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Playa de los Cocedores, la cala de las cuevas entre Almería y Murcia

Una cala fronteriza entre Almería y Murcia donde el mar, el esparto y la erosión han creado un paisaje único.

El viento y el mar han modelado estas singulares paredes de arenisca. | Shutterstock

Una cala fronteriza entre Almería y Murcia donde el mar, el esparto y la erosión han creado un paisaje único.

En el extremo oriental de la provincia de Almería, junto al límite con la Región de Murcia, se encuentra una de las calas más singulares del litoral mediterráneo. La playa de los Cocedores, también conocida como Cala Cerrada, destaca por su forma de media luna, sus aguas habitualmente tranquilas y las sorprendentes cavidades que perforan sus acantilados de tonos amarillos y ocres.

El enclave se encuentra entre los municipios de Pulpí, en Almería, y Águilas, en Murcia. Su particular ubicación no solo le proporciona un paisaje excepcional, sino que ha provocado una prolongada controversia sobre la delimitación administrativa de la zona.

Una playa entre Andalucía y la Región de Murcia

Los Cocedores aparece tanto en la promoción turística del municipio almeriense de Pulpí como en la de Águilas y la Región de Murcia. La disputa se remonta a antiguos desacuerdos sobre los límites territoriales heredados de los términos históricos de Vera y Lorca.

La cala de los Cocedores, entre acantilados dorados y aguas tranquilas. | Dreamstime
La cala de los Cocedores, entre acantilados dorados y aguas tranquilas. | Dreamstime

A fecha de 22 de julio de 2026, la cuestión continúa sin una solución definitiva. Pulpí sostiene que la playa pertenece a su término municipal y señala que se ocupa de buena parte de su limpieza, mantenimiento y vigilancia. Desde Águilas se recuerda que los principales accesos parten del territorio murciano y que el enclave mantiene una estrecha vinculación histórica con sus habitantes.

Esta indefinición territorial explica que las dos administraciones utilicen tanto el nombre de playa de los Cocedores como el de Cala Cerrada. Para los visitantes, sin embargo, la frontera resulta prácticamente invisible: el paisaje forma una única ensenada rodeada de acantilados y relieves costeros.

El origen del nombre de Los Cocedores

El nombre de la playa está relacionado con una actividad que fue esencial para la economía del sureste peninsular: la explotación del esparto. Durante los siglos XIX y XX, esta fibra vegetal se utilizó para fabricar cuerdas, esteras, capazos, calzado y numerosos utensilios cotidianos.

Antes de trabajarla, los haces de esparto debían permanecer sumergidos en agua durante un periodo prolongado. Para ello se empleaban los llamados cocederos, unas balsas o espacios protegidos del mar en los que la fibra se maceraba y ablandaba.

Antiguas cuevas excavadas en la roca junto al mar. | Dreamstime
Antiguas cuevas excavadas en la roca junto al mar. | Dreamstime

En este tramo de costa todavía pueden reconocerse restos de aquellos cocederos y cavidades vinculadas a la actividad espartera. El término «cocer» no significa que el esparto se hirviera, sino que se dejaba sumergido para facilitar su posterior transformación.

Las oquedades abiertas en las paredes rocosas, unidas a las formas modeladas por el viento y el mar, proporcionan a la cala su aspecto más característico. Este paisaje puede compararse con otras formaciones incluidas en el mapa de las cuevas más bonitas de España.

Una pequeña cala rodeada de acantilados

La playa tiene aproximadamente 150 metros de longitud y una anchura media cercana a los 20 metros. Su arena es fina y dorada, mientras que la disposición semicircular de la ensenada ayuda a protegerla del viento y del oleaje en condiciones normales.

Uno de sus mayores atractivos es el contraste geológico entre los dos extremos de la cala. En uno aparecen materiales oscuros de origen volcánico, mientras que en el otro predominan areniscas amarillentas en las que pueden observarse restos fósiles. La erosión ha esculpido cornisas, pequeñas cuevas y perfiles que cambian de aspecto según la posición del sol.

El viento y el mar han modelado estas singulares paredes de arenisca. | Shutterstock
El viento y el mar han modelado estas singulares paredes de arenisca. | Shutterstock

Aunque se encuentra apartada de los núcleos urbanos, Los Cocedores puede registrar una ocupación elevada durante los meses de verano. Por ello, no debe confundirse su entorno natural con una playa solitaria, especialmente durante los fines de semana y los periodos vacacionales. Aun así, sigue siendo una de las playas más peculiares del Mediterráneo español.

Sus aguas resguardadas y algunas zonas poco profundas hacen que sea frecuentada por familias. No obstante, las condiciones del mar pueden cambiar y los menores deben permanecer siempre vigilados.

Cómo llegar a la playa de los Cocedores

La forma más sencilla de llegar es en vehículo privado. El acceso se realiza desde la carretera A-332, que comunica el litoral de Pulpí con Águilas, tomando posteriormente el desvío señalizado hacia la playa.

En las inmediaciones existe una zona de aparcamiento, aunque durante el verano puede llenarse con rapidez. Conviene llegar a primera hora del día y evitar estacionar fuera de los espacios habilitados para no dañar el terreno ni dificultar el paso de los vehículos de emergencia.

Panorámica de la playa de los Cocedores y sus formaciones erosionadas. | Dreamstime
Panorámica de la playa de los Cocedores y sus formaciones erosionadas. | Dreamstime

La ficha municipal de la playa recoge servicios como aseos, papeleras, limpieza, acceso peatonal y establecimientos de comida y bebida. Parte de estos servicios puede ser estacional, por lo que es recomendable comprobar su disponibilidad antes de desplazarse.

No debe darse por hecho que existe un autobús regular con parada en la propia cala. Durante el verano se publican conexiones con San Juan de los Terreros, pero puede ser necesario completar el trayecto en taxi, a pie o mediante transporte privado.

Senderismo por el paisaje protegido de Cuatro Calas

Los Cocedores puede visitarse como parte de un itinerario por el Paisaje Protegido de Cuatro Calas, situado en el término municipal de Águilas y junto al límite provincial con Almería. Su entorno constituye una buena muestra de la diversidad natural que también aparece en esta selección de maravillas de la provincia de Almería.

Este espacio natural ocupa unas 222 hectáreas y combina playas, acantilados, ramblas, saladares y pequeñas elevaciones cubiertas de vegetación adaptada a la aridez. Entre sus enclaves más conocidos se encuentran Calarreona, la Higuerica, La Carolina y Cala Cerrada o Los Cocedores.

El sendero local de Cuatro Calas tiene aproximadamente 3,9 kilómetros y dificultad baja. El recorrido discurre parcialmente por el trazado del GR 92 y permite observar miradores naturales, antiguos cocederos de esparto, formaciones volcánicas y diferentes ambientes costeros.

Aunque se trata de una ruta sencilla, el paisaje apenas ofrece sombra. Durante los meses más cálidos es recomendable realizarla a primera hora, llevar agua, protección solar y calzado adecuado, y evitar las horas centrales del día.

La Geoda de Pulpí, otro tesoro cercano

La visita a Los Cocedores puede completarse con uno de los grandes atractivos geológicos de Almería: la Geoda de Pulpí. Esta cavidad se encuentra en el interior de Mina Rica, en la pedanía de Pilar de Jaravía.

Cristales de yeso en el interior de la espectacular Geoda de Pulpí. | Shutterstock
Cristales de yeso en el interior de la espectacular Geoda de Pulpí. | Shutterstock

La cavidad mide unos ocho metros de longitud y dos metros de altura. Sus paredes están cubiertas por enormes cristales transparentes de yeso, algunos de los cuales alcanzan dimensiones excepcionales. Actualmente está considerada la mayor geoda visitable del mundo.

En abril de 2026, la Geoda de Pulpí fue elegida como candidatura oficial de España para iniciar el proceso hacia una posible incorporación a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. También ocupa un lugar destacado entre las mejores escapadas cerca de Almería.

El acceso se realiza mediante visitas organizadas y es imprescindible reservar previamente. Debido a la gran demanda, especialmente durante el verano y los fines de semana, conviene adquirir las entradas con suficiente antelación.

Un paisaje marcado por el mar y el esparto

La playa de los Cocedores reúne en un espacio reducido naturaleza, geología, historia industrial y una curiosa controversia territorial. Sus acantilados erosionados, sus antiguos cocederos de esparto y sus aguas mediterráneas forman uno de los paisajes más reconocibles de la costa compartida por Almería y Murcia.

Más allá de la discusión sobre su pertenencia administrativa, la cala constituye un patrimonio común que requiere una visita respetuosa. No dejar residuos, evitar entrar en cavidades inestables, utilizar los caminos existentes y estacionar únicamente en los espacios permitidos son medidas esenciales para conservar este frágil rincón del litoral.

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