Entre las montañas y el Mediterráneo: la ciudad valenciana con un castillo amurallado y un gran teatro romano
La antigua Murviedro es una ciudad repleta de yacimientos arqueológicos y ruinas que recuerdan las gestas de los habitantes de esa colina durante más de dos milenios de historia. Este municipio, capital de la comarca del Campo de Murviedro, es conocido por su excepcional centro histórico.
La ciudad cuenta con numerosos atractivos que ver en como el castillo ubicado en una colina, desde el que el viajero disfrutará de unas impresionantes vistas del mar y todo el lugar. La escapada a este lugar y sus alrededores ocupará al menos una mañana aunque es posible completar la visita a lo que ver en Sagunto recorriendo el fabuloso Parque Natural Sierra Calderona.
Sagunto, una ciudad marcada por la historia
Los primeros vestigios de Sagunto se encuentran en yacimientos como el Pic dels Corbs, Aixeve, Picaio y l’Albardeta, de la Edad de Bronce. Hacia el siglo V a. C., los íberos edificaron una ciudad amurallada denominada Arse, de gran desarrollo cultural y económico, merced a su comercio con griegos y fenicios.
Al ser una ciudad aliada de Roma, en el año 219 a. C., el general cartaginés Aníbal la asedió durante ocho meses hasta que los últimos defensores quemaron sus tesoros y se suicidaron colectivamente. Siete años más tarde la ciudad sería recuperada por los romanos, quienes la bautizaron como Saguntum, llegando a tener 50 000 habitantes. Posteriormente, sería destruida por los visigodos.
En el año 713 los árabes tomaron Sagunto, a la que denominaron Morbyter. Los musulmanes levantaron baños, una mezquita, palacios y una escuela. Sin embargo, fue perdiendo protagonismo comercial en beneficio de la cercana Balansiya (la actual Valencia).
En 1098 fue conquistada por el castellano Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador. En sus inmediaciones realizó algunas de sus más asombrosas gestas. Los musulmanes la retomarían después, conservándola hasta 1238.
Durante este año el monarca aragonés Jaime I el Conquistador la tomó, llamándola Murviedro (castellano) o Murvedre (valenciano). Este nombre proviene de Muri Veteres (en latín, muros viejos), denominación que se conservaría en la historia de Sagunto durante seis siglos.
Se pueden ver rastros de los edificios judíos en la actual calle del Antigons, próxima al Teatro Romano de Sagunto, entre otros de su sinagoga. Esta fue adaptada para ser la ermita de la Cofradía de la Sangre.
Entre septiembre y octubre de 1811, durante la guerra de la Independencia, fue asediada por un ejército diez veces superior en número, comandado por el mariscal Suchet. El 26 de octubre fue derrotado en sus inmediaciones el 2º Ejército español y desaparecieron las posibilidades de ser socorridos.
De esta manera, los soldados de Sagunto pactaron su entrega. Sus enemigos le concedieron el honor de salir desfilando con sus banderas desplegadas y las bayonetas caladas en sus fusiles. El ejército francés fortificaría la colina, consiguiendo resistir en Sagunto hasta incluso después de que sus ejércitos salieran de la península en 1814.
Tras la revolución de 1868, el nuevo Gobierno Provisional, siguiendo la moda romántica de la época, decidió reponer a la ciudad de Murviedro su antiguo nombre romano: Sagunto. Seis años después, en diciembre de 1874, el general Martínez Campos se pronuncia con la guarnición a favor del joven Alfonso XII, poniendo fin a la I República. Un año después, el nuevo monarca concedería a Sagunto el título de «Muy ilustre y leal villa de Sagunto», por ser la primera población en reconocerle como rey.
En el siglo XX se ha desarrollado una potente industria siderúrgica, generándose el actual núcleo urbano del puerto. Con la crisis y el cambio de rumbo de la economía, en los años 80 se cerró el último gran horno que existía en la localidad.
Qué ver en Sagunto, de Roma a sus tesoros medievales
La ciudad se halla distribuida en torno a dos núcleos principales. Por un lado, el casco histórico o Sagunto ciudad, que se despliega en la falda del castillo y del teatro romano. Por otro lado, el Puerto de Sagunto, a 5 kilómetros del casco histórico.
Empezaremos nuestra visita a lo que ver en Sagunto en su castillo, declarado Monumento Nacional en 1931. Está construido sobre el antiguo emplazamiento de la ciudad de Arse. Todos los conquistadores han dejado su impronta en sus muros. Un monumento imprescindible que ver en Sagunto.
La fortaleza sigue conservando su tradicional estructura en siete plazas. La más oriental es la Plaza de la Almenara, denominada Saluquia por los árabes, con aljibes y pavimentos romanos. La Plaza de Armas o de Santa María Magdalena está rodeada de vestigios de la acrópolis, del foro romano, templos, fustes de columnas y una cisterna romana tallada en la roca.
La parte de la alcazaba de los árabes se denomina Plaza de la Conejera o Plaza de los Nuevos Pilares debido al aljibe de su ángulo norte. En la parte más elevada se halla la Plaza de la Ciudadela. En la parte occidental se sitúa la Plaza del Dos de Mayo, llamada así por lucha contra las tropas del mariscal Suchet durante la guerra de la Independencia. Además, la Plaza de San Fernando y la Plaza de Estudiantes.
A los pies del castillo se localiza el Teatro Romano. Se construyó en el siglo I apoyando su cávea o graderío en una concavidad de la colina. Su excelente acústica motiva que siga siendo escenario de espectáculos. Por su importancia, fue el primer edificio en ser declarado Monumento Nacional en Valencia, en 1896. El Circo Romano (siglos II-III) está enterrado bajo el núcleo urbano. Sólo resultan visibles algunos restos, sillares de gran tamaño de un acceso, junto al río Palancia.
El centro histórico de Sagunto, repleto de patrimonio
En la bajada del castillo por la calle que lleva su nombre encontramos el Museo Arqueológico de Sagunto. Popularmente, se conoce como la Casa del Mestre Peña. Destacamos la colección de epigrafía latina, la de mosaicos, especialmente el Suplicio de Dirce, y la sección ibérica. Esta última incluye un extraordinario toro, de piedra caliza, del siglo IV a. C.
Por la misma calle se llega al antiguo barrio judío, en el que hay que ver el Portalet de la Judería o Portalet de la Sang, nombre procurado por la Ermita de la Sangre. Se trata de un templo barroco del siglo XVII. Posee una planta de cruz latina de una sola nave. En su cúpula sobre el crucero están representadas escenas de la Pasión de Cristo. Guarda los pasos de la Semana Santa saguntina, realizados a finales del s. XV.
La cercana Plaza Mayor es un espacio porticado que incluye tres columnas romanas, la Puerta de Almudín, el ayuntamiento de fachada neoclásica y la Iglesia de Santa María. Este Monumento Nacional fue levantado, en el siglo XIV, en estilo gótico valenciano, sobre la planta rectangular de enorme anchura de la mezquita. Se trata de otro monumento imprescindible que ver en Sagunto.
Fue dividido en tres naves de similar altura separadas por pilares octogonales y con capillas laterales. La puerta principal barroca, con columnas platerescas, es del siglo XVII. Adosados a la cabecera de la iglesia, en la Calle Sagrari, se encuentran los restos de murallas íberas (S. IV a. C.) vestigio del terrible asedio de Aníbal. Popularmente la es conocida como 'Templo de Diana'.
En el arrabal del Salvador se encuentra la Iglesia del Salvador, del siglo XIII. Es un buen ejemplo de gótico valenciano primitivo. Cuenta con una portada única de estilo románico con arco de medio punto. Su ábside poligonal está cubierto con una bóveda de crucería y el campanario es de base rectangular.
A cinco kilómetros del casco histórico está el puerto y la zona litoral, dotada de excelentes playas y numerosos establecimientos hosteleros. Finalmente, esto es un resumen de todo lo que ver en Sagunto.
Datos prácticos para visitar Sagunto
- Coordenadas: 39° 40′ 35″ N, 0° 16′ 24″ W
- Distancias: Valencia 25 km, Madrid 377 km
- Altitud: 49 m
- Habitantes: 71 377 (2024)
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