Incrustado entre altas montañas: el diminuto pueblo de piedra a orillas del río Cares en los Picos de Europa
En el corazón de los Picos de Europa, en la provincia de León, se encuentra un pequeño pueblo de piedra al que nadie llega por casualidad. Caín de Valdeón se halla al final de una carretera, en un desfiladero, protegido por paredes verticales de roca que parecen tocar el cielo. Allí, la naturaleza es salvaje, la luz es fría y las casas se agrupan buscando abrigo en medio de un paisaje de ensueño.
Las viviendas de Caín de Valdeón son bajas y robustas y sus calles silenciosas, aunque no del todo. Los pasos de sus poco más de 50 vecinos resuenan de vez en cuando en la grava, los rebecos silban desde la lejanía y el río Cares murmura a su paso por este diminuto pueblo de montaña ubicado a 460 metros de altitud. El verde lo inunda todo la mayor parte del año y los inmensos picos de sus alrededores esconden numerosas rutas de senderismo que se han convertido en todo un reclamo.
Experiencias para descubrir Caín de Valdeón
Caín de Valdeón no tiene grandes monumentos ni museos a los que dedicar horas. Sin embargo, es uno de los pueblos más bonitos de los Picos de Europa, y el punto de partida perfecto para salir a explorar la magnitud de los mismos.
Recorrer la Ruta del Cares
La Ruta del Cares es un sendero tallado en la roca que une las localidades de Caín y Poncebos (Asturias). Un total de 24 kilómetros lineales que conforman una de las sendas más impresionantes de España. Empezar el camino en Caín de Valdeón es adentrarse de pleno en una de las gargantas más sobrecogedoras de los Picos de Europa. Las paredes calizas están tan cerca unas de otras que casi se rozan, el río se deja oír aunque no se puede ver y los cañones, túneles y pasarelas se suceden sin descanso.
Adentrarse en las profundidades de la montaña
Si bien la Ruta del Cares es uno de los mejores planes que ofrecen los Picos de Europa, usando como punto de partida Caín de Valdeón, las montañas de los alrededores de este pequeño pueblo tienen multitud de caminos y rincones por descubrir. Se puede recorrer el valle de Valdeón y contemplar las vistas desde sus miradores.
También hacer rutas de senderismo menos transitadas, como la del canal de Dobresengos, que va desde Caín hasta el Macizo Central de los Picos. O realizar trekking de alta montaña, como es el caso del ascenso al refugio del Jou de los Cabrones, a 2034 metros de altitud. Todo depende de la distancia y la dificultad que se quiera asumir.
Observar la vida y la naturaleza
Caín de Valdeón es también un lugar perfecto para detenerse y observar. Los vecinos tienden la ropa al sol, en plena calle, y charlan entre ellos sentados en sus portales. Cultivan en pequeñas huertas y viven sin prisa, sin mirar el reloj. A eso invita este diminuto pueblo de los Picos de Europa, incrustado entre montañas y bañado por el río Cares, en el que resulta una delicia sumergir los pies, pese a su agua helada.
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