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La mayor cueva de España: más de 200 km de laberinto subterráneo (que es de los más grandes de Europa)

En el sistema de cuevas más grande de España aguarda una asombrosa red de pozos, simas, galerías y ríos subterráneos.
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En el sistema de cuevas más grande de España aguarda una asombrosa red de pozos, simas, galerías y ríos subterráneos.

Hay auténticas maravillas naturales que se esconden en la intimidad de las penumbras, como si la más mínima caricia del sol pudiera quebrarlas. No obstante, el ser humano, en su eterna búsqueda de tesoros invisibles, indaga en los más recónditos recovecos de la tierra para dar con estas joyas envueltas en sombras y misterio.

El sistema de cuevas más extenso de España es una de esas gemas que requieren años y esfuerzo para revelar sus secretos. 212 272 metros de túneles, cuevas, salas, simas y ríos subterráneos conforman este laberinto esculpido en la roca que no deja de crecer.

Un descubrimiento extraordinario

Para internarnos en la que se considera la cueva más larga de España, debemos poner rumbo a Cantabria. El Sistema Alto del Tejuelo se extiende bajo tierra entre los municipios de Arredondo, Bustablado, Calseca, Linto, San Roque de Río Miera y Socueva, en una zona situada a menos de una hora en coche de Santander.

Ya hay constancia de incursiones espeleológicas realizadas entre 1950 y 1960. La llamada Cueva de los Moros se descubre en 1979 y, al año siguiente, en 1980, es hallado el Torcón del Haya, un pozo directo de 278 metros.

1982 marca el descubrimiento de la entrada a la Torca de Bernallán, un punto clave en el proceso de reconocimiento del Sistema Alto del Tejuelo. Es aquí donde se inician las exploraciones una vez son retomadas oficialmente en el año 1996, solicitando los permisos requeridos para ello.

Las investigaciones espeleológicas, lejos de tocar su fin, se han seguido desarrollando y han aportado descubrimientos asombrosos en los últimos años. Uno de los hitos más destacables de la historia reciente del Sistema Alto del Tejuelo se dio en 2024, cuando conectaron la Torca de Aitken con la Torca de Hormigas, lo cual sumó 13 kilómetros a la longitud del sistema de cuevas, que pasó a superar los 200 kilómetros de extensión.

Los secretos del Sistema Alto del Tejuelo: entre salas gigantescas y ríos subterráneos

Río Eulogio en el Sistema Alto del Tejuelo
Río Eulogio en el Sistema Alto del Tejuelo. | Jordi Perez ACEM, Wikimedia

Este asombroso sistema de cuevas es accesible gracias a una serie de entradas verticales que permiten sumirse en las umbrías entrañas de la tierra. Se cree que dichos pozos se formaron durante las últimas glaciaciones würmienses del Pleistoceno superior. Quien se aventure en ellos encontrará cavidades angostas y túneles rocosos que serpean entre los bosques pétreos de estalactitas y estalagmitas.

Los pozos son estrechos en su inicio y después conducen a espacios más amplios, sustituyendo la verticalidad por pisos horizontales. Salas de enormes dimensiones esperan en el corazón del sistema, escenarios extraordinarios donde es inevitable admirar la artesanía de la naturaleza. Podemos destacar, por ejemplo, la Sala de la Luna Misteriosa, que cuenta con 100 metros de largo y 50 metros de ancho; o la Sala del Caballo, con un llamativo tamaño de 220 por 50 metros. Por su parte, el Salón de la Haya, ubicado en la zona de la Torca del Canto Encaramado, ostenta unas dimensiones de 300 por 100 metros.

Bajo la red de galerías horizontales se encuentra el nivel que actualmente contiene agua en circulación. Los ríos subterráneos del Sistema Alto del Tejuelo atraviesan galerías meandriformes; es decir, cuyos cauces describen curvas pronunciadas. Las corrientes de agua y de aire son habitantes silenciosos de un entramado de cuevas milenario.

Entre las características más llamativas de este lugar, merece una mención especial la presencia de moonmilk o leche de luna. Se trata de una sustancia de color blanco que cubre las superficies de algunas cuevas. En el caso del Sistema Alto del Tejuelo, se encuentra principalmente en el segundo piso, donde hay galerías completamente cubiertas de moonmilk.

La sustancia de aspecto celeste no es más que uno de la infinidad de elementos que impregnan el sistema de cuevas de un halo de misterio. Luces y sombras, caprichosas formaciones rocosas, vertiginosos descensos que se internan en la oscuridad, el susurro del agua que fluye en las profundidades desde tiempos remotos… No es difícil dejarse llevar por la fantasía y divagar acerca de los enigmas de una cueva colosal que parece resistirse a ser descifrada del todo.