Con una plaza porticada y un castillo en ruinas: el desconocido pueblo medieval declarado Bien de Interés Cultural
De este a oeste y de sur a norte, la provincia de Burgos está plagada de lugares atractivos con el encanto añadido de que son sitios muy diferentes entre sí. Lo mismo se visitan escenarios naturales de cine como el Valle de Mirandilla que grandes yacimientos paleontológicos como Atapuerca.
Se vaya donde se vaya, el territorio de Burgos siempre invita a sumergirnos en la historia, gracias al aspecto de pueblo medieval de muchos caseríos y al recuerdo constante del Cid Campeador. Incluso se le recuerda en sitios donde nunca estuvo, como el pueblo de Santa Gadea del Cid, tan bonito que está declarado Bien de Interés Cultural.
Un pueblo mágico
Este pueblo medieval con su castillo, sus ermitas, su iglesia de San Pedro y su icónica plaza porticada forma parte del listado de pueblos mágicos de España, un selecto club de poblaciones donde por ejemplo también aparecen Sahagún en tierras de León o la villa de Broto en plenos Pirineos oscenses.
Así que en este conjunto monumental se alía la leyenda con la historia y el arte. Al fin y al cabo, para conseguir la categoría de Bien de Interés Cultural, se requiere poseer un patrimonio histórico y artístico de primer nivel, ya que se trata de la más alta figura de protección que se tiene en España.
El patrimonio de Santa Gadea del Cid narra la historia de las personas que vivieron en ella en el pasado. Su plaza porticada es el máximo exponente de su arquitectura popular. Aquí se celebraban los mercados y era el centro de la vida diaria.
Destaca su bello monasterio, el Monasterio de Nuestra Señora del Espino, situado a las afueras de la ciudad. Solo hay que seguir el arroyo de Guinicio para llegar a esta joya que comenzó siendo una pequeña ermita. Su iglesia gótica es especialmente llamativa, pero su bonito claustro también merece atención.
Sobre un pequeño cerro se alza una torre del homenaje, los únicos restos de lo que fue una gran fortaleza. El castillo de Santa Gadea del Cid se levantó en el siglo XV en un punto estratégico y contaba con murallas, de las que apenas se han conservado algunos fragmentos.
Las ermitas del Patrocinio y de la Virgen de las Eras son construcciones modestas, pero igualmente representativas y bellas. La primera presenta elementos barrocos en su interior, mientras que la segunda presenta un estilo románico. Su construcción se atribuye al siglo XVIII en el caso de la primera y al siglo XII en el de la segunda. Tampoco puede olvidarse la iglesia de San Pedro, templo gótico que fue parte del sistema defensivo de la ciudad.
El Cid no estuvo aquí
Por varias provincias españolas, desde su Burgos natal hasta Valencia, existe una ruta que recorre los lugares por los que pasó el Cid. Ahí aparecen por ejemplo los preciosos parajes de la Sierra de Albarracín o el castillo de Gormaz en la provincia de Soria. Sin embargo, en ningún caso se incluye Santa Gadea del Cid.
Aunque el castillo de la población o el ambiente de pueblo medieval hagan pensar lo contrario, la verdad es que el Campeador nunca estuvo aquí.
El río Ebro a su paso por Burgos
El norte burgalés posiblemente tenga los tramos más hermosos del río Ebro, de manera que tras disfrutar de los grandes reclamos de Santa Gadea del Cid como su castillo, la Ermita de la Virgen de las Eras o su plaza porticada, es buena idea recorrer la zona con calma. Puede ser fascinante descubrir, por ejemplo, las Hoces del Alto Ebro.
Además, no faltan poblaciones atractivas como Villarcayo. Al igual que es recomendable acercarse hasta el embalse de Sobrón y recorrer sus alrededores con maravillas como el Valle de Tobalina con sus espectaculares cascadas. Algo similar se puede decir del pueblo de Bozoó, donde es obligado llevar buenas botas de montaña para adentrarse en alguna de sus rutas de senderismo.
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