Bosques de ribera: el aire acondicionado natural de los ríos españoles
Son auténticos refugios climáticos que permiten disfrutar de actividades al aire libre incluso en los días más calurosos.
Son auténticos refugios climáticos que permiten disfrutar de actividades al aire libre incluso en los días más calurosos.
Existen lugares donde el verano pasa de puntillas. Son rincones en los que el agua y la vegetación evitan que los termómetros se disparen. En los bosques de ribera, álamos, fresnos, sauces, alisos y chopos dibujan galerías verdes que protegen senderos, pasarelas fluviales y pozas ideales para refrescarse.
Paraísos de interior para escapar del calor
Fragas do Eume, un bosque donde apenas entra el sol
En las Fragas do Eume, el río discurre bajo una cubierta vegetal tan densa que el sol apenas logra atravesarla. Árboles centenarios cubiertos de musgo y enormes helechos tiñen el paisaje de un verde profundo.
Aquí los senderos atraviesan un escenario mágico donde surgen puentes de piedra, molinos engullidos por la vegetación y antiguos monasterios. En este rincón de A Coruña, el verano es fresco, silencioso y espiritual.
Estrechos del río Ebrón, un desfiladero de aguas cristalinas
En Teruel, el río Ebrón se abre paso entre paredes calizas que alcanzan los cien metros de altura. De ellas cuelgan pasarelas que permiten caminar junto al cauce y adentrarse en una vegetación de ribera que brota salvaje entre la roca.
Ese dosel verde da sombra a una sucesión de cascadas y estanques que ayudan a refrescar el ambiente y crean un microclima que permite olvidarse por unas horas del calor.
Galachos de Juslibol, el oasis de Zaragoza
En Zaragoza, el Ebro ha moldeado espectaculares humedales. Antiguos meandros se han transformado en lagunas donde los rayos del sol bailan sobre el agua al abrigo de alamedas, sauces y carrizales. Los galachos son islas de frescor donde olvidar el calor sofocante del asfalto.
Ribera de Huéznar, paraíso en Sierra Morena
La Ribera del Huéznar, en el corazón de la Sierra Norte de Sevilla, rompe todos los tópicos del verano andaluz. Los senderos siguen el curso del río bajo una densa cubierta vegetal que protege del sol y suaviza las temperaturas. El murmullo de las cascadas invita al paseo lento y a refrescarse en unas aguas tan cristalinas como frescas.
La Garganta de los Infiernos y sus piscinas naturales
A pesar de su nombre, la Garganta de los Infiernos es uno de los lugares más frescos de Extremadura. Sus senderos atraviesan robledales y bosques de ribera hasta alcanzar Los Pilones, unas enormes pozas excavadas por el agua.
El contraste entre el granito, el verde del bosque y el agua cristalina crea un paisaje lleno de luz donde el frescor se siente incluso en pleno verano.
La ribera del río en Alba de Tormes
En Alba de Tormes, el río da vida a una postal muy veraniega. Una pequeña ruta de senderismo recorre la ribera entre antiguos molinos. Al otro lado del cauce, la playa fluvial es un oasis a la sombra que ofrece una magnífica vista de esta monumental localidad de Salamanca.
Son bosques frescos donde agua y sombra sustituyen al aire acondicionado. A veces, el mejor lugar ante el calor es el que está bajo un techo de hojas.
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