La única isla habitada de Europa sin asfalto: un paraíso natural casi virgen en España
La Graciosa es la ‘octava isla canaria’, y la más pequeña de todas. Su ascenso de la categoría de islote a la de isla no ha modificado su autenticidad y atractivos. La Graciosa sigue siendo una pedanía del municipio de Teguise, perteneciente a Las Palmas. Es, además, la única isla habitada de Europa que no tiene carreteras asfaltadas.
La Graciosa, un oasis de calma en Canarias
Una de las principales excursiones desde Lanzarote es La Graciosa, isla volcánica del archipiélago Chinijo. Un creciente número de viajeros amantes de lo auténtico viajan a La Graciosa con el fin de dormir allí y disfrutar de la tranquilidad que reina en el lugar durante las horas en que no la recorren quienes acuden a pasar el día.
Al ser un destino complejo y todavía no masivo, las principales cuestiones para viajar a La Graciosa son cómo llegar y qué hacer en la isla, además de entender el medio natural del archipiélago Chinijo.
La llegada a la isla de La Graciosa es por barco. Hay dos tipos de servicios marítimos: los que se limitan a transportar viajeros entre la isla de La Graciosa y Lanzarote, y los que dan añaden un servicio de actividades lúdicas, acuáticas y de catering durante la jornada por la isla.
Ante la ausencia de monumentos, los principales planes en la isla son o bien contemplativos, como ver el paisaje y observar las aves, o bien deportivos. Los más habituales son los paseos en catamarán, el surf, el kite surf y el cicloturismo.
Consejos para comer y alojarse en La Graciosa
Son muy reducidas las opciones para dormir en la isla de La Graciosa, de modo que es recomendable reservar con meses de antelación. De no encontrar alojamiento en la propia isla, la opción alternativa es alojarse en Órzola, donde se encuentra el puerto que conecta con ella por vía marítima cada día.
La gastronomía tradicional de La Graciosa es austera y sencilla. En un entorno volcánico tan árido, el sustento de la población ha dependido de la pesca y de los alimentos importados. Hay una docena de bares y restaurantes en la Graciosa. Son muy parecidos entre ellos, con decoración agradable y ambiente familiar.
En ellos se encuentra una cocina sencilla, con predominio de los pescados del día y el pulpo; la clave es fijarse en si cocinan a la parrilla, a la plancha o frito. Siempre es buena idea acabar la sobremesa con una copita del tradicional Ronmiel con DO.
La isla de La Graciosa: historia y cultura
Fue conquistada en 1402 por el aventurero Juan de Bethencourt, con licencia del reino de Castilla. Desde entonces La Graciosa estuvo habitada intermitentemente, pues los corsarios berberiscos capturaban a sus habitantes y los vendían como esclavos
Resulta significativo que hasta 1945 ni siquiera contase con un templo donde celebrar los sacramentos. La Iglesia del Carmen se elevó a la categoría de parroquia en 1993.
Curiosidades y fiestas
Se les dice «gracioseros» a los habitantes de La Graciosa; no obstante, los de Lanzarote les llaman «italianos». El motivo es que los barcos de pesca de los gracioseros estaban decorados con los colores blanco, rojo y verde, que coinciden con los de la bandera italiana.
Como en todo el archipiélago canario, en La Graciosa celebran el carnaval. Es una fiesta local, modesta y auténtica.
El panorama festivo principal se concentra en la segunda semana del mes de julio, cuando se concentran los homenajes a los dos patrones de la isla de La Graciosa: la Virgen del Carmen y San Felipe. Son unas fiestas que duran toda una semana y a las que acuden miles de personas durante los días grandes.
Los puntos fuertes de las Fiestas del Carmen y San Felipe es el 16 de julio, día de esta virgen marinera, cuando se celebra un festival marítimo con la imagen.
Un evento que define esta isla es el rito de quemar al italiano. En él se incendia al muñeco que personifica la identificación de los gracioseros con los italianos.
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