580, el rey Felipe II trasladó la corte a Badajoz para seguir desde allí la gobernación de su reino de Portugal. Por ello, en esta ciudad falleció su esposa, la reina Ana de Austria. La unión con Portugal se vio alterada tiempo después por la insurrección del año 1640. A su vez, esta dio lugar a la guerra de Restauración de Portugal, que provocó varios ataques a Badajoz capital. En 1653, los habitantes de Badajoz compraron, junto con Alcántara, Trujillo, PlasenciaMérida y Cáceres, un voto en la Cortes.

El hecho les valió para defender sus intereses colectivamente. La independencia portuguesa motivó la renovación de las fortificaciones locales según el sistema Vauban. Estas imponentes obras de piedra, ladrillo y hormigón duran hasta hoy y son épicos elementos que ver en Badajoz. Estas defensas protegieron a la ciudad de los ataques portugueses durante la guerra de Sucesión (1704-1714).

El 6 de junio de 1801 se firmó el Tratado de Paz de Badajoz, documento que ponía fin a la breve guerra de las Naranjas. Con él se cedía a España la zona al oeste del Guadiana, que comprende Olivenza y su comarca, si bien la disputa territorial generada aún perdura.

La ciudad en los períodos de guerra

En mayo de 1808, algunos pacenses acusan al gobernador de la ciudad de ser «afrancesado». Todo terminó con el dirigente asesinado poco después en plena calle. Badajoz se mantuvo en manos de los hispanos hasta el 16 de febrero de 1811, cuando la muerte del general español al mando supuso la rendición de la urbe al Mariscal Soult. El 7 de abril de 1812, las tropas anglo-portuguesas del general Wellington volvieron a tomar el lugar. La dureza de la lucha enardeció a los atacantes, que una vez dentro saquearon la ciudad, asesinando a un centenar de pacenses.

En 1816, se funda la Real Sociedad Económica de los Amigos del País de Badajoz, que desde sus valores ilustrados y liberales promovió el desarrollo económico y cultural del territorio. Fue un siglo de grandes desarrollos urbanísticos en la ciudad.

En julio de 1936, tras el golpe de estado fascista del Frente Nacional, la ciudad de Badajoz se mantuvo leal a la República democrática. Sin embargo, el 14 de agosto, tres mil soldados del Ejército de África, entraron en escena. Comandados por el teniente coronel Yagüe, atacaron la Badajoz capital, que estaba defendida por unos seis mil milicianos. Una vez triunfaron, los prisioneros y simpatizantes de partidos de izquierda fueron concentrados en la plaza de toros, lugar donde se produjeron centenares de ejecuciones. Estos asesinatos se conocen como la «masacre de Badajoz», que fue reflejada a nivel internacional en las crónicas de los reporteros extranjeros.

Qué ver en Badajoz, la capital más desconocida de Extremadura

Vista de la Alcazaba de Badajoz sobre el río Guadiana.
Vista de la Alcazaba de Badajoz sobre el río Guadiana. | Shutterstock

Pese a ser relativamente desconocida, el catálogo patrimonial que ver en Badajoz es muy extenso. Asentada sobre el cerro de la Muela, en la margen izquierda del Guadiana, la ciudad ha extendido su perímetro a uno y otro lado del río. Por ello, nuevas barriadas, amplias avenidas radiales y zonas verdes rodean el núcleo primitivo y la antigua alcazaba.

El centro de Badajoz, un interesante conjunto que refleja la historia de la ciudad

El casco histórico tiene como centro fundamental la Plaza de España, rodeada por el edificio neoclásico del ayuntamiento y la gótica catedral de San Juan (1232). Se encuentra levantada sobre el solar de una antigua iglesia mozárabe, lo que explicaría su situación en los extramuros de la alcazaba. Como tantas otras catedrales, tardó siglos en ser concluida; cinco, concretamente. Tal es la razón de que presente estilos que abarcan desde el gótico al barroco. Presenta un aspecto de fortaleza por la sólida torre almenada en la que se abrieron ventanas gótico-platerescas. Dentro, destacan la sillería del coro del siglo XVI, el retablo churrigueresco del altar mayor, las rejas del presbiterio y el claustro gótico de estilo manuelino (portugués). En la sacristía se muestra una colección de tapices flamencos del siglo XVII y la sala capitular acoge actualmente el Museo Catedralicio, que exhibe orfebrería sacra y valiosas pinturas.

A partir de la Plaza de España arranca un laberinto de bulliciosas y sombreadas calles que albergan las tabernas más señeras. Todo el casco histórico de Badajoz conserva los aires de zoco y es peatonal. Por otro lado, las vías Juan Carlos I y Menacho forman el núcleo comercial más bullicioso y moderno del lugar. El ambiente juvenil y universitario se hace sentir desde la noche del jueves por el entorno del casco histórico. Este adquiere su punto álgido los fines de semana, en la parte más moderna de la ciudad.

Al final de la Calle Duque de San Germán está el Museo de Bellas Artes, instalado en dos casas-palacio del siglo XIX, que es un imprescindible que ver en Badajoz. El espacio reúne una amplia colección de obras costumbristas de artistas extremeños. Ascendiendo por la Calle San Juan, desde la Plaza de España hacia la alcazaba, está la iglesia de la Concepción (siglo XVII), así como la Plaza Alta. Esta plaza fue construida en el siglo XV y reformada en el XVII, y sus soportales la convierten en uno de los espacios pacenses más singulares y una de las plazas más bonitas de España.

Descubriendo la Alcazaba de Badajoz: el hito imprescindible de la ciudad

La Plaza Alta es el primer paso en la subida hacia la colina de la Alcazaba de Badajoz, para lo que hay que dar un interesante paseo. Se atraviesa el Arco del Peso de Colodrazgo y la contigua plaza de San José. De allí, tras ver unas casas mudéjares, se llega al convento de las Adoratrices. Al tiempo, aparece la portada renacentista que precede al acceso original de a la alcazaba.

La conocida como Puerta del Capitel se caracteriza por haber sido construida en recodo. Es una característica entrada almohade llamada así por el capitel romano que hay incrustado sobre el arco de herradura apuntado. La alcazaba fue edificada en el siglo IX y es el monumento más contundente que ver en Badajoz capital. Desde su construcción, ha sido reformada en numerosas ocasiones, si bien su perímetro ovalado mantiene las murallas, algunas de sus puertas y varias torres defensivas.

En el entorno del alcázar, junto a los jardines y la mezquita, se encuentra la torre de la antigua catedral de Santa María del Castillo. Anexo se encuentra el palacio de los duques de la Roca, sede del Museo Arqueológico Provincial. Posee cuatro torres flanqueando las esquinas y un amplio arco aterrazado en la fachada principal. El entorno alberga piezas que van desde el Paleolítico hasta la Edad Media.

Desde la muralla de la alcazaba, considerada la más larga de Europa, es posible disfrutar de una bonita panorámica sobre el Guadiana y sus cuatro puentes. Unida a ella por medio de un adarve puede verse la torre albarrana popularmente conocida como «de Espantaperros». Su aspecto es muy similar al de la Torre del Oro de Sevilla, para la que sirvió de modelo. Enlazando con los muros defensivos, se construyeron en el siglo XVII las fortificaciones que envolvían la totalidad del casco histórico. El uso de la artillería obligó a consolidar una sucesión de ocho baluartes. La muralla tiene espectaculares accesos como la Puerta de la Trinidad y la Puerta del Pilar. 

Durante el descenso de la Alcazaba de Badajoz en dirección al río se pasa por la plaza de la Soledad, bajo la torre de la iglesia de la Soledad y ante el edificio «La Giralda», inspirado en la emblemática torre sevillana. El objetivo, sin embargo, es una de las construcciones más significativas que ver en Badajoz: la Puerta de Palmas. Este monumento del siglo XVI se caracteriza por sus dos sólidos torreones almenados que, a su vez, están rodeados por el cordón franciscano, unidos por un arco de medio punto.

Frente a la puerta, se prolonga el Puente de Palmas, erigido en 1596 siguiendo los planos de Juan de Herrera, y que destaca por haber utilizado varios pilares de la época romana para levantarlo. El Parque de Castelar, muy cercano al puente, o el Parque de la Legión, al este del casco antiguo a modo de prolongación del bosque de pinos del castillo, son los mejores parques que ver en Badajoz capital y son espacios idóneos para el paseo.

Datos prácticos para visitar Badajoz

Coordenadas

38° 52′ 43” N, 6° 58′ 15” W

Distancias

Cáceres 92 km, Madrid 400 km

Altitud

182 m

Habitantes

150 570 (2024)

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