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El primer pueblo de Segovia: es Bien de Interés Cultural y está en un parque natural protegido

Una histórica villa medieval enclavada entre ríos y barrancos presume de estar considerada como el pueblo más antiguo de la provincia de Segovia.
Sepúlveda
Imagen: Dreamstime
Una histórica villa medieval enclavada entre ríos y barrancos presume de estar considerada como el pueblo más antiguo de la provincia de Segovia.

Hogar de eremitas y escenario de múltiples gestas caballerescas. Se trata de una histórica villa situada en una grandiosa roca fortificada rodeada de hoces y llanuras erosionadas por el sol y los vientos. Es famosa por ofrecer unos de los mejores asados de Castilla y por seculares tradiciones. Descubre la historia y los mejores atractivos de Sepúlveda, el que se considera el pueblo más antiguo de Segovia.

Breve historia de Sepúlveda, el primer pueblo segoviano

Para conocer Sepúlveda es importante remontarnos a su historia. En las numerosas cuevas calizas situadas en las inmediaciones del río Duratón, alrededor de la peña de Sepúlveda, hay importantes vestigios prehistóricos. Luego sería poblada por vacceos y arévacos.

Entre los años 98 y 93 a. C. la zona fue ocupada por el cónsul romano Tito Didio. Cerca construirían la ciudad de Confloenta (actual pueblo de Duratón). Los visigodos se asentaron en un paraje aún llamado Castrogoda.

Por aquel entonces, en las cuevas situadas en las paredes de las hoces se establecen como ermitaños el futuro San Frutos y sus hermanos. La llamada Cueva de los Siete Altares se conoce como 'la Catedral del Visigótico'.

Fue reconquistada hacia el 742 por el rey Alfonso I, que se llevó al norte a su población cristiana. Generó así el llamado 'Desierto del Duero' (por la falta de pobladores).

Una fundación de batallas y conquistas

Vista aérea de Sepúlveda
Vista aérea de Sepúlveda. | Dreamstime

En el 940 el conde Fernán González derrota en combate singular a su alcaide Abu Bad. El evento está reflejado en la fachada de la llamada 'Casa del moro' de Sepúlveda. El caudillo Almanzor volvió a adueñarse de Sepúlveda en el año 984.

Junto con Osma, Maderuelo y otras plazas fuertes de la zona, en 1010 fue entregada por los musulmanes al conde Sancho García. Este otorgó el Fuero de Sepúlveda. Fue confirmado por el rey Alfonso VI en 1076 y empleado en muchos otros lugares.

También la dotó de una gran muralla con siete puertas. Llevaban los nombres de la Fuerza, de la Guerrilla, de Duruelo, del Río, del Postiguillo, del Portillo y del Azogue. De ellas se especula que puede provenir el nombre de Sepúlveda.

En el campo de Candespina, el 26 de octubre de 1110, el rey Alfonso I de Aragón el Batallador, ayudado por la mesnada del caballero Enrique de Borgoña, I conde de Portugal, derrotó a las tropas de su esposa la reina Urraca de Castilla, comandadas por Don Gómez González.

El paladín y amante de la reina murió durante el combate. Por esa victoria los aragoneses tomaron Sepúlveda. Enrique sentó las bases para la independencia de Portugal. Fueron sus Señoras doña Juana Manuel, mujer de Enrique II, y doña Leonor esposa de Carlos el Noble de Navarra.

También ostentó su señorío la futura Isabel la Católica (siendo infanta) y su hermano Alfonso. Los sepulvedanos defendieron su señorío por las armas cuando Enrique IV quiso entregar la villa al marqués de Villena.

En 1468 se produjeron unos trágicos sucesos, cuando se acusó a unos judíos de secuestrar a un monaguillo y crucificarlo en la Semana Santa. Esto supuso muerte para muchos de ellos y la expulsión para el resto.

La proximidad a una de las principales cañadas de la Mesta (que se reunía anualmente cerca de Ayllón) posibilitó que allí se instalaran telares. Estos produjeron los célebres paños segovianos, así como tenerías de curtido de piel. También pudo ser el origen de sus célebres asados.

En 1808 los sepulvedanos protagonizaron una dura resistencia frente a los franceses al mando del general Savary. Le obligaron a retirarse. Por allí pulularon los famosos guerrilleros El Empecinado y el Cura Merino.

Durante la Primera Guerra Carlista este volvió a ocupar el pueblo al frente de su partida. Así, también lo hicieron los generales carlistas Gómez y Balmaseda. Este último tuvo una conversación en un jardín de la villa con la sepulvedana María de Salinas. Ella lo persuadió para que no saqueara la localidad.

Qué ver en Sepúlveda, una villa medieval entre barrancos

Casas de Sepúlveda
Casas de Sepúlveda. | Dreamstime
Son muchos los monumentos y lugares de interés que merece la pena visitar en Sepúlveda, un pueblo repleto de encantos situado en el Parque Natural de las Hoces del Duratón. Recomendamos aproximarse a la villa desde el sur. A medio kilómetro encontramos el Mirador de Zuloaga. Empleó sus grandiosas vistas como fondo en el cuadro Gregorio el Botero en Sepúlveda, en 1908. Desde allí puede apreciarse la austera grandiosidad de la localidad aferrada a su majestuosa peña.

Es recomendable subir por la calle Alfonso VI hasta la bellísima plaza del Trigo (o “Mayor”), porticada e irregular. A la derecha, sobre dos torreones del antiguo castillo está el Edificio del Registro (barroco del siglo XVIII), coronado por un reloj.

Saliendo de la plaza en dirección opuesta, hacia el oeste, se puede acceder una espectacular vista de las hoces del río Caslilla (las opuestas al mirador Zuloaga). A la derecha está la Casa de los condes de Sepúlveda (siglo XIX).

Seguimos hasta llegar a la Iglesia de Santiago. Posee un ábside de ladrillo mudéjar decorado con arcos cegados y una torre románica de mampostería. Actualmente es la sede de la Casa del Parque de las Hoces del Río Duratón. Es un punto clave que ver en Sepúlveda, ya que aquí informan sobre este espectacular espacio natural y sus buitres leonados.

Si tomamos la calle del conde de Sepúlveda llegamos a la calle Fernán González. A la altura del Teatro Bretón, tomamos a la izquierda la escalinata que conduce a lo más alto del cerro. Aquí está la Iglesia de El Salvador, finalizada en el año 1093.

Construida en piedra rosada de Sepúlveda, llama la atención su torre cuadrada. Su principal atractivo es su galería porticada de ocho arcos, en grupos de dos y separados por columnas dobles y capiteles decorados con motivos vegetales. Desde allí se pueden divisar excelentes vistas en todas direcciones, divisando la forma en “T” del gran cerro en que está encaramada la villa.

Siguiendo esta ruta por Sepúlveda, bajamos por la calle de las Cofradías. A medio camino está la Casa de las Cofradías (siglo XVIII, no visitable) en dirección a un parque. Al final de éste está la Iglesia de la Virgen de la Peña.

Se trata de un templo de estilo románico del siglo XII con una gran torre. Lo más singular es el tímpano de la portada, sobre la puerta de entrada. Posee relieves del Pantócrator y los evangelistas, rodeados de las figurillas de 24 ancianos.

En el interior hay un retablo barroco con la imagen de la Virgen Patrona de la comarca. Así como una imagen de Cristo del siglo XIV. Detrás de ella hay un excelente mirador sobre las hoces del río Duratón.

Una bonita calle en Sepúlveda
Una bonita calle en Sepúlveda. | Dreamstime

Se vuelve en dirección hacia el casco urbano, dejando a la derecha la Casa de las Conchas. Después a la derecha está la llamada Casa del Moro, llamada así por el relieve que hay en el frontis con la cabeza del que fue muerto en combate singular por Fernán González.

Frente a ellas está la románica Iglesia de los Santos Justo y Pastor. En este monumento nacional hay que ver el pequeño pero excelente Museo de los Fueros. El edificio está compuesto por tres naves con tres ábsides, techumbre mudéjar y arco triunfal con capiteles.

La bella cripta en honor a los Santos Niños está precedida de un arco lobulado. A los lados de la mesa del altar hay dos altorrelieves del siglo XII adosados a grandes losas con las imágenes de un obispo y de una Virgen con el Niño.

Siguiendo la calle se llega al Arco del Azogue o 'del Ecce Homo', por el que se accede de nuevo a la plaza. Al final de esta está la Iglesia de San Bartolomé, actual parroquia, precedida por una escalinata renacentista y un crucero de piedra.

Bajando en dirección al río Caslilla por la calle Sancho García, encontramos el interesante Museo de Figuras de Juguete Antiguas. Alberga la colección Allende Salazar de más de catorce mil piezas, fabricadas en su mayoría antes de 1960.

Los alrededores de Sepúlveda y sus tradiciones

Tras visitar la villa recomendamos tomar la carretera de Villar de Sobrepeña hasta el puente de Tálcano. Hay una zona de descanso desde la que emprender el paseo hasta la Cueva de los Siete Altares. Se denomina así por los altares labrados en sus paredes por San Frutos y sus compañeros en el siglo VIII, aunque no es visitable.

Algo más lejos, en Villaseca, hay un camino de tierra que lleva hasta un acantilado sobre la espectacular hoz del río Duratón. Allí está la Ermita de San Frutos. Es un templo románico del siglo XI. Fue un priorato benedictino fundado por el santo y sus hermanos mártires Engracia y Valentín.

A San Frutos, patrón de Segovia, se le atribuye el milagro de “La cuchillada”. Con un golpe en el suelo con su vara provocó que se abriera la tierra ante la llegada de los musulmanes. Quien tenga capacidades contorsionistas, o muy baja estatura, puede dar la vuelta a una piedra que está debajo del altar lateral izquierdo del Evangelio. Se le atribuye el beneficio de curar las hernias.

Además, según la tradición, si das tres vueltas alrededor de la ermita se te quita el dolor de muelas. Sin embargo, con menos de una vuelta puede conseguirse, porque uno se precipitaría al vacío, falleciendo en tan bello paraje.

Cada 25 de octubre se celebra allí una popular romería. También acuden desde la ciudad de Segovia muchos peregrinos andando, organizados logísticamente por etapas en dos fines de semana por el diario El Adelantado.

El tercer fin de semana de julio los sepulvedanos celebran en la Fiesta de los Fueros los privilegios que obtuvieron en la Reconquista.

Datos prácticos para visitar Sepúlveda

Coordenadas

41° 17′ 50.53″ N, 3° 44′ 57.73″ W

Distancias

Segovia 54 km, Madrid 127 km

Aparcamiento

Dos estacionamientos gratuitos en la entrada del pueblo

Altitud

1009 m

Habitantes

988 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y francés.