El mayor cementerio 'western' del mundo: parece el viejo Oeste, pero es España (y no está en Almería)
Quienes recorren el Camino de Santiago no son los únicos peregrinos que se pueden encontrar por los alrededores de Santo Domingo de Silos, en Burgos. Y es que son muchos los curiosos o aficionados al cine que realizan otro tipo de ruta por la zona.
A medio camino entre esta localidad, famosa por su monasterio, y Contreras, existe un enclave más parecido a Arizona que a las tierras castellanas, en el que se rodó una de las películas más emblemáticas del spaghetti western.
Un cementerio de película
5000 cruces de madera alineadas en círculos concéntricos sobre un terreno pedregoso. Así es el cementerio conocido como Sad Hill, el escenario donde Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach libraron el duelo final de El bueno, el feo y el malo (1966).
Aunque muchas personas asocian el western español con Almería, aquí, entre robles y montañas burgalesas, el genio de Sergio Leone dejó una huella imborrable.
Un set de rodaje convertido en leyenda
Carlo Simi, un arquitecto italiano reconvertido a escenógrafo de cine, fue el encargado de diseñar la icónica escena del duelo final de la película. La colocación de las cruces de madera y la creación de una vegetación de apariencia desértica corrió a cargo de soldados españoles. El resultado: una atmósfera que combinaba una tensión y una solemnidad que se reflejaron en la pantalla.
La magia de un campo santo sin fallecidos
Lo más curioso de Sad Hill es que ninguna de sus tumbas alberga restos humanos, al menos que se sepa. Es un paisaje ficticio de madera y piedra, cuyas tumbas, lejos de restarle misterio, acentúan su aura.
Después del paso de la producción, el lugar quedó abandonado durante casi 50 años hasta que la Asociación Cultural Sad Hill inició una campaña de crowdfunding en 2015 para reconvertirlo en otro de los lugares de película en España.
Las cruces, ahora firmes, dibujan un peculiar laberinto circular que hechiza la vista. En el centro, el empedrado donde Eastwood y Van Cleef cruzaron miradas sigue intacto y, con un poco de imaginación, es posible incluso oír la inconfundible melodía de la banda sonora de Ennio Morricone. De hecho, hay quien durante la visita escucha la canción en algún dispositivo electrónico.
Un viaje emocional... y gratuito
Visitar Sad Hill es gratuito y no requiere reserva. El mejor momento es al amanecer o al atardecer, cuando la luz dorada acaricia las cruces y proyecta sombras alargadas sobre la tierra.
Para llegar hasta allí, hay que tomar una pista forestal que sale desde Santo Domingo de Silos y, una vez cruzado el río Arlanza, el camino lleva hasta el cementerio. La ruta está señalizada con carteles, por lo que no hay pérdida.

