Declarada Conjunto Histórico: la ciudad con el único corral de comedias del Siglo de Oro conservado en España
En pleno corazón de los dominios de la Orden de Calatrava se erige un conjunto histórico y monumental popular por sus pasiones escénicas. A continuación, descubrimos la historia y lo mejor que ver en Almagro.
La visita al Museo Nacional de Teatro, al Corral de Comedias y demás lugares que mencionamos más adelante puede hacerse en medio día. Para los amantes de la naturaleza, en las inmediaciones se pueden recorrer algunos de los parajes del cercano Parque de Hoya de Cervera y Macizo de Calatrava. Los aficionados a las aves pueden tomar la carretera de Daimiel para visitar el Parque de las Tablas de Daimiel.
Historia de Almagro, un importante enclave de la Mancha
Merece conocer la historia de la localidad para entender todo lo que hay que ver en Almagro. Según cuenta la tradición, el origen de la ciudad pudo estar en un castillo árabe, denominado Almagrib. Este debía estar ubicado en el actual lugar de los Palacios Maestrales y su nombre, que es el del color de la arcilla rojiza con la que se edificaron muchos de los edificios del municipio, tiene de hecho esa misma procedencia.
Poco después de la batalla de las Navas de Tolosa (1212), el maestre de la Orden de Calatrava, Gonzalo Yáñez, le concedió un primer fuero para animar su repoblación. Este sería confirmado nueve años después por el rey castellano Fernando III. Almagro estuvo, por tanto, estrechamente vinculado a la Orden de Calatrava, y celebraba sus Capítulos Generales en distintos templos de la localidad (todos ellos desaparecidos).
Durante el reinado de Carlos V, se instalaron en la ciudad empleados de confianza de los banqueros alemanes Fugger. Estos tenían la misión de recoger el mercurio de las minas de Almadén, con que se cobraban las deudas contraídas por el emperador y proceder así a la comercialización del preciado líquido blanco. Varias casonas de Almagro y el almacén de los Fúcares atestiguan esta presencia, la cual se prolongó hasta bien entrado el siglo XVIII.
En 1536, el clavero (máximo responsable directivo) calatravo fray Fernando Fernández de Córdoba consiguió la autorización de Carlos V para fundar la Universidad Menor de Nuestra Señora del Rosario. Sin embargo, no sería hasta 1574 cuando comenzaron las clases de teología, filosofía y arte. Su actividad continuó hasta su clausura y la expulsión de los dominicos en el primer tercio del siglo XIX.
Teatro, afición taurina y escenarios de cine
El Concilio de Trento prohibió las representaciones teatrales en los templos. Por lo tanto, en 1628 se construyó un corral de comedias, que también sirvió de posada y taberna y que ha subsistido íntegro hasta hoy. El apoyo de la población a Felipe V en la guerra de Sucesión supuso honores para uno de sus principales moradores, el conde de Valparaíso, que fue Ministro de Hacienda. Eso pudo favorecer que Almagro fuera capital de la provincia de La Mancha entre 1750 y 1761. El Conde promovería la industria textil de alta calidad, especialmente los encajes, que todavía dan fama a Almagro.
En 1802 la residencia del clavero de la orden se trasladó desde el palacio de Aldea del Rey a Almagro, añadiendo cierta actividad adicional a la localidad. Unos años después, durante el reinado de José I Bonaparte, en Almagro hubo un importante núcleo afrancesado, que llegó incluso a crear su propia logia masónica.
Los aficionados taurinos y la plaza de Almagro, levantada a mediados del siglo XIX, fueron poco a poco adquiriendo gran fama. En 1927, el coso taurino fue el escenario en que el conocido torero Cagancho protagonizó su célebre espantada. Esta generó el dicho «quedar peor que Cagancho en Almagro».
Unos años después, el 25 de agosto de 1932, tuvo lugar el mayor episodio de apasionamiento protagonizado por los amantes locales de este arte. Ante la negativa de los toreros a actuar aquella tarde, el público reaccionó violentamente incendiando la plaza. Así, se perdieron los primitivos palcos de madera.
Almagro ha sido escenario cinematográfico de varias películas del manchego más internacional, Pedro Almodóvar. En su Plaza Mayor se encuentra la casa de Agustina en Volver. Por su parte, en las calles Ramón y Cajal y Feria se ubican otras utilizadas en La flor de mi secreto. En la actualidad, existe una ruta cinematográfica en torno a las principales localizaciones elegidas por este cineasta.
Qué ver en Almagro, corazón teatral de Castilla
La bella ciudad de Almagro, declarada Conjunto Histórico en 1972, conserva en sus calles y rincones testimonios de antiguas glorias, protagonizadas por la Orden de Calatrava o los hermanos Fugger.
La Plaza Mayor, donde se aloja el icono de Almagro
La Plaza Mayor es el centro de la vida urbana. Se trata de un recinto de planta rectangular formado por dos flancos con soportales de columnas toscanas de piedra bajo dos galerías corridas, en origen abiertas al exterior y actualmente cerradas por un acristalamiento de estilo nórdico que la hace única en España.
En la plaza está el principal atractivo que ver en Almagro, el Corral de Comedias, el único de su género que se conserva en la actualidad, declarado Monumento Nacional en 1955. Levantado a principios del XVII, se trata de un mesón al que se le añadió un escenario en el patio, así como una estructura de madera con palcos colocados en dos alturas. Está pintada en blanco y en el color almagro (de la arcilla rojiza) característico de la localidad, y es la sede del Festival de Teatro Clásico.
Al norte de la Plaza Mayor encontramos el Palacio Maestral, una típica casona manchega que ahora es sede del Museo Nacional de Teatro. Contiene escenografías, trajes teatrales, maquetas y un completísimo archivo pictórico y musical. Su finalidad se extiende a la adquisición, conservación y difusión de la creación teatral en todas sus variantes. Es el único en nuestro país dedicado en exclusiva a la historia del teatro.
El museo emplea como sala de exposiciones temporales la iglesia de San Agustín, un magnífico ejemplo de arquitectura barroca manchega del siglo XVIII. De ladrillo almagro, tiene una bella portada con columnas. La iglesia, mandada construir por la familia Figueroa en 1625, formaba parte del convento del Santísimo Sacramento de los Agustinos. No obstante, sufrió el abandono y el expolio de la Desamortización. En su interior son de especial mención las pinturas ornamentales al temple, especialmente las de la cúpula del crucero, en las que se representa la vida del santo patrón y de su orden.
Más allá del teatro
Podemos visitar también la parroquia de San Bartolomé, cerca de la plaza (en su origen colegio de la Compañía de Jesús), de la que destacamos la portada en piedra labrada flanqueada por grandes columnas, que la realzan sobre el color rojizo de su fachada.
Sobresalen además tres conventos para ver en Almagro, los dos primeros localizados fuera de los antiguos muros. El de la Asunción de Calatrava, gótico-renacentista, cuenta con un bello claustro con galerías. En el antiguo convento de Santa Catalina, erigido con austeridad propia de los franciscanos, está hoy el magnífico Parador de Turismo.
Finalmente, otro espacio que ver en Almagro es el convento de la Encarnación. Se edificó en el siglo XVI en el ladrillo almagro característico de la zona. Destacamos su portada, con el escudo de su benefactor en el siglo XVIII: el Conde de Valparaíso.
La iglesia parroquial de la Madre de Dios está ubicada en lo que fuera antiguamente el Hospital de Nuestra Señora la Mayor. Se trata de un templo del gótico tardío, con planta de salón y fachada entre grandes contrafuertes. La torre es un añadido posterior, obra de Benito de Soto en el siglo XVII.
Un paseo por el Barrio Noble trasladará al visitante a los siglos de máximo esplendor almagreño. Se pueden admirar aquí las casas del Mayorazgo de los Molina, de los Rosales, la Casa del Prior y la del Capellán de las Bernardas. También los Palacios del Maestral, el de los marqueses de Torremejía o el de los condes de Valparaíso, entre otros palacios notables. Todas ellas siguen siendo residencias privadas.
Edificios con mucha historia y un festival único
Otro edificio histórico que hay que ver en Almagro es el sobrio y elegante Almacén de los Fúcares (nombre castellanizado de los Fugger alemanes). Se construyó en el siglo XVI para acumular mercurio y como sede de las labores administrativas. Tiene un bello patio y destacan, sobre todo, el zaguán y la escalera, decorada con yeserías e influida por la del palacio del marqués de Santa Cruz en Viso del Marqués. Actualmente, es sede de la Universidad Popular y espacio escénico del festival teatral veraniego.
En la ronda de los dominicos está lo que queda de la Universidad del Rosario. Se trata de una iglesia con torre de estilo mudéjar y su fachada decorada con los escudos de Carlos V, la Orden de Calatrava y los del padre y la madre de su fundador, el clavero Fernando Fernández de Córdoba. En el interior se combinan los estilos mudéjar y gótico.
La iglesia de la universidad contenía algunas obras maestras. Por ejemplo, el sepulcro en alabastro de Fernando Fernández de Córdoba, realizado por Covarrubias, Vergara el Viejo y Bautista Vázquez, y el retablo mayor debido a las manos de Juan Correa de Vivar, ambos lamentablemente perdidos.
Cada mes de julio, los amantes del teatro tienen una cita en el Festival Internacional de Teatro Clásico. Esta es sin duda la mejor época para visitar Almagro, descubrir sus calles y disfrutar de su gastronomía.
Datos prácticos para visitar Almagro
Coordenadas
8° 53′ 17.66″ N, 3° 42′ 42.56″ W
Distancias
Ciudad Real 23 km, Madrid 215 km
Altitud
646 m
Habitantes
9049 (2024)
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