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Rodeada de montañas: la ciudad andaluza con un símbolo del Renacimiento y conocida como la 'capital mundial del aceite de oliva'

Entre colinas y un mar de olivos, esta ciudad andaluza guarda una historia milenaria marcada por íberos, musulmanes y cristianos, y un patrimonio monumental que culmina en su magnífica catedral renacentista.
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Entre colinas y un mar de olivos, esta ciudad andaluza guarda una historia milenaria marcada por íberos, musulmanes y cristianos, y un patrimonio monumental que culmina en su magnífica catedral renacentista.

Como un lagarto enroscado en torno al cerro de Santa Catalina, Jaén fue una codiciada plaza fuerte durante el periodo de las taifas. Es una bella ciudad monumental pendiente de descubrir, aunque por lo que sí es reconocida a nivel internacional es por poseer el mejor aceite de oliva del mundo. A continuación, no te pierdas la historia y los mejores lugares que ver en Jaén capital.

Para ganar perspectiva, lo primero que ver en Jaén capital es el castillo. Desde sus miradores se puede comprobar la situación estratégica de una ciudad muy disputada durante la conquista cristiana. El recorrido por la gran cantidad de monumentos interesantes requiere de un fin de semana completo.

Historia de Jaén, la bella monumental entre campos de olivos

Calle Bernabé Soriano, con vistas a la Catedral de Jaén. | Shutterstock(1) (1)
Calle Bernabé Soriano, con vistas a la Catedral de Jaén. | Shutterstock

El solar de la capital jienense lleva ocupado desde el período calcolítico (IV milenio a. C.). Estos asentamientos se encontraban en los Marroquíes Bajos y Puente Tablas. Ya en el núcleo urbano de la capital, estuvieron asentados los íberos hacia el 800 a. C.

La Peña del Castillo fue tomada por diversas civilizaciones, incluidos los pueblos púnicos y romanos. Los cartagineses de Aníbal explotaron las riquezas mineras de la sierra desde el año 237 a. C. Por ello, convirtieron la ciudad en una de sus plazas fuertes. Treinta años después, la conquistó Escipión Emiliano para los romanos. Oringis o Auringis alcanzó la condición de municipio en el siglo I, quedando de este período las magníficas estelas y el mosaico que puede verse en el Museo de Jaén.

Una historia de conquistas y reconquistas

Los musulmanes se hicieron con Jaén hacia el 711, encuadrándola en la cora (provincia) de Yayyan, nombre de la primera capital provincial. La administración se trasladó de ese distrito a lo que después se llamaría al-Hadira, Jaián y Jaén. El cambio se produjo a mediados del siglo IX, en tiempos de Abderramán II. Los árabes construyeron una línea de murallas, una gran mezquita y un alcázar.

Hacia el año 1009, al descomponerse el Califato de Córdoba, se creó el reino taifa de Jaén en la antigua cora, condición que duró hasta la invasión almorávide de 1091, cuyos dirigentes asumieron el control. El territorio cambiaría de manos varias veces entre las taifas de Granada, Sevilla y Córdoba. Más tarde, al caer el imperio almorávide (siglo XII), la ciudad perteneció a varios caudillos, entre ellos el Rey Lobo de la taifa de Murcia.

Llegado 1232, el caudillo Alhamar se sublevó frente a los murcianos. De este modo, declaró la taifa de Arjona, que incluía Jaén y diversas poblaciones locales. El rey Fernando III montaría dos imponentes asedios a la ciudad en 1225 y 1230, sin éxito. Tras ocho meses de asedio, en 1246, Alhamar firmó el Pacto de Jaén con Fernando III el Santo, lo que supuso la entrega de la ciudad, que se convirtió en fronteriza.

Jaén a partir del siglo XV

Enrique IV daría, en 1459, la ciudad al todopoderoso Condestable de Castilla, Miguel Lucas de Iranzo. El noble erigió en la Calle Maestra un palacio, realizó reformas urbanísticas y defendió los intereses de su rey en las luchas con los partidarios de sus hermanastros: Alfonso de Castilla e Isabel la Católica. No obstante, el 21 de marzo de 1473, el dirigente fue asesinado mientras rezaba en la Catedral de la Asunción de Jaén. El rey se presentó por sorpresa en la ciudad e interrogó a varios regidores. Tras ello, ajustició y colgó a varios de ellos de las ventanas.

La toma de Granada y las positivas consecuencias del descubrimiento de América propician la riqueza de Jaén. Sin embargo, a partir del XVII se produce una regresión demográfica y económica acentuada. El declive se acentuó a comienzos del siglo XIX con la desastrosa guerra de la Independencia.

En septiembre de 1823, Jaén y sus alrededores fueron escenario de combates entre las tropas liberales, encabezadas por el general Rafael del Riego, y las fuerzas absolutistas. Diez años después se convertiría en capital provincial debido a la nueva división administrativa de Javier de Burgos. En 1873, durante la Primera República, la ciudad llegó a declararse cantón independiente.

En julio de 1936, la ciudad permaneció fiel al Gobierno republicano. Tres semanas después, centenares de presos derechistas serían asesinados. Más tarde, el 1 de abril de 1937, la Legión Cóndor nazi hizo un bombardeo de represalia en contestación al realizado por la República sobre Cabra, teniendo como resultado 159 fallecidos. La espiral de violencia siguió y, pocos días después, las autoridades municipales ordenaron el fusilamiento de 128 presos. En esos años realizó labores de propaganda en la ciudad el poeta Miguel Hernández.

Tras el desastre golpista y una época durísima de posguerra, la ciudad finalmente comenzó a prosperar. Fruto de tales avances, desde 1983 celebra cada dos años la gran Feria Expoliva. Es precisamente el aceite y su ancestral cultivo el motor económico local y regional, lo que le hace ser conocida como la 'capital mundial del aceite de oliva'.

Qué ver en Jaén, del castillo a su gran símbolo renacentista

Baños Árabes de Jaén, de los mejor conservados en la península. | Shutterstock
Baños Árabes de Jaén, de los mejor conservados en la península. | Shutterstock

La visita a lo que ver en Jaén puede iniciarse por el Castillo de Santa Catalina. Desde allí, con un poco de imaginación, se aprecia la forma de lagarto de sus contornos en torno al cerro. También se divisa el mar de olivos que se extiende hasta el horizonte. La fortaleza está reformada completamente y en su interior alberga un Centro de Interpretación.

Bajando al centro urbano espera la espectacular Catedral de la Asunción de Jaén (siglos XVI-XVIII). De estilo plenamente renacentista, es el mejor templo que ver en Jaén capital y uno de los más importantes de este estilo en el mundo. En 1473, en el espacio de la antigua capilla mayor, fue asesinado el Condestable Iranzo mientras rezaba. Por otra parte, el conocido frente catedralicio es obra de López de Rojas. Mientras tanto, muy avanzado el siglo XVIII, Ventura Rodríguez concibió la célebre Capilla del Sagrario, en realidad una iglesia complementaria que se culmina en 1800.

Destaca del conjunto el Retablo de Santa Teresa, la imagen de la Virgen de las Angustias y el Cristo de la Buena Muerte. De gran mérito es también el lienzo de Valdés Leal que representa a Fernando III, conquistador de la ciudad. Asimismo, hay un trabajo del pintor Maella que representa a la Sagrada Familia y el relicario de Santa Cecilia. La visita del templo se completa con el rico Museo Catedralicio, que alberga algunas de las obras más importantes que ver en Jaén.

Sorprenden los baños árabes del Palacio de Villardompardo, levantados en el siglo XI y reformados. Componen un conjunto único en la península, complementado por su espléndido patio. Hoy es sede de dos museos: el Museo de Arte Naif y el Museo de Costumbres Populares. Por su parte, la Iglesia del Sagrario (siglo XVIII) debe su idea general al gran arquitecto Ventura Rodríguez, que trazó su magnífica bóveda de casetones. Además, incluye pinturas de Mariano Salvador Maella.

Descubriendo el enorme patrimonio religioso de Jaén

Siguiendo con lo que ver en Jaén, le toca el turno a la Basílica de San Ildefonso, cuya historia está fuertemente imbricada en la capital jienense. De hecho, su misma fundación está relacionada con un hecho milagroso según el cual la propia Virgen se apareció en el lugar en 1430. En lo tocante a su arquitectura, esta entremezcla elementos góticos, renacentistas y neoclásicos. La construcción cuenta con un cuerpo de tres naves. Mientras tanto, en su interior resalta la imagen medieval de la Virgen de la Capilla. Pedro Duque y Cornejo es el responsable del altar-tabernáculo (siglo XVIII).

En la Plaza de la Magdalena se encuentra la iglesia del mismo nombre, de claro sabor tardomedieval. Por suerte, no perdió del todo su portada tras la intervención de Vandelvira, responsable de la nueva torre-campanario, en el siglo XVI. El templo se asienta sobre una primitiva mezquita. Por otro lado, destaca el Hospital de la Orden de San Juan de Dios (siglo XVII), cuya fábrica tiene origen medieval. Es notable la portada gótica, que contrasta con la estética ya clasicista de sus patios interiores, auténticos protagonistas de un inmueble que hoy es un centro cultural.

La Torre del Concejo está integrada en la Iglesia de San Juan, de gran antigüedad y que exhibe aún su silueta tardogótica. Al tiempo, el reducido templo de San Bartolomé también se creó en época medieval. De hecho, aún subsiste una pila bautismal de este período. Sin embargo, se reviste con su hermosa portada clasicista en el siglo XVII, del mismo momento que el impresionante Cristo de la Expiración que se conserva en su interior. También es sobresaliente su retablo mayor, ejecutado un siglo antes.

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Vista aérea de Jaén con la catedral en el centro. | Shutterstock

Una de las instituciones eclesiásticas más singulares que hay que ver en Jaén es la Santa Capilla de San Andrés, de 1515, cuyo interior guarda un camarín del siglo XVIII. El espacio combina elementos arquitectónicos y artísticos tardogóticos (y mudéjares) con otros clasicistas. Es conveniente recorrer las galerías de su patio renacentista y contemplar sus bellas obras de arte.

Del templo medieval de San Lorenzo permanece el llamado Arco de San Lorenzo, que sirve para enmarcar una imagen de un crucificado muy venerada en la ciudad. De la Iglesia de San Miguel, medieval pero reformada en el siglo XVI, quedan diversos restos. Los principales son su torre, ábside y la portada diseñada por Vandelvira.

Queda todavía otra brillante construcción eclesiástica que ver en Jaén. Se trata el Real Monasterio de Santo Domingo (siglos XVI-XVII), cuyo cuidado pórtico y hermoso claustro ofrecen un bello paseo. La experiencia se completa con un templo decorado con notables pinturas al fresco. Dicho espacio también tuvo otros usos, como alojar una temprana sede universitaria.

A finales del siglo XIX, se promovió la sede definitiva del Palacio Provincial de Jaén, cuyo frente más notable se ve desde la Plaza de San Francisco. El último monumento que ver en Jaén se encuentra en el Paseo de la Estación: es el Museo Provincial de Jaén, donde se presenta una destacada colección arqueológica, especialmente ibérica. En este sentido, también en el mismo paseo se halla el Museo Íbero, que centra su exposición en esta civilización con colecciones procedentes de diversas ciudades andaluzas.

Datos prácticos para visitar Jaén

Coordenadas

37° 46′ 11″ N, 3° 47′ 20″ W

Distancias

Sevilla 241 km, Córdoba 117 km, Madrid 335 km

Altitud

573 m

Habitantes

112 074 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y en francés.

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