Surcado por 2 ríos: el pueblo junto a la mayor cueva de España al que llaman la 'capital del mundo'
En primera instancia, puede sorprender que, en la entrada de un pequeño pueblo de Cantabria, una casa exhiba una placa con la inscripción «la capital del mundo». No obstante, una vez se conoce la localidad de Arredondo, escondida en un manto de verdor en la comarca de Asón-Agüera, esas curiosas palabras terminan por cobrar sentido.
Las claves de la ‘capital del mundo’
Quien quiera desvelar los secretos de Arredondo debe conducir la vista atrás en el tiempo; más concretamente, hasta el año 1822. Fue entonces cuando se deshizo su vinculación señorial a Ruesga y a la Casa de los Velasco, lo que permitió el desarrollo de una mayor consolidación municipal.
El llamativo apodo que sugiere la placa de letras azules que se ha utilizado como reclamo turístico tiene su origen en la migración a América de habitantes de Arredondo. Algunos de ellos regresaron con grandes riquezas tras amasar fortunas al otro lado del Atlántico, por lo que aportaron un característico legado de naturaleza indiana que se puede apreciar en su arquitectura.
El paisaje kárstico que rodea a Arredondo, con hitos como la Cueva de Coventosa o el Sistema Alto del Tejuelo, considerado el mayor sistema de cuevas explorado en España, ha dotado al pueblo de un considerable interés espeleológico desde el siglo pasado. De hecho, la investigación de su subsuelo agrega una capa de fascinación y misterio a un lugar que, a simple vista, da la impresión de fundirse discretamente en la lista de pueblos con encanto del norte del país.
Descubrir Arredondo: toda una caja de sorpresas
Los ríos Asón y Bustablado se encuentran en un marco de bosques y cumbres de roca caliza que no tiene nada que envidiar a otras maravillas naturales de España. En este preciso lugar se enclava Arredondo, custodiado por el vertiginoso Puerto de Alisas.
En el mismo corazón del pueblo, a pocos metros de las aguas del Bustablado, se alza un templo de lo más llamativo. Es la Iglesia de San Pelayo, que ostenta un imponente pórtico clasicista con columnas corintias. En su interior cuenta con tres naves y un ábside semicircular.
Su construcción finalizó en el año 1860 y dispone de otro elemento asombroso: una gran torre cilíndrica que encumbra la silueta del pueblo. Su singular aspecto recuerda a un faro, solo que, en lugar del mar, el escenario que domina es el de las tierras esmeraldas de Cantabria.
Otro punto de interés en la localidad es el Centro Ictiológico de Arredondo, situado junto al río Asón. Se trata de una instalación del Gobierno de Cantabria centrada en la cría de salmón atlántico y la conservación de los ecosistemas fluviales de la comunidad autónoma.
Un corazón tallado en piedra
En los alrededores del pueblo también aguardan pequeñas joyas, como la Ermita de San Juan de Socueva, un secreto de encanto rupestre incrustado en paredes de roca.
Las personas apasionadas por la espeleología encontrarán en Arredondo un punto de partida inmejorable para realizar inmersiones en la tierra. Un buen lugar para ello es la cercana Cueva de Coventosa, con enormes galerías que alcanzan los 50 metros de altura y formaciones rocosas que desafían los límites de la imaginación.
Para realizar este tipo de actividades se recomienda siempre tomar precauciones especiales, tener en cuenta la experiencia y el equipamiento que exigen y consultar con guías especializados los posibles riesgos que conllevan.
Asimismo, la ‘capital del mundo’ cántabra se asienta sobre un mundo invisible: el del Alto del Tejuelo, con sus cuevas que horadan la roca en un vasto océano de sombras y silencio. Los ríos subterráneos discurren en paralelo a los que riegan la tierra de la superficie, formando una especie de universo análogo que ilustra a la perfección la complejidad y la riqueza natural y cultural de un pueblo que es mucho más que un pueblo.
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