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Declarado Bien de Interés Cultural: el imponente castillo situado sobre un macizo que domina el Mediterráneo

Domina el horizonte sobre un macizo rocoso y, aunque inacabado, ha sido testigo de siglos de historia, además de unas vistas inolvidables.
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Domina el horizonte sobre un macizo rocoso y, aunque inacabado, ha sido testigo de siglos de historia, además de unas vistas inolvidables.

La provincia de Girona conserva ecos de un intenso pasado medieval. Tienen la forma de pueblos de calles empedradas y de castillos que sobrevivieron a batallas, aunque no siempre al paso del tiempo. A 315 metros de altura, mirando al Mediterráneo y con las primeras estribaciones de los Pirineos a sus espaldas, se alza la soberbia silueta de una fortificación de historia singular.

El Castillo de Montgrí: centinela del Baix Empordà

Castillo de Montgrí
Vista aérea del Castillo de Montgrí. | Dreamstime

La mole del macizo del Montgrí emerge con fuerza en el Baix Empordà. En su punto más elevado sobresalen los muros de un castillo magnífico, aunque inacabado. Nunca cumplió con la misión para la que fue concebido, pero ha ejercido de guardián silencioso de estas tierras durante más de siete siglos.

Desde la distancia, el castillo parece fundirse con la roca sobre la que se asienta y de la que se arrancó la materia prima para darle forma. Su planta cuadrada está vacía. Son sus robustas paredes, sus torres y sus almenas las que evocan aquello que pudo haber sido y no fue. 

Historia de un castillo único

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Vista del Castillo de Montgrí y su entorno natural. | Dreamstime

En la Edad Media, este era un territorio codiciado por su posición estratégica entre rutas terrestres y marítimas. Fue Jaume II el Justo quien ordenó la construcción del castillo a finales del siglo XIII. El motivo: la rivalidad con el conde de Empúries.

Avatares de la historia pusieron fin al conflicto y las obras de la fortaleza se detuvieron para siempre a los pocos años de haberse comenzado. Quedó solo el desafiante envoltorio del castillo, dueño y señor de unas vistas privilegiadas que van mucho más allá de la Costa Brava.

Postales para el recuerdo

Castillo de Montgrí
Almenas del Castillo de Montgrí con el mar de fondo. | Dreamstime

El ascenso al Castillo de Montgrí es algo exigente. El sendero, que parte desde Torroella de Montgrí, requiere casi una hora de caminata por un terreno pedregoso y con pendiente. Pero lo que corta la respiración no es el camino, sino las postales que se despliegan a medida que se asciende. 

Ya en la fortaleza, el espectáculo visual es casi inabarcable. Hacia el este, la costa mediterránea se abre con la bahía de Roses y las islas Medas como protagonistas. Por el oeste se extiende la llanura del Empordà, atravesada por la silueta del macizo de Montgrí en el que se alza el castillo. Y, al fondo, se adivina el macizo de Canigó, ya en los Pirineos.

Tesoros a los pies del Castillo de Montgrí

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Plaza de Torroella de Montgrí. | Dreamstime

Cobijada a los pies del castillo, una villa medieval, Torroella de Montgrí, que conserva un delicioso casco antiguo de casonas señoriales, una plaza porticada y fragmentos de la vieja muralla. Un poco más allá, acariciado por el Mediterráneo, se abre L’Estartit, con sus playas de arenas sedosas y aguas cristalinas.

Torroella de Montgrí, además, se enclava en el Parque Natural del Montgrí, las islas Medas y el Bajo Ter. Se convierte así en uno de los rincones más auténticos de la Costa Brava, una conjugación perfecta de historia, patrimonio, ocio y naturaleza.

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