Encaramado a un barranco junto a un embalse: el pueblo de Huesca con una gran torre medieval que vigila el Pirineo
El Prepirineo aragonés esconde muchas joyas poco conocidas. Encaramado a un barranco sobre un río y con vistas a un bonito embalse, hay un pueblo dispuesto a encandilar a quien se acerque a este rincón del Sobrarbe.
Los tesoros de un encantador pueblo de Huesca
Desde su fisonomía medieval, que parece sacada de alguna leyenda, hasta el entorno natural que lo abraza, Abizanda cuenta con todos los atractivos para hacer que quede en la memoria. A 90 kilómetros de Huesca, en un punto elevado del Valle del Cinca, este pequeño pueblo de solo 162 habitantes es de los que dejan huella.
Las casas de piedra de Abizanda imprimen el ritmo relajado de los lugares auténticos, y en cualquier recodo del núcleo urbano puede aparecer algún vestigio de un pasado riquísimo. Los tiempos del románico, e incluso de al-Ándalus, están presentes en este municipio de la comarca del Sobrarbe.
Una torre erguida hacia lo alto y mucho más
Lo más visible de Abizanda es su torre del siglo XI, que vigilaba en su día el Valle del Cinca y la cuenca del río Isábena. Llama la atención la puerta de acceso, situada a siete metros de altura, así como el cadalso del quinto piso o la escasez de ventanas. Su aspecto impone respeto, pero en la actualidad acoge un interesante museo etnográfico.
La otra perla del patrimonio local, también bien visible desde lejos, es la Iglesia de la Asunción, elevada sobre el cerro. Pero este pueblo de Huesca tiene otros tesoros que lo hacen único. Uno es la Casa de los Títeres, un teatro y sala de exposiciones dedicados a este género; ocupa dos antiguas casas del pueblo y es en la actualidad una de las visitas más originales de toda la zona.
El abrazo del bosque y otros atractivos naturales de Abizanda
El emplazamiento privilegiado de Abizanda se percibe y se respira en cuanto se abren las magníficas panorámicas sobre su entorno natural. El bosque rodea el pueblo y se extiende por kilómetros y kilómetros. Es un lugar ideal para caminar respirando aire puro, pero también para realizar actividades acuáticas, gracias al embalse de El Grado.
A solo dos kilómetros del pueblo, este pantano es la baza definitiva de Abizanda, un lugar para recorrer en piragua, hacer windsurf o simplemente tomar un baño en plena naturaleza. A poca distancia, esperan también otros pueblos admirables de Huesca como Aínsa, Alquézar o Graus, que recogen lo mejor de la esencia local.
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