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Las mejores escapadas románticas en plena naturaleza en España

Muchos entornos naturales son el entorno perfecto para crear recuerdos imborrables en una pareja. Estas escapadas románticas aportan un paisaje que enamora.
Escapadas románticas en plena naturaleza para disfrutar de bellos paisajes con tu pareja
Muchos entornos naturales son el entorno perfecto para crear recuerdos imborrables en una pareja. Estas escapadas románticas aportan un paisaje que enamora.

Cada historia de amor tiene un escenario perfecto, desde los tímidos coqueteos hasta las pasiones desatadas. El medio natural en España nos ofrece una amplia variedad de lugares donde planear una escapada en pareja, pero todos tienen en común la intimidad del silencio y una belleza agreste que acompaña nuestros sentimientos más intensos.

Aquí va una muestra de esas escapadas románticas en que la naturaleza es (casi) la protagonista.

Las mejores escapadas románticas rodeadas de naturaleza

1. El atardecer en los Picos de Europa

 

Vista desde el Mirador de Ordiales
Vista desde el Mirador de Ordiales. | Shutterstock

El Parque Nacional de los Picos de Europa es todo él un lugar inmejorable para una escapada romántica, gracias a sus montañas escarpadas, sus verdes valles o los caminos serpenteantes que llevan a atalayas tan impresionantes como el Mirador de Ordiales o el mismísimo Naranjo de Bulnes.

Después de una ruta de senderismo, un pícnic al atardecer es algo sublime, con el cielo pintado de tonos cálidos encima de un paisaje impresionante. Además, hay opciones para alojarse en acogedoras cabañas rurales en pueblos como Covadonga o Potes.

2. Un paseo por la Selva de Irati

Selva de Irati
Selva de Irati. | Shutterstock

La Selva de Irati, uno de los hayedos más grandes y mejor conservados de toda Europa, brinda ese ambiente de cuento de hadas ideal para una romántica caminata.

Además de la magnificencia del bosque, que en otoño se tiñe de un rojo espectacular, la zona cuenta con otros lugares tan alucinantes como el embalse de Irabia, una antigua fábrica de armas conquistada por el agua o un incitador puente colgante.

Después de este baño de bosque, no hay nada como alojarse en alguno de los acogedores y hermosos pueblos de la zona.

3. Bajo las estrellas en el Cabo de Gata

 

Cabo de Gata
Cabo de Gata. | Shutterstock

Por sí solo, el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es una joya costera que seduce con sus paisajes áridos y las calas vírgenes. Si le añadimos una cena al aire libre, en lo alto de algún acantilado, la experiencia puede ser única.

Lugares idóneos para ello pueden ser los que rodean la famosa Playa de los Muertos o la Isleta del Moro, no muy lejos de pintorescos alojamientos en los pequeños pueblos pesqueros de la zona.

La oscuridad es nuestra mejor aliada en el Cabo de Gata y, gracias a la ausencia de contaminación lumínica, podremos maravillarnos de un impresionante cielo estrellado.

4. Un baño en las pozas de Arnedillo

Las pozas de Arnedillo
Las pozas de Arnedillo. | Shutterstock

El pueblo de Arnedillo, en La Rioja, tiene un auténtico tesoro ideal para una escapada en pareja: sus aguas termales. Situadas a orillas del río Cidacos, permiten un relajante baño en plena naturaleza.

Estas pozas están abiertas 24 horas y son gratuitas, por lo que es posible darse un baño al atardecer o incluso bajo las estrellas, cuando los alrededores están inmersos en la calma.

Además, el pueblo ofrece agradables estancias rurales y balnearios que complementan la visita con todo tipo de agasajos.

5. Frente al Atlántico en los acantilados de Loiba

 

Los acantilados de Loiba
Los acantilados de Loiba. | Shutterstock

Situados en la costa norte de Galicia, entre Ortigueira y Viveiro, los Acantilados de Loiba se alzan entre 50 y 200 metros para ofrecernos una de las vistas más extraordinarias del Atlántico.

Además del espectáculo de las olas rompiendo contra las rocas, no puede faltar una visita al banco más bonito del mundo, con su icónica frase grabada, y disfrutar de unas puestas de sol que inundan el cielo de vivos colores.

Las casas rurales de la zona son el refugio perfecto para ese paisaje apasionado, y muchas cuentan también con vistas panorámicas para alargar la magia de la experiencia.

6. Una cabaña en la Sierra de Guadarrama

 

La Pedriza, Sierra de Guadarrama. | Shutterstock
La Pedriza en la Sierra de Guadarrama. | Shutterstock

Apenas una hora es lo que hace falta para alejarse de Madrid y entrar en un paisaje totalmente distinto. Pasar una noche (o varias) en una cabaña de madera, en pueblos como Cercedilla o Miraflores, es un plan insuperable para vivir en pareja.

Las noches junto a la chimenea, rodeados del silencio del bosque, son mágicas. Pero de día también hay muchos alicientes, como un paseo por el Puerto de Cotos o el de Navacerrada, con vistas que dejan boquiabierto.

7. Tocar el cielo en la Garrotxa

 

Vista de Els Hostalets d'en Bas, en La Garrotxa
Vista de Els Hostalets d'en Bas, en la Garrotxa. | Shutterstock

La comarca de la Garrotxa, en Girona, es conocida por su singular paisaje volcánico, salpicado de bosques y pequeños pueblos medievales. Sin embargo, la mejor manera de contemplarla, con una pizca de adrenalina, es subirse a un globo.

Un paseo en globo al amanecer nos permite disfrutar de admirables vistas sobre los cráteres, las montañas y el verdor de los valles. Al aterrizar, hay varios pueblos donde se puede alargar la magia local, como Besalú o Castellfollit de la Roca. Si es otoño, es casi obligado adentrarse en la fronda rojiza de la Fageda d’en Jordà.

8. Una noche en el Monasterio de Piedra

 

Parque Natural del Monasterio de Piedra
Parque Natural del Monasterio de Piedra. | Shutterstock

El Parque Natural del Monasterio de Piedra es uno de los lugares más fotogénicos de todo Aragón. Es conocido por sus primorosas cascadas y grutas.

Paseando por los senderos del parque, la vegetación frondosa nos rodea, y aparecen rincones excepcionales como la cascada Cola de Caballo o el Lago del Espejo, tan bellos que parecen irreales.

El antiguo monasterio es hoy un hotel, por lo que se puede disfrutar de una noche romántica en un entorno lleno de historia y naturaleza, en la más absoluta serenidad.

9. Acampados en la playa de Bolonia

 

La playa de Bolonia
La playa de Bolonia. | Shutterstock

La playa de Bolonia, considerada la mejor playa nudista del mundo, es una de las joyas naturales de la costa gaditana. Con su arena blanca, unas aguas cristalinas y las imponentes ruinas romanas de Baelo Claudia al fondo, es un plan perfecto para una noche en contacto estrecho con un entorno salvaje.

Si no se desea dormir al raso, lo recomendable es buscar un campin, ya que no se permite acampar. Basta para oír el mar de fondo y dejarse hipnotizar por este rincón virgen de la costa andaluza, cercano a Tarifa.

Al amanecer, vale la pena caminar hasta la sensacional duna de Bolonia, y ver cómo el sol ilumina el paisaje costero.

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