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Sarkozy recibió del rey Juan Carlos la distinción que tienen muchos monarcas del mundo

La orden de caballería más prestigiosa del mundo une históricamente a diferentes monarcas. Este vínculo es, en la actualidad, una compleja fuente de controversia.
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Imagen: Shutterstock
La orden de caballería más prestigiosa del mundo une históricamente a diferentes monarcas. Este vínculo es, en la actualidad, una compleja fuente de controversia.

¿Qué tiene en común Nicolas Sarkozy con el emperador de Japón y los reyes de España, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Noruega y Bulgaria? Pues que son miembros de la orden de caballería más prestigiosa del mundo. Ideada por el duque de Borgoña en Brujas en 1430, la primera reunión de los 24 caballeros y la redacción de los estatutos ocurrió en Lille en 1431 y el siguiente “capítulo” del Toisón de Oro se realizó en Dijon al año siguiente. Esta fue la capital del Ducado de Borgoña y se convirtió en la sede de una hermandad de personalidades dedicada a la promoción de la caballería católica y la lealtad al duque fundador.

Una orden de caballería en el corazón de la historia europea

Originalmente el Toisón de Oro fue empleado por el duque Felipe ‘el bueno’ (1396-1467) para aglutinar en torno a su persona a unos magnates que le ayudaban a mantener su autoridad sobre unos territorios muy dispersos. Esta circunstancia territorial se veía agravada por el hecho de que el título de duque poseído por Felipe era de inferior rango al de las dos personalidades con las que competía en términos de autoridad: el rey Carlos VII de Francia y Segismundo de Luxemburgo (emperador del Sacro Imperio Romano Germánico).

En aquel tiempo los magnates y caballeros se unían por vínculos de vasallaje a sus señores, en tanto que los feudos estaban condicionados por la dependencia señorial de los territorios vecinos. Estas circunstancias afectaban especialmente a los territorios de aquel ducado de Borgoña, que hoy estarían repartidos entre Francia, Luxemburgo, Bélgica y Holanda. Por eso mismo fue tan inteligente la idea de interponer una orden de caballería a las vinculaciones con el emperador y el rey.

Insignia de la Orden del Toisón de Oro
Insignia de la Orden del Toisón de Oro. | Flipjestreekmuseum, Wikimedia

El vellocino o toisón es la imagen de la piel de un carnero muerto. Apela al vellocino de oro del texto mitológico de Jasón y los argonautas; esto lo convirtió en un símbolo de audacia, valor y búsqueda de lo sublime.

Este símbolo también tiene un origen religioso, pues en el Antiguo Testamento el juez Gedeón pidió a Dios una señal, empleando un vellocino como medio de comunicación. El milagro realizado en el toisón sirvió para que el juez viera confirmada su misión de liberar militar y espiritualmente a los judíos. Por eso, entre los cristianos y los judíos el toisón viene siendo un símbolo de liderazgo militar y espiritual.

Representación de Gedeón y el vellocino
Representación de Gedeón y el vellocino. | Wikimedia

El rey Carlos I de Castilla (1500-1558) heredó de su padre Felipe ‘el hermoso’, duque de Borgoña y rey consorte de Castilla, el cargo de gran maestre de la Orden del Toisón de Oro. Orden que contribuyó a que consiguiera convertirse en el emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico. La consecución de este cargo llegó tras una dura lucha con el rey Francisco I y supuso la culminación de la gran aspiración del ducado de Borgoña, conseguir un estatus igual o superior al del reino de Francia. Por eso, a pesar de su origen francés, la Orden del Toisón de Oro se ha convertido en uno de los símbolos de la monarquía hispánica.

Las dinastías Habsburgo y Borbón se disputaron el trono de España durante la guerra de sucesión española, que duró trece años. En 1713 los Habsburgo debieron renunciar a gobernar España, pero no reconocieron que el Borbón Felipe V de España (1683-1746) heredase de Carlos II de España el título de gran maestre de la Orden del Toisón de Oro. Por ello, desde entonces hay dos órdenes: la dependiente del duque de Habsburgo y la de la casa de Borbón española. Actualmente, por la personalidad de los miembros de cada una de las órdenes, el Toisón de Oro “español” tiene mucho mayor prestigio internacional y representatividad histórica que la versión “austriaca”.

Insignia de la Orden Austriaca del Toisón de Oro
Insignia austriaca de la Orden del Toisón de Oro. | Heralder, Wikimedia

Desde 1975, cuando Juan Carlos I recuperó para la dinastía Borbón el título de rey de España, la Orden del Toisón de Oro ha ido adquiriendo connotaciones nuevas. Por una parte, trata de conservar las tradicionales virtudes caballerescas: valor, honor, servicio a la nación y compañerismo con los demás caballeros. Por otra parte, exterioriza la vinculación del galardonado con la persona del gran maestre actual, en este caso el rey de España. No es, como en la Edad Media, una vinculación de vasallo; se trata ahora de una hermandad entre caballeros.

Finalmente, la asociación de la caballería a valores universales queda de manifiesto en que monarcas de Japón y Europa sean miembros de la misma, compartiendo el honor con políticos de España e Hispanoamérica.

Nicolas Sarkozy, condecorado con el Toisón de Oro

El 16 de enero de 2012 tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid la ceremonia por la cual el rey Juan Carlos I colocó el gran collar del Toisón de Oro sobre los hombros de Nicolas Sarkozy. La razón de su concesión que se publicó en la prensa fue su ayuda eficaz para acabar con el terrorismo de ETA, un grupo que realizó 856 asesinatos en España, la gran mayoría de los mismos cuando ya el país era plenamente democrático.

Este asunto supuso un enorme obstáculo para las relaciones franco-españolas, pues durante ciertos gobiernos, particularmente el de Giscard d’Estaing, Francia fue percibida como una base de apoyo de la organización terrorista. Durante las presidencias de François Mitterrand hubo alguna mejora, pero habría que esperar al periodo de la presidencia de Sarkozy (2007-2012) para que se le diera un gran impulso a la cooperación antiterrorista entre Francia y España.

Los estatutos de la Orden del Toisón de Oro establecen que el gran collar se le entrega al nuevo caballero (o dama, pues ahora hay miembros del sexo femenino, como la reina Sofía y la princesa de Asturias) para que lo custodie durante su vida. Al fallecer, sus familiares deben devolverlo a la Casa Real española.

No obstante, los escándalos y la condena de Nicolas Sarkozy han provocado que algunos comentaristas sugieran la opción de reclamarle que devuelva el gran collar. Esta polémica ha cobrado más significación por el hecho de que el gran maestre ahora es el rey Felipe VI, quien heredó el trono por la abdicación de su padre, Juan Carlos I. Esta transmisión fue provocada por los escándalos protagonizados por Juan Carlos, que actualmente está exilado de España. La vinculación con Francia de los Borbones ha podido influir en que Juan Carlos decidiera publicar en Francia y en francés su autobiografía, en la que trata de justificar sus acciones.

Por los mencionados motivos están cuestionados los dos protagonistas de la ceremonia de tan prestigiosa distinción. ¿Cómo interpretar este hecho? ¿Debería exigirse que Sarkozy y Juan Carlos devuelvan ambos sus Toisones de Oro al rey Felipe VI? ¿No hacerlo supone un menoscabo para la principal orden de caballería del mundo?

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