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Situada entre 2 importantes ríos: la ciudad andaluza con un gran recinto amurallado declarado Bien de Interés Cultural

En la vega de los ríos Guadalquivir y Genil se asienta una bonita localidad de la provincia de Córdoba que conserva vestigios de una alcazaba almohade y bonitas iglesias barrocas.
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En la vega de los ríos Guadalquivir y Genil se asienta una bonita localidad de la provincia de Córdoba que conserva vestigios de una alcazaba almohade y bonitas iglesias barrocas.

Esta localidad se enclava entre los dos ríos más importantes de Andalucía: el Guadalquivir y Genil. A su alrededor, se extienden fértiles huertas que la envuelven en el perfume del azahar que desprenden sus naranjos. Este ambiente ha trascendido nuestras fronteras, alcanzando fama mundial. A continuación, la historia y lo que ver en Palma del Río.

Lo más interesante de esta visita es el conjunto de arquitectura religiosa y el antiguo recinto amurallado. A su vez, de entre todos los conventos y templos que ver en Palma del Río, el más sobresaliente es la Iglesia de la Asunción. La escapada puede continuar hacia el sur, por las célebres localidades sevillanas de Écija y Carmona. Asimismo, la histórica capital provincial, Córdoba, compone una excelente excursión. 

Historia de Palma del Río, una próspera ciudad entre vegas y campiñas

Vista de parte del recinto amurallado de Palma del Río.
Vista de parte del recinto amurallado de Palma del Río. | Herrzzog, Wikimedia

Se sabe que estas fértiles tierras fueron pobladas por todas las grandes civilizaciones que dominaron el sur peninsular. Su posición entre dos ríos navegables, el Betis o Guadalquivir, que llegaba a Córdoba, y el Síngilis o Genil, que conectaba con Écija, era una golosina estratégica.

Se han encontrado ánforas globulares procedentes de lugares tan alejados como Britannia y Germania. Esto prueba el éxito de la exportación de sus productos agropecuarios, especialmente el aceite. Tras la caída de Roma, en esta zona ya cristianizada se instalaron los visigodos. Los bárbaros dejaron diversos vestigios funerarios, y el territorio dependió de la diócesis de Itálica hasta la desaparición de esta a mediados del siglo XII.

Palma del Río, la Balma andalusí

La aldea sería ocupada por los musulmanes hacia el año 712, que la llamaron Balma y la incorporaron a la Cora de Córdoba. Cerca se asentó la tribu tunecina de los Al-Sadif, que fueron quienes introdujeron los naranjos y otros árboles frutales. De esta forma, mejoraron considerablemente el sistema de regadíos, usando complicadas norias y extensas acequias.

Hacia el año 855, en el Memorial de San Eulogio, se menciona por primera vez a la población andalusí de Balma. El documento fue redactado por el mártir cordobés, cuyos restos se veneran desde el siglo IX en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. El texto trataba sobre el martirio de los mozárabes Amador, Pedro y Luis, a causa de su fe.

La hoy llamada Alcazaba Almohade de Palma del Río se construyó entre los siglos XI y XII. Del alcázar solo queda hoy un torreón, llamado Mesa de San Pedro. Tras construir la fortaleza, se amuralló la localidad para defenderla de los ataques castellanos, una estructura que se conserva casi íntegramente

El famoso caballero Álvaro Pérez de Castro fue enviado por Fernando III en 1231 al lugar para realizar una cabalgada destructiva. Llevó junto a él al infante don Alfonso de Molina. El pequeño ejército de caballeros saqueó Palma del Río y, tras matar a gran parte de su población, viró hacia el sur para derrotar en Jerez a las tropas almohades.

Palma del Río a partir de la conquista cristiana

Diez años después, el propio Fernando III el Santo firmó una capitulación con la población musulmana de Palma del Río. De esta forma, él tomó el control de la localidad y los árabes conservaron parte de sus derechos. Con todo, algunas de sus tierras fueron repartidas entre colonos cristianos. En esta villa de realengo se reunieron, el 8 de mayo de 1313, todas las ciudades y villas de la Hermandad General de Andalucía.

Durante 1342, Alfonso XI cedió el señorío de Palma a Egidio Bocanegra, hermano del dux de Génova. Un año después, la población fue devastada por una cabalgada musulmana. Además, se produjo una epidemia de peste que diezmó el pueblo. Los Bocanegra repoblarían la zona con mudéjares procedentes de Castilla. Asimismo, fortificaron Palma del Río, uniendo años después su apellido con el de los Portocarrero.

Desde 1451, contaron con el permiso para celebrar una feria franca, una de las más antiguas de Andalucía. Unos veinte años más tarde se instaló en la localidad una comunidad de antiguos judíos cordobeses convertidos al cristianismo. Hasta 1492, hubo una estable convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos.

La villa del poderoso linaje de los Portocarrero

Luis Portocarrero, VII señor de Palma, fue un famoso caballero y poeta. En 1507, recibió el título condal y edificó el Palacio de Portocarrero. Tal edificio vio nacer durante 1635 al célebre cardenal Portocarrero, valido de Carlos II. Fue asimismo el artífice de la ascensión de los Borbones al trono de España.

La localidad sufriría destrozos por ataques franceses entre 1808 y 1812, en el contexto de la guerra de la Independencia. Tras ello, en noviembre de 1836, descansó allí tres días el trashumante ejército carlista del general Gómez. Más tarde, Isabel II inauguró el ferrocarril en la localidad y la regente María Cristina le otorgó el título de Ciudad.

Durante el primer tercio del siglo XX, se desarrolló en Palma del Río la masonería, así como un importante movimiento jornalero. Por ello, en julio de 1936, al producirse el alzamiento militar fascista, un comité revolucionario tomó el control del pueblo. Asesinaron a numerosos derechistas locales y el 27 de agosto el pueblo será ocupado por los golpistas, que a su vez tomarían duras represalias. Hoy, la competitiva agricultura local ha convertido a la localidad en uno de los municipios más prósperos de Andalucía.

Un paseo por una bonita ciudad a orillas del Guadalquivir

El Palacio de Portocarrero, símbolo de poder en Palma del Río

La Plaza del Cabildo de Palma del Río, o de Andalucía, es el punto en el que arranca esta visita. Se trata del lugar donde antaño se realizaban corridas de toros, procesiones y ejecuciones. Allí se levanta el Palacio de Portocarrero, Bien de Interés Cultural, construido en el siglo siglo XVI como residencia de los refinados Luis Portocarrero y Francisca Manrique. El palacio continúa siendo una vivienda particular, actualmente en manos de la familia Moreno de la Cova.

Jardines del Palacio de Portocarrero.
Jardines del Palacio de Portocarrero. | Flixq, Wikimedia

En el Palacio de Portocarrero pueden apreciarse algunos elementos del antiguo alcázar de época almohade (siglo XII). Levantado en el mismo solar, conserva el conocido como Torreón de San Pedro. Su hermosa fachada plateresca se presenta hacia la Plaza del Cabildo de Palma del Río con un espectacular balcón cerrado con balaustre de hierro. El recinto interior y sus jardines cuentan con diversos espacios para todo tipo de eventos. Asimismo, allí se rodaron escenas de la película El reino de los cielos, dirigida por Sir Ridley Scott.

Descubriendo los vestigios de la antigua Alcazaba Almohade y su recinto amurallado

Siguiendo con lo que ver en Palma del Río, se alcanza la antigua Iglesia de Santa María, hoy llamada Iglesia de la Asunción de Santa María (siglo XVIII), de estilo barroco. Posee planta de cruz latina y sobresale por el empleo de yeserías en su ornamentación interior y por su alta y esbelta torre en la fachada exterior. Ya por dentro, amén de las mencionadas yeserías, sobresalen los balcones de hierro forjado de la nave. Desde allí, las familias pudientes participaban en las misas separados del resto de fieles. Alberga buenos retablos barrocos, pinturas y un magnífico cáliz del siglo XVI. Además, su claustro resulta muy notable.

Para tener una idea de las dimensiones que alcanzó la Alcazaba Almohade de Palma del Río, es recomendable continuar la visita por las calles de la Muralla, los Rosales y Río Seco, donde se conservan algunas torres y varios de los accesos. Por ejemplo, se observa la Puerta del Sol, situada junto a la Plaza del Cabildo. Desde 1483 se denomina Arquito Quemado a un lugar de la muralla en cuya torre se edificó una capillita barroca del siglo XVII, en la que se venera a la Virgen de las Angustias.

Mientras se recorren las defensas se pueden ver numerosos arcos, azulejerías de temática religiosa y hornacinas. Todo el antiguo recinto amurallado almohade está declarado Bien de Interés Cultural por ser uno de los más interesantes de su época que se conservan en Andalucía.

Palma del Río, una ciudad de patrimonio conventual y religioso

En la calle del mismo nombre se encuentra otro hito que ver en Palma del Río: el Convento de Santa Clara (1498). Fue financiado por el caballero cordobés Juan Manos Albas como señal de arrepentimiento tras asesinar a su esposa debido a unos celos infundados. Dos monjas de Santa Clara de Andújar se trasladaron a Palma del Río para poner en marcha el convento. La construcción conserva elementos mudéjares, renacentistas y barrocos. Asimismo, el Convento de Santa Clara posee un hermoso claustro cuadrangular, al que se suman más patios y espacios ajardinados. 

Iglesia de la Asunción de Santa María, en el centro de Palma del Río. | Shutterstock
Iglesia de la Asunción de Santa María, en el centro de Palma del Río. | Shutterstock

En la Calle Feria se levanta el Convento de Santo Domingo, cuyo origen se remonta al año 1400, si bien sería refundado en dos ocasiones. La iglesia que se ve hoy es del siglo XVI y destaca por su portada clásica. Su espadaña se muestra algo inclinada a causa del terremoto de 1755. Por dentro, sobresale la Capilla de la Virgen del Rosario (siglo XVIII) y su claustro.

Mientra tanto, el Hospital de San Sebastián es otra fundación del siglo XVI, que se encuentra a cargo de las hermanas salesianas. El templo, de nave única, está dotado de un importante arco triunfal. Ya en su interior brilla especialmente la Capilla de Jesús Nazareno (1672), así como su notable claustro de llamativo aspecto, al haberse empleado ladrillos en sus vistosas arquerías.

Terminando con los edificios conventuales que ver en Palma del Río se encuentra el Convento de San Francisco. Fue incendiado en julio de 1936 y hoy día da espacio a un hotel. Con todo, todavía puede verse parte de su fábrica del siglo XVII en su iglesia, la actual Parroquia de San Francisco.

El Guadalquivir, guardián de la ciudad

El Centro de Interpretación del Guadalquivir facilita la comprensión de la rica historia cultural y medioambiental de la comarca. Por otro lado, a las afueras del lugar se asienta el templo dedicado a la patrona de la localidad, la Virgen de Belén (siglos XIX-XX). El santuario dispone además de una ermita, una casa del santero, un hogar para el peregrino y bellos espacios ajardinados. Sobre el río Guadalquivir, y terminando con lo que ver en Palma del Río, despunta el puente de hierro construido en París por la firma Cail en 1885.

Datos prácticos para visitar Palma del Río

Coordenadas

37° 41′ 41.86″ N, 5° 16′ 49.54″ W

Distancias

Córdoba 53 km, Sevilla 80 km, Madrid 455 km

Altitud

55 m

Habitantes

20 546 (2024)

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