María Cardín (El Gaitero): «llevar el nombre de Asturias por el mundo es algo de lo que nos sentimos orgullosos»
En el año 1890 nace un proyecto con aroma a manzana, brisas de ría y campos verdes de Asturias. Con el tiempo, se convertiría en lo que hoy se conoce como El Gaitero: una empresa familiar que, 135 años después, sigue manteniendo viva la esencia de su tierra a través de sidras y otros productos tradicionales de gran calidad.
Hemos tenido la oportunidad de conversar con María Cardín, directora comercial y de marketing del Grupo El Gaitero y miembro de la quinta generación de esta empresa familiar. Su perspectiva única acerca de la conexión de la sidra asturiana con sus raíces, las historias detrás de una herencia centenaria y los valores de los fundadores, transmitidos de generación en generación, nos permite indagar en el pasado y el presente de un tesoro líquido que nos habla de un pueblo, un paisaje y un valioso legado.
¿Dónde nacen tus raíces personales y empresariales? ¿Y cómo crees que se reflejan en el trabajo que haces en El Gaitero?
Yo me considero asturiana, pero soy nacida en Bilbao. Adoro el País Vasco, pero yo me considero asturiana de pura cepa.
Nací en el País Vasco porque mi padre, que es ingeniero naval, estaba allí trabajando y luego vino a la empresa familiar cuando se le reclamó, por decirlo de alguna manera, y vinimos a Asturias cuando yo tenía cinco años. Yo soy de la quinta generación de la empresa familiar y mis raíces en realidad son asturianas.
Yo creo que crecer vinculada a una empresa familiar también es algo que llevas desde que naces, el ver la dedicación de las generaciones anteriores, el respeto por la herencia recibida… Y cuando te llega el momento a ti, se lleva con mucho orgullo y también con mucha responsabilidad. Al final es una gran conexión entre lo personal y lo profesional.
En mi casa no se hablaba de trabajo, pero sí que estaba muy vinculado todo lo personal y lo profesional.
¿Cuál es el ingrediente clave que os ancla a la tierra? ¿Y cómo lo protegéis?
El ingrediente clave que nos ancla a la tierra es la manzana, lógicamente. Si bien es verdad que no toda la sidra que se hace en Asturias se puede hacer con manzanas asturianas, porque no hay suficientes, sí que en nuestro caso procuramos que la que no venga de Asturias sea de España. Algo de Portugal también, pero toda la que podemos de Asturias y el resto principalmente de España, porque al final es nuestra identidad.
La manzana de sidra tampoco es igual que la manzana de mesa. Las manzanas de aquí no son iguales que las de otros sitios, y es algo importante para el carácter del producto.
Para nosotros también es importante el pueblo donde estamos. Tenemos unas instalaciones que tienen más de 100 años que adaptamos de la manera que podemos a las necesidades actuales. Pero sería mucho más sencillo irnos a un polígono industrial, partir de cero y empezar con una planta moderna y con todas las facilidades.
Nuestra bodega se encuentra en Villaviciosa, en plena Reserva Natural, un entorno que marca profundamente nuestra manera de trabajar. Operamos en unas instalaciones protegidas, parte del patrimonio histórico industrial de España, lo que añade un valor especial —y también un nivel de responsabilidad— a todo lo que hacemos.
Hoy contamos con autopista, pero durante muchos años el acceso no fue tan sencillo. En realidad, estamos aquí porque los fundadores eran de Villaviciosa. Eligieron este emplazamiento junto a la ría porque, en aquel tiempo, el concejo no tenía conexión ferroviaria y la sidra salía precisamente por la ría camino del mar, ya que la empresa nació para llevar la sidra a América y los barcos partían desde Gijón antes de cruzar el Atlántico.
Ni entonces ni ahora este es el lugar más cómodo para instalar una bodega, pero permanecer aquí forma parte de nuestra identidad. Los fundadores eran emigrantes que regresaron de América para emprender en su tierra, y mantener vivo ese legado sigue siendo, para nosotros, un compromiso esencial.
¿Qué tradiciones mantenéis en El Gaitero? ¿Cómo se manifiestan en el producto?
La manera de hacer la sidra, los tiempos que necesita… También nosotros, como empresa familiar, mantener el legado, mantener nuestra historia.
Precisamente, en lo que es el antiguo edificio de oficinas e icónica fachada que todo el mundo identifica con El Gaitero, tenemos una exposición con parte de nuestra historia donde mostramos también una película que hicimos en los años veinte del siglo pasado. Guardamos las cosas como se guardan los recuerdos familiares y, además, contamos con la bodega histórica, que a día de hoy ya no se usa para hacer sidra, pero que sí nos parece importante enseñar, ya que es una auténtica joya e historia viva.
El objetivo de nuestra bodega histórica es mostrar la tradición, cómo era originariamente nuestra empresa. Aunque ahora en vez de en toneles de madera lo hagamos en depósitos de acero inoxidable, al final es lo mismo, pero un poco más seguro y más fácil de lograr que el producto salga como queremos.
¿Cuál crees que es la clave para conseguir que un producto como el vuestro permita a la gente conectar tanto con un lugar?
Yo diría que la autenticidad es algo importante, el conectar con el origen de las personas, la coherencia… Nosotros tenemos 135 años de historia y no es una empresa que haya ido dando tumbos, no es un producto que haya cambiado mucho.
Lógicamente debemos hacer cambios de imagen, poco a poco, para adaptarnos al tiempo en el que estamos viviendo, pero esos cambios son muy graduales. El último cambio que hicimos fue bastante chocante, porque quitamos el gaitero, ahora no se ve la figura entera, ya solo se ve parte de la silueta y también en silueta nuestra ría, nuestro origen.
Debemos y queremos seguir con nuestras marcas. El Gaitero es una marca que la gente quiere, a la que tienen mucho cariño, y eso es algo que a día de hoy no tiene precio. Por mucho que se pueda hacer un packaging maravilloso, el cariño de la gente no es tan fácil de conseguir, y esa es otra parte que nos ayuda a conectar con el público, la parte sentimental.
A muchos no les gusta la Navidad por un tema emocional, pero, en cambio, nuestra marca les hace recordar momentos agradables, momentos felices. Les recuerda a su infancia, a sus abuelos… Aunque ahora ellos sean los consumidores, son recuerdos entrañables que hacen que conecten con nosotros.
¿Podrías nombrar algunos de los valores que guían vuestras decisiones?
Los valores de nuestros fundadores creo que siguen muy presentes. Son el arraigo a la tierra, el compromiso con el entorno geográfico y humano, la ética en el desarrollo de los negocios y el compromiso familiar.
¿Cuáles consideras que son las mayores contribuciones de vuestras sidras? ¿Qué aportan a nivel gastronómico y cultural?
Nuestra sidra fue creada para salir de Asturias. La sidra natural tradicional asturiana tiene unas características que la hacen muy sensible a cambios de temperatura, de condiciones, tiene una vida más corta… Entonces era más difícil que saliese de Asturias.
Nuestra sidra, junto con otras espumosas como Zarracina o Cima, por ejemplo, contribuyeron a llevar a otros lugares lo que significa la sidra en Asturias. Además, nosotros hasta los años noventa teníamos dos sidras muy parecidas, una más dulce, la Extra, y otra menos dulce, la Clásica, pero dulces las dos, y desde entonces seguimos innovando, creando nuevos productos…
Ahora tenemos sidras con las que puedes comer de principio a fin, como la Etiqueta Negra, otras que son más apropiadas para un aperitivo, como la Rosé, e incluso la natural de escanciar... También una sidra natural filtrada para tomar en copa, sin escanciado.
Hacemos maridajes con productos completamente distintos a nuestra gastronomía, como puede ser el sushi, o cócteles. El objetivo es hacer algo más allá de lo típico con la sidra de Asturias.
Por otro lado, yo creo que algo importante que hicimos o que hacemos, y que queremos seguir haciendo, es llevar el nombre de Asturias por el mundo. Es algo de lo que nos sentimos orgullosos.
He visto que tenéis fotografías de cartelería muy buenas. ¿Hay alguna que tenga una historia interesante?
Hay una que a mí me encanta que es de una señora que está con una copa en un cartel verde. Es muy típico de aquí, como vintage. El año pasado nos contactó la familia de la modelo de cartel y pudimos hacerle llegar unos ejemplares y sidra para brindar esa Navidad. Fue muy entrañable y es que, como decía antes, nuestra sidra hace conectar a las personas.
¿Por qué cualidades crees que se debería conocer a España en el extranjero?
Yo creo que somos una mezcla de tradición y de modernidad. Protegemos mucho nuestras tradiciones, pero tampoco nos quedamos anclados en el pasado.
Creo que nuestra gastronomía es algo a destacar, y la calidad y la autenticidad de nuestros productos. Y también la gente de España, nuestro carácter.
Como empresa internacional con presencia en numerosos países, ¿cómo dirías que trasladáis la Marca España al mundo?
Bueno, para empezar, sintiéndonos orgullosos de ser españoles y diciéndolo allá por dónde vamos. Estoy pensando ahora en una sidra que sacamos para el mercado inglés, que es Gaitero Spanish Cider, porque al final también la sidra aquí en España tiene un nivel que no tiene en otros países.
Yo creo que también con un producto auténtico, de calidad. La sidra es una bebida para celebrar, para compartir, y eso es muy español.
¿Qué huella os gustaría dejar en la construcción de la Marca España en los próximos 10–20 años?
Nos acaban de dar de la Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias un premio como embajadores del sector turístico asturiano y yo creo que el objetivo es seguir siendo eso, embajadores de nuestra tierra, no solo de Asturias, sino de toda España. E intentar contribuir lo más posible y ser relevantes en hacer que la Marca España brille cada vez más.
Si tuvieras que definir España con una sola palabra, ¿cuál sería y por qué? ¿Y aplicado a tu negocio?
En una sola palabra es muy complicado. Yo creo que España la definiría como «pasión», porque somos muy apasionados los españoles y ponemos mucho de nosotros en cada cosa que hacemos.
Y, respecto a la empresa, yo diría «raíces». Porque tenemos las raíces de la tierra, las raíces de los árboles, las raíces de la familia… Y al final es algo que nos define.
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