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El curioso pueblo de Segovia con un lenguaje secreto

En el corazón de Castilla pervive lo que fue antaño una forma de comunicarse en clave y hoy es una joya intangible de la historia.
Cantalejo
En el corazón de Castilla pervive lo que fue antaño una forma de comunicarse en clave y hoy es una joya intangible de la historia.

Buena parte del centro de la provincia de Segovia es una amplia llanura donde la vista se extiende hasta los límpidos cielos. En este mar de campos infinitos vale la pena aguzar los sentidos, porque el "mar" de Castilla está lleno de sorpresas para quien sabe observar. Una de las más curiosas se esconde en un pueblo encantador, cargado de historia.

Un pueblo con un tesoro único: la gacería

Al llegar a Cantalejo, localidad segoviana de unos 3500 habitantes, nos encontramos con un pueblo que recuerda a tantos otros: casas con solera, una elegante iglesia, encanto rural. Pero basta con oír hablar a los lugareños para comprobar que estamos ante algo distinto. Concretamente, una lengua de lo más insólita.

Un dialecto que encierra la historia de Cantalejo

Plaza de Cantalejo
Plaza de Cantalejo. | Shutterstock

En el vilorio de los briqueros, los manes y las sionas garlean la gacería. O lo que es lo mismo: «en el pueblo de los trilleros, los hombres y las mujeres hablan la gacería». Precisamente, briqueros («trilleros») es como se llaman a sí mismos los cantalejanos, y es que los trillos de este pueblo han tenido siempre fama.

Además de los trilleros, otros oficios como los criberos y los arrieros han sido clave para forjar la identidad de Cantalejo. Los comerciantes de maquinaria agrícola recorrían España entera y tomaban de cada lugar ciertas palabras. En las raíces de la gacería está la voluntad de hablar en clave cuando era necesario, pero hay más que eso.

Ya en la Edad Media, la zona se convirtió en hogar para personas llegadas de muchos puntos de la península, cada una con su habla. Con el vasco y el árabe se fundieron el gallego, el castellano antiguo y otras muchas aportaciones. La gacería fue lengua franca y luego jerga secreta para arrieros y trilleros.

El legado de los «briqueros»

Cantalejo
Cantalejo. | Chely20, Wikimedia

La curiosa herencia lingüística de la gacería es un atractivo turístico por sí mismo, un motivo para acercarse a Cantalejo, y en el pueblo reivindican con orgullo ese legado. Desde los encuentros centrados en la práctica de esta forma de hablar hasta una traducción de El principito e incluso un pódcast, los cantalejanos proclaman al mundo su dialecto secular.

Para conocer un poco más allá, existe en Cantalejo un fantástico Museo del Trillo en el que las labores ancestrales del campo cobran nueva vida. En sus exposiciones, el buen hacer local en todo tipo de aperos de labranza luce en todo su esplendor, y se pueden ver también algunas de las ropas tradicionales.

Las festividades locales dan cuenta también del amor a ese rasgo tan único que es su "idioma". Así, se celebra en Cantalejo una Semana Cultural de la Gacería, que es una oportunidad perfecta para experimentar la hospitalidad del pueblo y vivir de cerca sus tradiciones, con multitud de juegos, talleres y actividades que promueven la cultura local.

Los otros tesoros de Cantalejo

Lagunas de Cantalejo
Lagunas de Cantalejo. | Shutterstock

Para los amantes de la naturaleza, Cantalejo es puerta de entrada a algunos de los escenarios naturales más inolvidables de Castilla y León. El más cercano son las Hueseras de Ura del Vilorio Sierte. ¿Y dónde queda eso? Pues es el nombre en gacería que reciben las Lagunas de Cantalejo, un humedal de la cuenca del río Cega con más de 12 000 hectáreas protegidas.

El agua dulce de este paraje es hogar de multitud de aves y otras especies, además de un rincón que desprende una belleza inusitada en tierras castellanas. Resulta una delicia tumbarse tranquilamente a la vera de estas lagunas y, con suerte, divisar alguna cigüeña negra, algún milano o incluso el águila imperial.

A un paso de las Hoces del Duratón

Parque Natural Hoces del Río Duratón
Parque Natural Hoces del Río Duratón. | Shutterstock

Con el permiso de las lagunas, la verdadera estrella de esta zona de Segovia es el Parque Natural Hoces del Río Duratón, aguas abajo de la bella localidad de Sepúlveda. Sus impresionantes cañones, levantados hasta los 100 metros, y las rutas de senderismo permiten saborear un paisaje de los más fascinantes de Segovia.

De nuevo, aquí las espectaculares aves que habitan en estos farallones rocosos son capaces de dejarnos con la boca abierta, como los buitres leonados, las águilas y los halcones. En total, son más de 25 kilómetros en los que el río se retuerce y recorre estas paredes tan escarpadas como bellas.

A la hora de caminar por este entorno natural, es imprescindible añadir una visita a la Ermita de San Frutos, antiguo cenobio benedictino al que se accede atravesando La Cuchillada, una impactante grieta que se cruza por un puente de piedra. Los más intrépidos pueden probar de acercarse en piragua a otro edificio cercano y admirable, el Monasterio de la Hoz, aunque basta un paseo por sus inmediaciones para sentir el embrujo de este lugar extraordinario.

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