Los pueblos ferroviarios olvidados de España: estaciones, casas y vías que cuentan una historia
Entre las vías desiertas y los muros derruidos de estaciones, aún se oyen los ecos de un pasado esencial para el desarrollo económico y social del país.
Entre las vías desiertas y los muros derruidos de estaciones, aún se oyen los ecos de un pasado esencial para el desarrollo económico y social del país.
Con la llegada del tren a España en el siglo XIX, empezaron a desarrollarse núcleos de población en torno a estaciones y enclaves de especial relevancia. El papel del ferrocarril en la revolución industrial y la gran cantidad de mano de obra requerida para construir y mantener vías e infraestructuras contribuyeron decisivamente al desarrollo económico y la modernización social del país.
Con el tiempo y debido a cambios económicos y avances tecnológicos, muchas de estas infraestructuras cayeron en desuso y se abandonaron, lo que amenaza la supervivencia de estos pueblos nacidos junto al tren.
¿QUÉ ES UN PUEBLO FERROVIARIO?
Un pueblo ferroviario es un núcleo poblacional que nació o creció en torno a una infraestructura ferroviaria. Se ubican en localizaciones clave, como nudos de comunicaciones, empalmes de vía o fronteras, y sus habitantes son, principalmente, trabajadores de las compañías que explotaban esas vías y sus familias.
Para satisfacer las necesidades de sus habitantes, en estos pueblos se construyeron viviendas, escuelas, mercados, centros médicos e iglesias. Además del desarrollo económico, también trajeron de la mano importantes avances sociales. Antes de que existieran los medios de comunicación, las noticias llegaban en tren.
DIFERENCIAS ENTRE PUEBLO, ESTACIÓN Y POBLADO FERROVIARIO
Las estaciones son infraestructuras ferroviarias que pueden estar asociadas o no a un núcleo poblacional. Los pueblos y poblados ferroviarios son aquellos municipios, aldeas y barrios que surgieron en torno a una estación, se desarrollaron gracias a ella y entraron en declive cuando cesó su actividad. La diferencia entre los pueblos y los poblados ferroviarios está en su origen.
POBLADOS FERROVIARIOS, NACIDOS DEL TREN
Los poblados ferroviarios derivan directamente de la actividad ferroviaria, es decir, nacieron para dar una vida digna a los trabajadores y sus familias. Algunos de los poblados ferroviarios más conocidos son Algodor (Aranjuez), en la línea Madrid-Toledo abandonada con la llegada del AVE, La Encina (Villena, Alicante), cuya estación sigue en pie pero tiene escasa actividad, y Vadollano (Linares, Jaén), cuya estación fue derruida en 2020.
PUEBLOS QUE CRECIERON GRACIAS AL TREN
A diferencia de los poblados, los pueblos ferroviarios se crearon para explotar otros sectores industriales, principalmente la minería y la agricultura, pero usaron el tren para el transporte de mercancías y personal y eso contribuyó decisivamente a su crecimiento. Un ejemplo de pueblo minero y ferroviario es Villanueva del Río y Minas, en la Sierra Norte de Sevilla.
OTRAS ESTACIONES FANTASMA DE ESPAÑA
Muchas son las vías y estaciones que corren el riesgo de que su historia se pierda. Es el caso de la línea entre Pelayos de la Presa (Madrid) y Almorox (Toledo), construida e inaugurada antes de la Guerra Civil con fines militares y de transporte. Tras los daños sufridos durante la contienda, la línea fue clausurada y sus estaciones, abandonadas a su suerte.
¿SE PUEDEN VISITAR?
En la actualidad hay intentos para recuperar el patrimonio ferroviario español mediante la creación de museos y la solicitud de protección oficial para los edificios de mayor valor arquitectónico, como la estación neomudéjar de Algodor. También se están habilitando vías verdes para amantes del ciclismo y el senderismo en los antiguos trazados de las vías, como en el caso de Vadollano en Jaén y la línea Madrid-Almorox. Visitar estos lugares no es solo acercarse a una estación abandonada, sino recorrer una parte de la historia de España escrita sobre raíles.
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