Maravillas de Valencia ciudad que hay que ver al menos una vez en la vida
Situada a orillas del río Turia, Valencia es una ciudad con diferentes caras capaz de cautivar a cualquiera. En ella conviven los edificios antiguos que le dan forma al casco histórico y otros mucho más modernos, de estilo futurista. Su clima y su rica gastronomía contribuyen a mejorar cualquier experiencia en la ciudad. Pero si un viaje a este destino es inolvidable, es en parte gracias a estas maravillas de Valencia ciudad que todo el mundo debería visitar si tiene la ocasión.
Las 7 maravillas de Valencia ciudad, la capital del Turia
Ciudad de las Artes y las Ciencias, un complejo futurista
Si la ciudad de Valencia tiene un icono, este es sin duda la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Diseñada por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, está formada por varios edificios de estilo futurista que dan forma a un complejo de ocio científico y cultural de cerca de dos kilómetros de extensión. Su arquitectura es de lo más singular y no hay quien se resista a fotografiar una estampa tan pintoresca.
Tampoco se le puede restar importancia a lo que esconde en su interior. El Oceanogràfic es el acuario más grande de toda Europa, está dividido en siete ambientes marinos y en él habitan unos 45 000 ejemplares de 500 especies diferentes. El Hemisfèric cuenta con una gigantesca pantalla cóncava de 900 metros para disfrutar en familia de películas en 3D. Los amantes de las plantas pueden contemplar multitud de especies en el Umbracle, y no hay que olvidar el recinto para los más curiosos: el Museu de les Ciències, un museo repleto de exposiciones interactivas en el que está “prohibido no tocar”.
Jardín del Turia, el pulmón verde de Valencia
Locales y turistas que visitan Valencia se cruzan a menudo en el que está catalogado como uno de los parques naturales urbanos de mayores dimensiones de toda España. El Jardín del Turia nace en el Parque de Cabecera y atraviesa la ciudad hasta llegar a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Nueve kilómetros de espacio verde que oxigenan la ciudad y dan forma a uno de los rincones más emblemáticos de Valencia.
Construido sobre el antiguo cauce del río Turia, este inmenso jardín es transitado a diario por miles de personas que quieren rodearse de naturaleza en medio de una gran ciudad. Ciclistas, runners, familias y grupos de amigos recorren el parque entero o alguno de sus tramos. A veces para disfrutar de la tranquilidad que se respira en él; otras, para acceder a alguno de los monumentos o museos que se encuentran durante el recorrido. El parque Gulliver o el Palau de la Música son solo dos de ellos, y en ambos la diversión está asegurada.
La Albufera, una joya de la naturaleza
Valencia y otros 13 municipios comparten el que es uno de sus tesoros más preciados: la Albufera, el mayor lago natural de España. Los gobiernos municipales luchan por convertirlo en Reserva de la Biosfera, y es que este entorno natural alberga una riqueza ecológica de valor incalculable.
Plagada de arrozales que se nutren del agua de la laguna, la Albufera es también un lugar ideal para avistar aves. Cuenta con algunos rincones especialmente indicados para ello, como el Mirador de Pujol o el Tancat de la Ratlla. Además, esta maravilla de Valencia ciudad ofrece otras muchas posibilidades. Por ejemplo, recorrer la playa virgen de la Devesa de El Saler, de arena fina y dorada, degustar un rico plato de arroz o disfrutar desde una barca del que es, sin duda, uno de los atardeceres más bellos de la provincia.
Estación del Norte, un edificio fotogénico y monumental
Los amantes de la arquitectura, e incluso quienes no lo son, no pueden resistirse a sacar el teléfono móvil y capturar sus propios recuerdos en el que es uno de los edificios más fotografiados de Valencia. La Estación del Norte, construida en 1917, fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1961 y Bien de Interés Cultural en 1983. Cuando uno se para frente a esta estación monumental, no puede más que apreciar todos sus pequeños detalles.
Su fachada principal, de estilo modernista, está repleta de motivos decorativos que no pasan desapercibidos y que convierten esta edificación en una de las estaciones más bonitas de España. La cerámica de relieve se aprecia en arcos y torres, en los que las flores de azahar son grandes protagonistas de una ornamentación inspirada en la agricultura local. En su interior, destaca una sala ubicada a la derecha que invita a deleitarse con una decoración que mezcla la cerámica con el cristal.
El Miguelete, una torre para tocar el cielo
Para disfrutar de unas grandes vistas panorámicas de Valencia, no hay mejor plan que subir los 207 peldaños de la escalera de caracol que lleva hasta lo alto de la torre del Miguelete. Se trata de la torre campanario de la Catedral de Santa María y es, sin lugar a réplica, otra de las maravillas de Valencia.
Adentrarse en su terraza, situada a 51 metros de altitud, permite al visitante contemplar Valencia desde una perspectiva única. Además, allí puede verse también la que es la campana más grande del antiguo Reino de Aragón: el Micalet, la misma que le da nombre a esta torre de estilo gótico valenciano con forma de prisma octogonal.
Lonja de la Seda, un viaje al siglo XV
Otro de los lugares que se deben visitar en un viaje a la ciudad es la Lonja de la Seda, una de las principales atracciones turísticas de la capital del Turia gracias a varios de sus reconocimientos. Se construyó en el año 1482 en el centro de Valencia, y tal es su riqueza arquitectónica que fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.
Este monumento de estilo gótico es un recinto ideal para descubrir la Valencia más auténtica. Durante la visita, se pueden conocer la Sala del Comercio, la torre fortificada central, el Consulat del Mar y el Patio de los Naranjos. Son las cuatro zonas en las que se divide este gran ejemplo de arquitectura gótica civil y en torno a ellas giran multitud de curiosidades y leyendas.
Playa de la Malvarrosa, con vistas al Mediterráneo
Primero fue una zona pantanosa, después se convirtió en una plantación floral de malvarrosas y actualmente es una playa de 2 kilómetros, de arena dorada y fina, en la que disfrutar del sol y del clima mediterráneo.
Su agua, azul y clara, invita a pegarse un chapuzón en los días de verano. Su paseo marítimo, decorado con altas palmeras, es perfecto para recorrerlo a pie o en bicicleta. Tampoco faltan restaurantes en los que degustar un rico plato de paella valenciana o de pescado fresco. La Playa de la Malvarrosa es una de las maravillas de Valencia ciudad que toda persona que visite la ciudad debe conocer.
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