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Los 7 pueblos más bonitos de los Picos de Europa

Los pueblos que salpican los Picos de Europa conservan la esencia de la vida montañesa, con casas de piedra y tejados de pizarra. Estos son los más bellos.

Los pueblos que salpican los Picos de Europa conservan la esencia de la vida montañesa, con casas de piedra y tejados de pizarra. Estos son los más bellos.

A caballo entre tres comunidades, los Picos de Europa son el corazón salvaje del norte de España. Allí se alzan majestuosos como un paraíso natural que une la grandiosidad del paisaje con la esencia de las tradiciones montañesas más arraigadas.

Esa esencia pervive admirablemente en una serie de pueblos asentados en este escenario impresionante. Algunos de ellos convierten por sí solos la visita a la zona en una experiencia llena de sabor y de legado cultural. Conozcamos cuáles son los pueblos más bonitos de los Picos de Europa.

Montañas que narran historias: los pueblos que hay que conocer

Bulnes, el encanto del aislamiento

Bulnes
Bulnes. | Dreamstime

El pequeño pueblo asturiano de Bulnes ha visto pasar los siglos desde su privilegiado rincón en la montaña. La dificultad para acceder a él, algo solo posible a pie o en funicular, ha mantenido intacto el atractivo de sus casas y calles de piedra, integrados en el paisaje de una manera insuperable.

Bulnes cuenta con el enorme tesoro de sus vistas sobre el siempre impresionante Naranjo de Bulnes, el Picu Urriellu, verdadero emblema de los Picos de Europa y sin duda una de las montañas más bonitas de toda España. La belleza del lugar atrae a escaladores y a soñadores por igual, y subir por el camino junto al río es una delicia llena de historia.

La belleza recóndita de Fuente Dé

Fuente Dé. | Shutterstock
Fuente Dé. | Shutterstock

Si en Bulnes fue un funicular el que abrió el pueblo al mundo, en Fuente Dé es un teleférico, que no solo lo conecta con la civilización, sino que es por sí solo una experiencia difícil de olvidar. Situado dentro de los límites de Cantabria, este encantador pueblo está rodeado por un verde arrebatador y altos picos que imponen respeto.

Acercarse a este pueblo de la comarca de Liébana es todo un espectáculo, con atractivos como las vistas del circo glaciar, los hayedos o el nacimiento del río Deva. Su arquitectura de montaña enseguida llama la atención, gracias a bellos balcones de madera y tejados de pizarra que nos trasladan a otro mundo.

Sotres, balcón natural hacia las montañas

Sotres
Sotres. | Dreamstime

Encaramado a más de 1000 metros en la Cordillera Cantábrica, Sotres no solo es uno de los pueblos más altos de Asturias, sino también uno de los más elevados de España. Sus calles estrechas y casas de piedra conservan la fuerza de lo auténtico. Es también un punto de partida perfecto para memorables rutas senderistas.

Rodeado por praderas donde pastan las vacas, Sotres es conocido también por la producción de queso Cabrales, un manjar que es emblema de estas tierras. Los tejados rojizos de las casas contrastan con el verdor poderoso del entorno, y pronto distinguimos otros tonos en algunas fachadas. En invierno, cuando el blanco cubre estas alturas, el espectáculo es aún más cautivador.

Caín de Valdeón, un premio escondido

Caín
Caín. | Dreamstime

Medio oculto al final del famoso desfiladero del Cares, Caín es solo una pequeña aldea, pero inmensa en belleza. Sus casas tradicionales parecen abrazadas por las montañas, y el río Cares serpentea con brío entre rocas que forman un paisaje de ensueño. La famosa senda es toda una aventura que cruza túneles y pasarelas, pero el pueblo tiene mucho más.

Si Asturias tiene el queso Cabrales, este rincón leonés tiene el de Valdeón, similar, pero con características propias. Su fuerza es la de estos valles, plasmada en un modo de vida tradicional que todavía es bien visible entre sus casas centenarias y sus paisajes emocionantes.

A los pies de los gigantes en Tielve

Tielve
Tielve. | Shutterstock

Tielve es otro pequeño núcleo en el lado asturiano del parque, generoso en vetustas casas de piedra y en perspectivas impresionantes sobre los alrededores. Su pequeña superficie casi parece amenazada bajo la cercanía ominosa de la montaña, que despliega su paleta de grises y verdes a lo largo del día. Algunas edificaciones añaden los colores rojo y crema a esta obra de arte.

Aunque de menor renombre que otros pueblos de la zona, Tielve cuenta con una buena oferta de alojamiento para degustar con calma sus encantos. La proximidad del río Duje añade un rumor de fondo a la experiencia de pasar una noche en el pueblo, una verdadera desconexión de todo en uno de los rincones más genuinos de la zona.

Pido, un lugar para quedarse

Pido
Pido. | Shutterstock

De nuevo en el lado cántabro, entre Fuente Dé y el pintoresco pueblo de Espinama, la aldea de Pido destaca a pesar de su pequeñez. Las casas con tejados a cuatro aguas se reparten este pequeño enclave a 925 metros sobre el nivel del mar, y todas comparten la grandiosa visión del bosque cercano y la corona de montañas que rodea al pueblo.

Pido apenas llega a los 100 habitantes y, lo mismo que los otros núcleos de su entorno, pertenece al municipio de Camaleño. Sus casas robustas lucen buen aspecto y detalles tradicionales de madera, mientras que las calles serpentean subiendo y bajando, y en ellas aún podemos toparnos con señoras de bastón y pañuelo en la cabeza.

Cordiñanes de Valdeón, otro pueblo irreal

Cordiñanes de Valdeón
Cordiñanes de Valdeón. | Shutterstock

El último de los pueblos bonitos de los Picos de Europa que vamos a recorrer pertenece, como Caín, al valle leonés de Valdeón, también está muy cerca del inicio de la Ruta del Cares. Su emplazamiento en la ladera de la montaña, a la sombra de la Peña del Porracho, parece casi inverosímil, igual que su precaria conexión por carretera.

Además de su hermosa arquitectura serrana, el pueblo nos regala el sabor de lo auténtico y, por supuesto, unas formidables vistas sobre el macizo montañoso. Cordiñanes disfruta de la cercanía del Mirador del Tombo, uno de los puntos más privilegiados del parque, en el cual hay además un rebeco esculpido a tamaño natural que es todo un símbolo de toda esta zona legendaria del norte de España.