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Rodeada de montañas: la ciudad alicantina que conserva un gran tesoro arqueológico de la Edad del Bronce

Además de custodiar una de las joyas arqueológicas de la prehistoria europea, esta ciudad de la provincia de Alicante destaca por su imponente fortaleza.
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Además de custodiar una de las joyas arqueológicas de la prehistoria europea, esta ciudad de la provincia de Alicante destaca por su imponente fortaleza.

El castillo del gran escritor y caballero don Juan Manuel de Castilla se convirtió en capital del poderosísimo marqués de Villena. Los monumentos de esta ciudad alicantina atestiguan el paso de tan famosos magnates, conocida también por el tesoro prehistórico que ha dado nombre a una clase de orfebrería.

En la visita a esta localidad destacan la Iglesia Arcedianal de Santiago, el Castillo de la Atalaya y el ayuntamiento, que alberga uno de los museos arqueológicos de pequeño tamaño más interesantes de la península: el Museo José María Soler.

Un paseo por la historia de Villena

Reproducción del Tesoro de Villena exhibida en el Museo Arqueológico Nacional.
Reproducción del Tesoro de Villena exhibida en el Museo Arqueológico Nacional. | Shutterstock

Se han encontrado vestigios de hace 50 000 años en la Cueva del Cochino. También hay otros del Neolítico y del Calcolítico. Del año 1000 a. C. es el Tesoro de Villena, hallado en sus contornos, y que ha dado origen a la denominación «orfebrería tipo Villena», para ese estilo de objetos prehistóricos.

Poblada por íberos, fue un nudo de comunicación importante ya desde época de los griegos. Estos la hicieron formar parte de la Vía Heraclea que conectaba el Levante con el interior peninsular. Los romanos situarían allí también la Vía Augusta.

Al invadirla los musulmanes en el 713, fue parte de los dominios que el duque visigodo Teodomiro consiguió mantener independiente. Los musulmanes la llamarán Bintla y luego Bilyana. A finales del siglo VIII, el emir Abderramán I rescindió unilateralmente el acuerdo y se hizo cargo de la localidad. En lo alto de la colina, antes de 1172, se edificó el llamado Castillo de la Atalaya, alrededor del cual se fueron asentando los pobladores musulmanes.

A pesar de que, según el Tratado de Cázola (Soria), se trataba de un área reservada a los castellanos, los aragoneses la asediaron en tres ocasiones entre 1238 y 1240, hasta conquistarla. Para evitar la guerra con Castilla, fue una de las localidades que devolvieron en virtud del Tratado de Almizra (1244).

Después de eso, en 1261 recibe el señorío el infante don Manuel de Castilla, debiendo hacer frente, tres años después, a la sublevación de los moriscos. Expulsados estos, en 1270 le concede el fuero de Murcia para atraer colonos cristianos.

El señorío lo hereda luego su hijo don Juan Manuel, autor del libro El Conde Lucanor. Este viviría allí con su esposa, la infanta Constanza de Aragón. Dado que ella tenía solo seis años al comprometerse y debían esperar a que cumpliera los doce para consumar el matrimonio, Don Juan Manuel hizo obras para acondicionar la fortaleza.

Un enclave codiciado entre el Reino de Castilla y el Reino de Aragón

Junto a otras poblaciones alicantinas de la corona castellana, en 1304 Villena fue entregada al Reino de Aragón pero, en 1375, por el Tratado de Almazán, fue devuelta a Castilla. Tras la guerra de los Pedros entre Castilla y Aragón, el rey Enrique II de Castilla le regaló el señorío a uno de sus principales partidarios, el infante Alfonso de Aragón. Al señorío se le fueron incorporando poblaciones de las actuales provincias de Albacete, Murcia, Valencia, Cuenca, Alicante, Málaga y Badajoz, entre otras.

Tras volver al patrimonio de la Corona, en 1445 el rey Juan II creó el marquesado de Villena. Se lo concedió a su valido, el intrigante Juan Pacheco, de quien sus célebres intrigas dieron fama al título de la localidad.

En 1476, al enfrentarse el marqués a Isabel la Católica, los lugareños aprovecharon para ponerse de parte de esta, expulsando a los soldados del marqués y convirtiéndose en una villa de realengo. Su hijo don Diego mantendrá el título, pero durante la historia de Villena nunca dejará de ser una villa del rey.

La relación se confirmará en 1525 cuando, tras mantenerse leal a Carlos I en la guerra de las Germanías, este le concedió el título de Ciudad y los apelativos de «Muy Noble, Fiel y Leal». Villena volverá a mantenerse fiel al rey en la guerra de Sucesión. Felipe V le otorgó el título de «Fidelísima», así como el derecho a celebrar una feria anual en septiembre y un mercado semanal cada jueves.

En el siglo XVIII existieron en Villena importantes fábricas de jabón y lino además de destilerías de coñac. A finales de ese siglo era ya una ciudad abierta sin murallas.

En 1803 se desecó la laguna del pueblo, convirtiéndola en terrenos cultivables. Ochos años después, durante la guerra de la Independencia, las tropas francesas de Suchet destrozaron el castillo. En 1858 se construyó el ferrocarril que unía Alicante y Alcoy con Madrid.

Finalmente, en 1836 Villena fue incorporada a la provincia de Alicante como cabeza de partido judicial. En 1851 nació allí el compositor de zarzuelas Ruperto Chapí, en cuyo honor se celebran eventos anualmente.

Qué ver en Villena

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Panorámica de Villena. | Shutterstock

La visita a lo que ver en Villena comienza en el cerro de San Cristóbal, donde se encuentra el Castillo de la Atalaya, edificado por los musulmanes entre los siglos XI y XII. Más tarde, lo reformó don Juan Manuel, a comienzos del siglo XIV, y durante el siglo XV Juan Pacheco lo amplió.

La muralla exterior está defendida por doce torreones, mientras que la muralla interior tiene cubos circulares y una gran Torre del Homenaje de cuatro pisos. Los dos primeros tienen bóvedas almohades. En las fachadas se ven las armas de don Juan Pacheco, el intrigante marqués de Villena. Lo más destacado son las bóvedas y los grafitos de las paredes de las salas, realizados por prisioneros de la fortaleza en los siglos XVIII y XIX.

La Iglesia Arcedianal de Santiago (siglos XIV al XVI), está declarado Bien de Interés Cultural. Es uno de los ejemplos góticos tardíos más importantes de la Comunidad Valenciana.

Esta iglesia comenzó a construirse a finales del siglo XV. La sacristía, su puerta de acceso y el aula capitular son de principios del siglo XVI y, a finales de ese siglo, se produjo una ampliación de la misma. Destaca la pila bautismal en piedra caliza y la reja labrada (1563) que se encuentra a los pies del altar.

El ayuntamiento, de estilo renacentista, alberga el Museo Arqueológico José María Soler. Aquí se custodia el célebre Tesoro de Villena (Edad del Bronce), compuesto por exquisitas piezas de oro, exhumadas por el arqueólogo que da nombre al museo. Es uno de los conjuntos de objetos áureos de su época más importantes de Europa.

El Teatro Ruperto Chapí (1885-1925) mantiene las dos fachadas laterales y la zona de la caja del escenario del proyecto primitivo historicista neoárabe. En cambio, la fachada principal, construida entre 1922 y 1923 por los también arquitectos valencianos Garín Hermanos, es sobriamente clasicista. Además de ser un edificio muy interesante que ver en Villena, cuenta también con una programación de primera línea. Está a la altura de los teatros de las principales ciudades españolas. 

Curioso es el Museo del Festero y el Navarro de Santafé. También hay que tener en cuenta que Villena es la localidad que tiene el mayor número de bodegas de la provincia. Otro dato sorprendente es que cuentan con el centro de acogida de animales exóticos más grande de España, el AAP Primadomus. Realizan visitas guiadas los fines de semana para que la gente conozca las historias de los primates acogidos. 

Datos prácticos para visitar Villena

Coordenadas

38º 38’ 06’’ N, 0º 51’ 57’’ W

Distancias

Alicante 61 km, Madrid 356 km

Altitud

505 m

Habitantes

34 385 (2024)

También puedes leer este artículo en francés.

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