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Al pie de los Pirineos: el pueblo de piedra construido en torno a un monasterio junto al río Aragón Subordán

La comarca de la Jacetania, en los Pirineos oscenses, guarda muchos secretos. Uno es el Monasterio de San Pedro de Siresa, pieza clave en el surgimiento del Reino de Aragón.
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La comarca de la Jacetania, en los Pirineos oscenses, guarda muchos secretos. Uno es el Monasterio de San Pedro de Siresa, pieza clave en el surgimiento del Reino de Aragón.

La cordillera de los Pirineos es un destino turístico fantástico para satisfacer tanto a los amantes de la naturaleza y de las excursiones por la montaña como a los que buscan testimonios de nuestra historia y tradiciones. El pueblo de Siresa es un ejemplo perfecto de ello.

Esta localidad de Huesca se encuentra en el tramo más alto del río Aragón Subordán. Disfrutar de sus paisajes de alta montaña es motivo más que suficiente para llegar hasta allí, pero también lo es darse un paseo por sus viejas calles dominadas por un monasterio románico excepcional.

El pueblo de Siresa, una joya pirenaica

El imponente monasterio de San Pedro de Siresa bajo la montaña. | Shutterstock
El imponente Monasterio de San Pedro de Siresa bajo la montaña. | Shutterstock

La localidad de Siresa se integra en el Valle de Hecho, bañado por las aguas del río Aragón Subordán. Este río, como ocurre en otros valles de los Pirineos, es la arteria junto a la que hace siglos surgieron muchos de los pueblos de montaña. 

En el caso de Siresa, el casco histórico propone un viaje en el tiempo gracias al buen estado de su arquitectura típica. La piedra domina las casas apiñadas en sus pocas calles estrechas y empedradas. Todo es de aspecto humilde, salvo el principal monumento del pueblo: el Monasterio de San Pedro, uno de los principales de Aragón.

Un gran monasterio de los Pirineos

Panorámica de Siresa y el Monasterio de San Pedro. | Shutterstock
Panorámica de Siresa y el Monasterio de San Pedro. | Shutterstock

San Pedro de Siresa remonta sus orígenes al siglo IX. Por aquel entonces, era un destacado núcleo del emergente Reino de Aragón con capital en Jaca. Aquí se educó el futuro rey Alfonso el Batallador, gran artífice de la expansión territorial del reino, que por ejemplo llegó a conquistar Zaragoza.

Por su antigüedad, es una de las joyas románicas de los Pirineos de Huesca. Pero a su arte e historia se suma su valor legendario, pues se dice que llegó a cobijar el Santo Grial, el mismo cáliz que más tarde recaló en el cercano monasterio de San Juan de la Peña.

Los alrededores de Siresa

Vista del Valle de Hecho, en los alrededores de Siresa. | Dreamstime
Vista del Valle de Hecho, en los alrededores de Siresa. | Dreamstime

La visita al monasterio es obligada, pero hay que reservar tiempo para su entorno. Sobre todo para remontar por carretera el río Aragón Subordán y llegar hasta paisajes como la Selva de Oza y su famoso hayedo. Y un poco más arriba está el valle de Guarrinza y sus megalitos prehistóricos, así como también se puede alcanzar el paraje de Aguas Tuertas (que no hay que confundir con Aigüestortes, en los Pirineos catalanes).

Abandonando el Valle de Hecho, se puede visitar el pueblo de Ansó, otro reducto que refleja a la perfección la esencia montañesa. De hecho, esta zona de Aragón es perfecta para sentir el carácter de los Pirineos, especialmente si se recorren las sendas que transcurren por el Parque Natural de los Valles Occidentales.

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