Soy Fascinante: el armario como caja de LEGO
Hay una imagen que me acompaña siempre que veo los folios con mis diseños, desparramados por la mesa de comedor de mi casa: la de mis hijos, sentados en el suelo del salón, comenzando a ensayar construcciones con piezas de LEGO. ¿Recuerdas esta colección de bloques de plástico, todos distintos, pero con las medidas precisas para que cualquiera de ellos puede encajar con el siguiente? Los padres y abuelos hemos venido realizando este regalo con el fin de facilitar nuestras primeras lecciones de creatividad. Y, como tantas otras cosas que parecen de niños, este inteligente juego contiene un principio de adulto: la creatividad no nace de tener infinitas opciones, sino de tener las opciones adecuadas.
Cuando pensé en Soy Fascinante, ésa fue la idea que me venía una y otra vez. No quería hacer algo que llamara la atención, ni tampoco encasillable en un estilo, ni ser una «marca de autor» (no lo somos porque también incorporo piezas en colaboración con otros diseñadores). Quería una especie de «caja de piezas de construcción». Las necesarias, pensadas, ajustadas entre sí. Quería que la mujer que se acerque a la marca pueda sacar una prenda hoy, otra dentro de tres años, otra dentro de diez, y que las tres puedan convivir en el armario sin pelearse. Que puedan combinarse de forma natural. Que inviten a jugar con la imaginación cuando se ven.
Vengo insistiendo en que vestirse adecuadamente requiere de pensamiento, que hay que pensar la indumentaria cotidiana como se piensan otras muchas cosas, como lo que escoges en una importante comida de trabajo. Incluso más: como el menú que piensas detenidamente para la cena de Nochebuena. Porque cada día representa una oportunidad que hay que tratar de disfrutar. Sigo creyéndolo. El problema surge cuando no se tiene en el armario un surtido de prendas y complementos que se puedan combinar bien. Comentando esto con mi marido, me decía que la situación le recuerda a sus primeros trabajos de bricolaje: cuando a menudo le faltaban herramientas y productos. Unas veces tardaba mucho en acabar, en otras ocasiones renunciaba, o acababa por salir a buscar una ferretería donde adquirir lo que le faltaba. Con el paso del tiempo ha ido completando el utillaje y se ha acostumbrado a investigar antes en las apps de inteligencia artificial.
Regresando al ejemplo del LEGO, me esfuerzo en diseñar mis prendas y complementos como piezas de ese juego: como un sistema de formas y que vayan bien juntos. Porque si lo consigo, tu tardarás menos en escoger cada mañana un look acorde a lo que quieras transmitir y sentir. Puedes aparentar más o menor formalidad, ir más o menos cómoda, presentarte sencilla o sofisticada… Y siempre con una paleta de colores altamente compatibles. Escribo ‘altamente’ porque soy consciente de que, conforme vayan acumulándose las colecciones y se multiplique los colores y tonos, cada vez será más difícil que todos casen con todos. En realidad, debería conformarme con afirmar que los coloridos «no se lleven mal». Una colección pensada como piezas de LEGO que no necesitan instrucciones para encajar. Que te ayudan a que tu creatividad te ayude a salir como tu quieres ese día: a hacer de estilista sin margen de error.
¿Cómo se traduce eso en una colección? En tres cosas, las mismas tres con las que vengo trabajando hace años: color, volumen y textura. Como estamos todavía con la segunda colección, la paleta de Soy Fascinante no es todavía muy variada: amarillo (mi favorito), crudo, verde, buganvilla, azul, el blanco roto, el marrón arcilla y azul noche. Todos elegidos para encajar entre ellos. Cualquier top combina con cualquier falda. Es matemática vestida de moda. Y se nota cuando te lo pruebas: una pieza nueva no obliga a renegociar el armario, solo añade combinaciones.
Lo mismo con los cortes. He pensado cada falda imaginando con qué cinco camisas puede combinarse. Ésa fue una de las primeras reglas que me marqué. Si un pantalón solo combina con una blusa, ese pantalón sobra. Si una blusa solo combina con una falda, esa blusa sobra. La pieza tiene que integrarse en un sistema como el de LEGO, no resultar algo aislado. Tiene que encajar con la pieza de SOY que ya tienes y con la que tendrás dentro de cinco temporadas. Eso me dificulta mucho en el proceso de ideación, pues me somete a una disciplina de cortes: hombros que no se peleen con escotes, largos que no peleen con cinturas, fluidos que se apoyen en estructurados. Muy complicado, pero también muy fascinante.
Y, por supuesto, las telas. Son algodones orgánicos tintados y manipulados en Cataluña. Una pieza no puede ser eterna si la tela no lo es. Defiendo el made in Spain, la artesanía, los talleres locales, no por una causa abstracta, sino porque la calidad es la condición para que el juego funcione. Un LEGO de plástico barato se rompe a los dos clics. Un LEGO hecho como debe de ser, se hereda. Las prendas de mi armario propio las llevo desde hace décadas, y muchas inspiran los diseños nuevos. Esa continuidad es la pequeña trampa al tiempo que ofrece SOY FASCINANTE: que algo comprado ahora siga siendo válido dentro de quince años.
Hay una palabra que repito mucho y que sigo defendiendo: «armonía» entre prendas que te resuelven el salir corriendo por la mañana cuando no tienes tiempo de pensar. Esa camisa, ese pantalón, ese vestido con los que sabes que vas a estar bien siempre. Soy Fascinante es eso: un repertorio abierto. Tienes piezas que te resuelven el día y, al mismo tiempo, te permiten jugar dentro del mismo sistema. Como un niño que decide hoy construir un castillo y mañana una nave: las piezas son las mismas, lo que cambia es la imaginación.
Lo realmente fascinante, y aquí me permito la palabra a sabiendas, es lo que pasa cuando tu entras en el juego. He visto a clientas mezclar piezas mías con prendas heredadas de su madre. Las he visto incorporar un fular antiguo a un total look de SOY y resolver la papeleta sin que chirríe. Eso es a lo que aspiraba: que la caja de LEGO no fuera un mundo cerrado, sino una base sobre la que cada mujer construye su propia narración. Color, volumen, textura. Y jugar con lo inesperado, que es el cuarto verbo que siempre añado a los tres anteriores.
Quiero que comprar una pieza de Soy Fascinante sea una decisión fácil precisamente porque está pensada para facilitarte el look de cada mañana. Que sea ese tipo de compra que se hereda, que se comparte, que se vuelve un añadido a tu personalidad. Como las piezas de LEGO que un padre guarda en una caja de zapatos para sus hijos, sabiendo que en treinta años seguirán encajando con el LEGO que regalen entonces.
En resumen, entiendo SOY FASCINANTE como un sistema abierto. Y vestirse, una forma sencilla y feliz de seguir jugando.
Gracias por leerme. Me interesan tus comentarios, no dejes de escribir en nuestra red.
Y recibe un abrazo de Margarita.
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