Más de 60 000 hectáreas y pueblos de cuento: así es el valle conocido como la 'Andalucía de Ávila'
El Sistema Central, con el gran bastión de la Sierra de Gredos, traza la frontera entre la austera meseta del norte y las tierras más suaves y luminosas del sur. En ese lado sur, por azares históricos, también ha encontrado su lugar una parte de Ávila.
El Valle del Tiétar, el lado más amable de Ávila
Entre Gredos y el río Tiétar, donde Ávila se cruza con Toledo, Madrid y Cáceres, el Valle del Tiétar disfruta de un clima templado que le ha valido el apodo de la 'Andalucía de Ávila', pero sus encantos van más allá del clima.
Una geografía verde por descubrir
La ubicación privilegiada del Valle del Tiétar permite recorrer en sus pueblos algunos de los espacios naturales más destacados de esta zona de España. El principal es el parque regional de la Sierra de Gredos, cuyos imponentes picos bordean la comarca. Retamas y piornos en flor engalanan cada primavera el parque, donde también viven la nutria o el cauteloso desmán.
Otros escenarios inmejorables para recorrer sin prisa son el Valle de Iruelas, junto al Puerto de Casillas, o el paraje de Fuente Helecha, una sinfonía de fuentes, gargantas y pequeños ríos que bajan desde picos de 2000 metros, dentro del municipio de Casavieja, y donde no falta un embalse para enriquecer cualquier ruta senderista.
Debajo de este paisaje fragoso, cerca del pueblo de Ramacastañas, las portentosas Cuevas del Águila permanecieron ocultas hasta hace unas décadas. Las galerías kársticas que las componen alcanzan veinte metros de altura y recorren más de un kilómetro, y lo admirable de sus formas parece propio de alguna catedral visitada en sueños.
El tesoro de sus pueblos
La comarca del Valle del Tiétar es también conocida por el nombre de su principal localidad, Arenas de San Pedro, un municipio que sorprende por su patrimonio de primer nivel. El santuario de San Pedro de Alcántara, el castillo de Don Álvaro de Luna o el palacio de la Mosquera son visita obligada, y dan idea de la rica historia del lugar.
El sabor más popular está presente en la arquitectura de Candeleda, donde tampoco faltan construcciones singulares como el santuario de Nuestra Señora de Chilla. Los amantes de los castillos se deleitarán con el de los Condes de Alburquerque, en Mombeltrán, o el de La Adrada, hitos del paisaje que evocan tiempos lejanos.
Sea cual sea el propósito de la visita, estos pueblos y su marco natural aseguran una estancia emocionante, ya sea paseando, escalando, contemplando las panorámicas o probando las delicias gastronómicas de la comarca.

