El bonito pueblo cántabro que es perfecto para visitar en cualquier época del año
El macizo oriental sureño de los Picos de Europa sirve como impresionante telón de fondo a esta villa. Localizada en el interior más profundo de Cantabria, la Villa de los Puentes y de las Torres destaca también por sus rincones, por su historia y por su gastronomía. Vamos a repasar los lugares que ver en Potes, una villa que como más se disfruta es dejándose llevar.
Un poco de historia de Potes
La comarca de Liébana está compartimentada en cuatro valles: Valdebaró, Cereceda, Piedrasluengas y Cillorigo. Estos van a parar a su municipio más pequeño, Potes. La mayor parte de su territorio presenta, por ello, importantes pendientes. Solo hay una franja llana, entre los ríos Deva y su afluente Quiviesa.
Diversos restos encontrados atestiguan que el territorio estuvo poblado en época prehistórica. También dejaron sus huellas romanos, visigodos y árabes.
Durante el siglo IX apareció por primera vez el nombre de Pautes, que derivaría más tarde en Potes. En el siglo X, pasó a ser centro administrativo comarcal y comenzó a destacar por su actividad comercial.
Alcanzado el siglo XIV, la localidad se conformó como un señorío del infante don Tello, hijo de Alfonso XI de Castilla. Sin embargo, el dominio de su fortaleza fue cuestionado por la familia Mendoza, que incendió el fortín en 1444. A partir de entonces, los Mendoza dominaron la comarca hasta siglos recientes.
En 1808, Potes fue escenario de duras luchas entre franceses y guerrilleros lebaniegos. Los cántabros llegaron a rechazar al enemigo hasta 16 veces.
A finales del siglo XIX y principios del XX, muchos lugareños emigraron a América. Los que triunfaron construyeron a su vuelta importantes edificios en la villa, en un estilo conocido como arquitectura de indianos.
En 1937, durante la Guerra Civil, la localidad se vio afectada por un incendio que destruyó su casco histórico. Este sería reconstruido y hoy en día está considerado Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico.
Qué ver en Potes
Potes es uno de los pueblos de Cantabria que hay que visitar por su carácter histórico, su gastronomía, sus particulares tradiciones y su emplazamiento en un incomparable marco natural.
Sus calles están atravesadas por numerosos puentes que cruzan el río Deva y su afluente, el Quiviesa. El puente de San Cayetano y el puente de la Cárcel unen las dos partes del Barrio Viejo, el corazón del casco antiguo de la villa que sigue conservando, pese a la restauración, su aspecto medieval.
Lo primero que ver en Potes es la desacralizada iglesia de San Vicente, o Iglesia Vieja, de los siglos XIV y XVII. En la actualidad, alberga una sala de exposiciones. Frente a ella se alza la iglesia nueva de San Vicente, del siglo XIX, con interesantes retablos barrocos procedentes del viejo convento de San Raimundo.
La torre del Infantado es la actual sede del Ayuntamiento. Se trata de una casa-torre edificada en el siglo XV, de planta cuadrada. Cuenta con pocos vanos y está rematada por cuatro pequeñas torres angulares terminadas en almenas. Fue escenario de violentos eventos históricos, así como sede del corregidor y de la prisión.
Los barrios de la Fuente de la Riega y El Tullo todavía mantienen esa atmósfera de nobleza rural que caracteriza a la localidad. En el barrio del Sol se erige la torre de Orejón de la Lama, del siglo XV, de planta cuadrada, tres alturas y blasonada con las armas de Bedoya y Celis. Este edificio suele acoger exposiciones y otras manifestaciones culturales.
En el barrio se encuentran además una serie de casas solariegas. Entre ellas brilla la Casona de la Canal, donde se ubica el Museo Cartográfico de Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo cántabro conocido por haber dibujado el mapa más antiguo del continente americano.
Atravesando el puente de San Cayetano, se llega al barrio de La Solana, con casas sencillas de arquitectura popular en estrechas callejuelas empedradas. El barrio de San Roque guarda más hitos, como el convento de San Raimundo que, fundado en el año 1608, todavía conserva la fachada y el claustro.
Por otro lado, hay cuatro ermitas notables en Potes: la de la Virgen del Camino, la de San Miguel, la de la Virgen de Valmayor y la de San Cayetano, junto al puente homónimo. La penúltima es la más alejada del casco urbano, así como la más popular. Hasta ella van en procesión los vecinos, portando en andas a la Virgen, cada 15 de agosto.
Las fiestas de Potes y alrededores
Cada lunes, en torno al parque Jesús de Monasterio, se celebra un mercado. Pueden adquirirse productos típicos lebaniegos y de las comarcas colindantes, como quesos, orujo, chorizo o miel.
Por otro lado, el año en que la festividad de Santo Toribio (16 de abril) cae en domingo, se celebra el Año Jubilar Lebaniego en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, situado a 5 kilómetros de Potes.
En el monasterio se venera el Lignum Crucis, el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo. Protagoniza la fiesta de la Exaltación de la Cruz, que tiene lugar desde tiempos inmemoriales en los terrenos próximos al monasterio. Las celebraciones se acompañan en Potes con concurso de tortillas, descenso del río Diviesa, fuegos artificiales o verbenas.
En el mes de noviembre, se celebra la Fiesta del Orujo durante un fin de semana. En el templete de la plaza se encienden las alquitaras y se ofrecen degustaciones a todas las personas que asisten a la fiesta. Además, se concede la distinción de «Orujero Mayor» a una personalidad destacada.
Otros eventos tradicionales que ver y disfrutar en Potes son las ferias de ganado, que aparecen documentadas desde el siglo XIV. Actualmente se celebran en el Ferial de La Serna seis ferias ganaderas a lo largo del año. Tiene una jornada de duración.
Qué ver cerca de Potes
Si uno visita Potes, tiene que adentrarse en el paraíso del Parque Nacional de los Picos de Europa. Si lo que se desea es seguir visitando los preciosos pueblos de Cantabria, entonces puede dirigirse hacia el norte, hacia la costa, y visitar las bellas San Vicente de la Barquera y Comillas, e incluso la capital, Santander.


