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El Camino del Cid por Teruel: una ruta legendaria

Es un viaje en el que no solo se revive la epopeya del guerrero, sino que también muestra la fascinante belleza de los escenarios que forjaron su destino.
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Es un viaje en el que no solo se revive la epopeya del guerrero, sino que también muestra la fascinante belleza de los escenarios que forjaron su destino.

Castillos a los que el tiempo no ha arrebatado su porte orgulloso, pueblos de ambiente medieval y paisajes que fueron testigos de acontecimientos épicos. Todos guardan la memoria de un Cid que, ya desterrado, atravesó Teruel en su camino hacia la conquista de Valencia. Seguir sus pasos por estas tierras es emprender una aventura donde la frontera entre historia y leyenda se difumina.

Tras las huellas del Cid en Teruel

Vista aérea de Albarracín. | Shutterstock
Vista aérea de Albarracín. | Shutterstock

Esta provincia aragonesa alberga algunos de los escenarios más evocadores de aquella mítica travesía medieval. Desde las llanuras de Calamocha hasta los escarpados paisajes del Maestrazgo, el Camino del Cid conserva la esencia de un territorio que fue frontera entre reinos medievales.

Paso a paso, Teruel va desplegando retazos de esa historia. En el Poyo del Cid, una estatua recuerda que fue plaza fuerte del caballero castellano. Más al sur de la provincia, el imponente recinto defensivo de Albarracín invita a viajar con la imaginación a aquella época de asedios y conquistas.

Una ruta donde la piedra narra viejas historias

Panorámica de Mora de Rubielos, en la provincia de Teruel. | Shutterstock
Panorámica de Mora de Rubielos, en la provincia de Teruel. | Shutterstock

En el corazón del Camino del Cid se alza Teruel capital, con sus callejuelas empedradas y esas elaboradas torres mudéjares que son Patrimonio de la Humanidad. Pero antes hay que atravesar Cella, lugar donde el guerrero acampó para reorganizar sus tropas antes de partir hacia Valencia. Aquí no es la piedra, sino el agua la que susurra antiguas gestas.

Cerca de la provincia de Castellón, el Camino del Cid permite admirar ya desde la distancia la portentosa silueta del castillo-palacio de Mora de Rubielos. Y a solo unos kilómetros se atraviesa el ‘Pórtico de Aragón’, Rubielos de Mora, con un exquisito conjunto de casas señoriales que recuerdan antiguas épocas de esplendor.

Son algunas de las paradas de un trazado principal que también tiene ramales. En Teruel, el Camino del Cid incluye tres rutas circulares: Montalbán, Maestrazgo y Morella, estas últimas compartidas con Castellón. En ellas aguardan pueblos que parecen anclados en tiempos lejanos, como Mirambel, Mosqueruela o La Iglesuela del Cid.

Paisajes épicos en el Camino del Cid

Carretera entre gargantas de la Sierra de Albarracin. | Shutterstock
Carretera entre gargantas de la Sierra de Albarracin. | Shutterstock

A su paso por Teruel, el Camino del Cid conecta con una ruta que regala paisajes fabulosos, la Vía Verde de Ojos Negros, la más larga de España. Pero no es necesario desviarse de la senda trazada por Rodrigo Díaz de Vivar para contemplar escenarios naturales que cortan la respiración.

Poco a poco, desde la comarca del Jiloca, el terreno se torna cada vez más agreste. Mesetas y escarpes dan paso a cumbres que rozan los 2000 metros en la Sierra de Gúdar-Javalambre y el Maestrazgo. Seguir el Camino del Cid se convierte así en una aventura casi tan épica como la que narra la leyenda del guerrero medieval: un viaje en el que cada paso es un pequeño descubrimiento y cada rincón esconde un retazo de la historia.

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