Qué ver en Gran Canaria en 7 días
Ver Gran Canaria en 7 días es un reto porque la isla esconde infinitos encantos. Este es nuestro plan de lo que hay que ver en Gran Canaria en una semana.
Ver Gran Canaria en 7 días es un reto porque la isla esconde infinitos encantos. Este es nuestro plan de lo que hay que ver en Gran Canaria en una semana.
Barrancos que parecen una entrada al inframundo, cumbres que rozan el cielo y dunas que se extienden hasta donde la vista alcanza moldean una isla que nunca deja de sorprender. Descubrir Gran Canaria en 7 días es un enorme desafío, no solo por la belleza indómita y seductora de su naturaleza, también por el encanto de los pueblos que salpican su abrupta geografía.
Qué ver en Gran Canaria: plan de viaje para una semana inolvidable
Para no perderse nada de lo esencial, no queda más remedio que organizarse bien y aprovechar cada segundo; no en vano, esta es una isla que se disfruta a cada paso. Sin prisa, pero sin pausa, descubrimos qué hay que ver en Gran Canaria, un pequeño paraíso al que siempre se quiere regresar.
Día 1. De paseo por Las Palmas de Gran Canaria
El kilómetro cero de cualquier recorrido por la isla es su capital, Las Palmas de Gran Canaria. El barrio de Vegueta, con sus calles de aires coloniales, sus casonas nobiliarias o la primera catedral que se levantó en Canarias nos sumergen en más de cinco siglos de historia.
Basta cruzar la avenida, un antiguo barranco, para alcanzar el literario barrio de Triana. En él hay que seguir los pasos del canarión más ilustre: Benito Pérez Galdós. El recuerdo del escritor pervive en su casa reconvertida en museo, en el teatro que lleva su nombre y en el distinguido Gabinete Literario.
Tras ese paseo por la historia de la ciudad, no hay nada como relajarse en la magnífica playa de Las Canteras. Es una kilométrica playa urbana de arena dorada y aguas tranquilas que invita al baño en cualquier fecha. Si no apetece darse un chapuzón, la alternativa es disfrutar de uno de los paseos marítimos más bonitos de España.
Día 2. Senderismo por las entrañas de la isla
Toca calzarse botas de senderismo y dirigirse al este para adentrarse en uno de los paisajes más sobrecogedores de Gran Canaria, el Barranco de Guayadeque. La furia de la naturaleza queda patente en sus 11 kilómetros de recorrido y en unas paredes descomunales que alcanzan los 500 metros de altura.
No muy lejos se esconde otro barranco, mucho más modesto, pero de una belleza casi surrealista, el Barranco de las Vacas. Y, para acabar la jornada, queda asomarse a la imponente Caldera de Bandama, fruto de una explosión volcánica y el posterior hundimiento que dejó como recuerdo una depresión de más de 200 metros de profundidad que es todo un tesoro geológico.
Día 3. Rincones que ver en Gran Canaria con mucha fotogenia
Esta jornada se desarrolla en el sur de la isla. Allí hay un paraíso donde la arena cobra vida para dar forma a uno de los paisajes más exquisitos y delicados de Gran Canaria: las dunas de Maspalomas. Es un lugar mágico donde el paso de las horas va creando un espectáculo visual fascinante. Una sugerencia: esperar a que caiga el sol y acercarse al faro para dejarse seducir por uno de los atardeceres más bonitos que se puedan imaginar.
A solo unos kilómetros se esconde otro de los rincones más fotogénicos de la isla. Puerto de Mogán es una especie de Venecia en miniatura, una sinfonía compuesta por pequeños canales, casas blancas y flores de colores en las fachadas que contrastan con los ocres y grises del paisaje. Es imprescindible llevar la batería del móvil o la cámara bien cargadas.
Día 4. Los paisajes dramáticos del interior de Gran Canaria
Para admirar las postales más sobrecogedoras de Gran Canaria hay que adentrarse en su corazón. Ascender al Pico de las Nieves es una aventura que tiene como recompensa unas vistas que cortan la respiración y en las que se alcanza a divisar el Teide, que se eleva imponente entre un mar de nubes. Mucho más cerca se aprecia la silueta de uno de los iconos de la isla, el Roque Nublo, que por supuesto es la siguiente parada de esta jornada.
Mirando hacia ese Roque Nublo se alza uno de los pueblos más bonitos de Gran Canaria y también el más alto de la isla. Artenara es famoso por sus casas cueva, pero también por el paisaje que lo rodea. Un paisaje que muestra con dramatismo la fuerza de la naturaleza y que Miguel de Unamuno calificó como «tempestad petrificada».
Día 5. Un triángulo lleno de sabor y tradición
No muy lejos de la capital isleña hay un tridente maravilloso formado por tres localidades completamente diferentes, pero igual de seductoras. Arucas sabe a tradición, a la de su arquitectura típica y a la de ese ron que le dio fama. Hay que mencionar su otro tesoro y orgullo, la imponente iglesia de San Juan Bautista.
El segundo vértice de ese triángulo es Firgas, donde el agua que cae en la fuente escalonada del Paseo de Gran Canaria es protagonista y da vida a una de las estampas más idílicas de la isla. Hay que fijarse también en los bancos de azulejo que flanquean el paseo y que son un colorido homenaje a cada una de las localidades isleñas.
Queda un tercer vértice, Teror, villa donde se respira tradición a cada paso. Tradición en forma de coloridas fachadas con balconadas de madera y en forma de multitudinaria romería en honor a la patrona de la isla, la Virgen del Pino, que tiene aquí su hogar.
Día 6. Postales de vértigo junto al mar
La franja litoral más salvaje y sugerente de la isla es la que mira hacia Tenerife. Es una sucesión de acantilados vertiginosos a cuyos pies, desde las profundidades del océano, emergen afilados roques. Profundos son también los barrancos que van a morir al mar y que rompen esas paredes de altura descomunal.
Recorrer la costa occidental de la isla es una experiencia de alto impacto, pero que graba en la memoria la imagen más indómita de Gran Canaria. En el camino, además, se descubren rincones vírgenes, como los infinitos pinares del Parque Natural de Tamadaba. Y si hay ánimos, siempre se puede hacer parada en el camino y darse una caminata hasta la playa más recóndita de la isla, la de Guguy.
Día 7. Un viaje al pasado aborigen de Gran Canaria
Nada como acabar este recorrido por Gran Canaria con un plan tranquilo. Ese plan es descubrir cómo vivían sus primitivos habitantes en dos lugares de excepcional valor que, además, están muy cerca uno del otro. El primero es la Cueva Pintada de Gáldar, un poblado prehistórico que conserva interesantes pinturas rupestres. El segundo es el Cenobio de Valerón, un singular granero formado por huecos horadados en paredes verticales.
Aún quedará algo de tiempo para darse un chapuzón en la pequeña pero encantadora playa de Sardina del Norte o en las aguas tranquilas de alguna de las piscinas naturales de la zona: Los Charcones, El Altillo, San Lorenzo o Roque Prieto, entre otras. Será el perfecto colofón de un inolvidable recorrido por Gran Canaria en 7 días.
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