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El cráter gigante que guarda una isla española entre paisajes volcánicos únicos

Una caldera volcánica singular por su altura, diámetro y paisaje protegido es uno de los monumentos naturales más singulares de una de las islas más bonitas de España.
Caldera de Bandama, Gran Canaria. | Shutterstock
Una caldera volcánica singular por su altura, diámetro y paisaje protegido es uno de los monumentos naturales más singulares de una de las islas más bonitas de España.

El territorio volcánico es marca registrada de Gran Canaria y aporta una belleza propia y reconocible a la isla. Uno de los ejemplos de la historia geológica viva de la isla es el enorme cráter camuflado en los alrededores de Las Palmas de Gran Canaria.

Un gran vacío circular cuya forma, tamaño y vegetación imponen desde la vista aérea y que deja una placentera sensación cuando se acerca y se asoma a su borde.

UN PAISAJE VOLCÁNICO ÚNICO

La Caldera de Bandama se encuentra entre Santa Brígida, Telde y Las Palmas de Gran Canaria, dentro del Monumento Natural de Bandama y del Paisaje Protegido de Tafira. Dos espacios que ayudan a entender su valor ambiental y científico de uno de los lugares volcánicos más espectaculares de España.

Cráter de la Caldera de Bandama desde lo alto de la montaña. | Shutterstock
Cráter de la Caldera de Bandama desde lo alto de la montaña. | Shutterstock

Este gran accidente geológico nació hace unos 5.000 años, cuando una explosión freatomagmática abrió el terreno tras el contacto de la lava con aguas subterráneas. Este origen explica la potencia visual del enclave: paredes abruptas, estratos de ceniza y roca, y una depresión que permite leer distintas etapas del vulcanismo insular casi de un vistazo.

Los datos que mejor ayudan a dimensionar la caldera son su altura, con 216 metros de profundidad; su diámetro de en torno a los 1100 metros; y un perímetro superior a los tres kilómetros. Además, el conjunto geológico se sitúa en torno a los 574 metros sobre el nivel del mar.

UNA VISITA EN LA QUE DISFRUTAR DEL ENTORNO

La Caldera de Bandama se presta muy bien a un enfoque de senderismo sencillo pero profundamente gratificante. Para ello existen dos interesantes opciones: el sendero circular de unos tres kilómetros que bordea la caldera y la ruta que desciende hasta el fondo del cráter y completa una pequeña circular.

Caldera de Bandama, Gran Canaria. | Shutterstock
Caldera de Bandama, Gran Canaria. | Shutterstock

En el interior aguarda una sorpresa: «La Casa de Agustinito». Si en Campo de Calatrava hay una laguna dentro del cráter de un volcán, en el de Bandama se encuentra la vivienda en ruinas y abandonada en la que moró el último agricultor que cultivó dentro del agujero volcánico.

Muy recomendable también es desplazarse en coche al Mirador del Pico de Bandama. Un cono volcánico desde el que, como las aguilillas y cernícalos que habitan la zona, vigilar la caldera y que ofrece unas maravillosas vistas del noroeste de Gran Canaria en una sucesión de lomas, barrancos y vegetación.

Pero el paisaje no se agota en la caldera. Merece la pena detenerse en la Ermita de Nuestra Señora del Carmen, en el camino a la Caldera de Bandama desde Santa Brígida. Una construcción sencilla, junto a viñedos y antiguos muros de piedra que, añade una capa de historia humana al paraje de roca magmática.

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