Entre el río Aragón y el 'mar de los Pirineos': el pueblo encumbrado por un impresionante castillo medieval en Navarra
Javier es un pequeño pueblo navarro que hace frontera con Aragón y se conforma en torno a su imponente castillo. Allí, en 1506, nació San Francisco Javier, patrón de Navarra. Muy cerca se halla el Monasterio de Leyre, que se alza sobre el Embalse de Yesa, conocido como el 'mar de los Pirineos'.
Un poco de historia de Javier: santos, fronteras y batallas
El Castillo de Javier se erigió a finales del siglo X como una torre de señales aragonesa en la frontera con Navarra. En 1223, el infante Fernando de Aragón otorgó la villa a Sancho VII el Fuerte de Navarra. Era la garantía de una deuda nunca llegó a pagar. Desde este momento, la villa y la fortaleza pasaron a depender de la corona navarra.
El lugar pasó por diversos linajes feudales hasta caer en manos de Martín de Azpilicueta en 1474. La hija de este, María, se casó con Juan de Jasso. Fruto del enlace nacería en 1506 Francisco Javier.
Junto a Ignacio de Loyola, el santo fue uno de los fundadores de la Compañía de Jesús. Como clérigo, dedicó su vida a recorrer los extremos más orientales del globo. Inauguró así un modelo de misión que ha llegado hasta hoy. Murió en la India en el año 1552 y fue canonizado en 1622. Suyo es el famoso milagro del cangrejo que le devolvió un crucifijo que había extraviado en el mar. Actualmente es santo protector, entre otros, del turismo en España y de los pelotaris navarros.
La legitimidad al trono de Navarra estuvo disputada por dos ramas. En primer lugar, los Albret, la estirpe propietaria del castillo, lideraban el llamado bando agramontés. Eran partidarios de la dinastía reinante, excomulgada por el Papa. Por otro lado estaban los castellanos, que invadieron el reino en 1512. Tras varios años de enfrentamientos y guerras intermitentes los Albret, sus partidarios agramonteses y los franceses fueron derrotados.
En 1516 el regente de Castilla, el Cardenal Cisneros, ordenó desmochar las defensas del Castillo de Javier. El objetivo era que no sirvieran de apoyo a una nueva invasión por los reyes exiliados. Quedó así convertido en una especie de palacio. A lo largo del siglo XIX sufrió continuas reconstrucciones con el fin de recuperar su aspecto original. Más tarde, en 1901 se derribó el llamado Palacio Nuevo. Los descendientes de los Javier, los duques de Villahermosa, edificaron una bella y ecléctica basílica.
Qué ver en Javier, un pueblo a los pies de un castillo
El Castillo de Javier es uno de los principales centros de peregrinación navarros. Su aspecto actual, en el que predomina la roca granate, es el resultado de sucesivas obras de reconstrucción.
En el extremo del recinto se encuentra adosada la Basílica de Javier. Se trata de un edificio ecléctico que combina los estilos románico, gótico y bizantino. Fue erigida en 1901 por iniciativa de la duquesa de Villahermosa, descendiente de la familia Javier. De su fachada destacan inscripciones de lugares donde el santo llevó sus misiones. También varios capiteles historiados con imágenes de su vida. Sobre su altar se encuentra una gran imagen de San Francisco Javier, obra del escultor catalán Jerónimo Suñol.
Tras atravesar la puerta de acceso del muro de defensa y pasar sobre el antiguo foso, se accede a la puerta principal del Castillo de Javier. El recorrido ha sido musealizado de forma eficaz. Por dentro hay varias estancias interesantes como la Sala de los Escudos. Allí pueden verse diversos blasones de los linajes que habitaron el lugar. A su vez, la Sala Principal fue el centro neurálgico de su vida social.
En este ambiente se asienta otro hito que ver en Javier. Se trata de una capilla moderna para la oración de los peregrinos. Si no se molesta a estos, es aconsejable entrar y ver su retablo de mármol. También es de gran belleza la cabecera de la capilla y la talla de piedra que la preside. El conjunto posee un ambiente minimalista ideal para el recogimiento y la oración.
Más adelante se accede a la reconstruida Torre del Homenaje. Hasta su demolición en 1516 había sido la construcción de este tipo más antigua de Navarra. Se puede subir a ella y gozar de unas vistas fascinantes.
También merece la pena visitar la Capilla del Santo Cristo, con el Cristo de Javier. La impresionante imagen gótica del siglo XIII es un raro ejemplo de crucificado sonriente y con los ojos cerrados. Según la tradición, lloró sangre en el momento de la agonía del santo. Alrededor suyo se dispone un fresco mural que contiene la única representación de la Danza de la Muerte en España.
En el interior del Castillo de Javier, en el espacio de las antiguas caballerizas, se encuentra el Museo de Javier. Dicho espacio realiza un recorrido por la vida del santo y la fortaleza a través de dioramas, paneles y objetos de diversa procedencia. Destacan además las representaciones de motivos cristianos realizadas en Japón. También sobresale un lienzo de autor anónimo que representa a San Ignacio de Loyola en la gloria.
Tras salir del castillo, a unos metros a la izquierda, está el Aula Francisco de Jasso. Es un espacio multidisciplinar que acoge el Archivo de Georg Schurhammer, principal biógrafo del santo. También contiene una interesante exposición sobre las “reducciones”. Este es el nombre de las misiones que los jesuitas mantuvieron en las selvas de Sudamérica.
En el propio pueblo, cabe mencionar monumentos de gran valor como la Basílica de Javier y la Iglesia de la Anunciación, que se halla junto a la abadía. Pasear por la localidad y explorar su vibrante paisaje son, además, formas excelentes de conocer Javier en profundidad.
El Monasterio de Leyre: un imprescindible en los alrededores de Javier
A escasos kilómetros se encuentra el Monasterio de Leyre. Este centro monástico, uno de los principales de España, es el representante máximo del románico temprano de Navarra. Tras pasar por taquilla se da al viajero una llave con la que dar la vuelta al edificio. La entrada es por por la imponente Puerta Speciosa. Da acceso a la iglesia. En esta se encuentran los restos de los primeros reyes de Navarra y la imagen de la Virgen de Leyre.
El siguiente hito que ver en Leyre es la Cripta del siglo XI, con interesantes columnas y capiteles primitivos. Tal espacio acogió las tumbas de los primeros reyes de Navarra, que ahora reposan en la iglesia. Por último, los alrededores del monasterio poseen dos preciosas fuentes y magníficos senderos.
Cabe destacar que el Camino de Santiago Aragonés puede pasar por Javier y Leyre. Hay que realizar un desvío sin demasiadas opciones de alojamiento. Sin embargo, se trata de una alternativa poco transitada y que permite conocer dos grandes hitos navarros.
Datos prácticos para visitar Javier
Coordenadas
42° 35′ 0″ N, 1° 12′ 0″ W
Distancias
Pamplona 54 km, Huesca 120 Km, Madrid 445 km.
Altitud
465 m.
Habitantes
111 (2024)
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