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A orillas de un embalse: el imponente castillo medieval en Ciudad Real con una ermita en su interior

La presa del embalse manchego de Peñarroya contiene las aguas de un río Guadiana recién nacido y protegido por un monumental castillo del Medievo.
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Imagen: Dreamstime
La presa del embalse manchego de Peñarroya contiene las aguas de un río Guadiana recién nacido y protegido por un monumental castillo del Medievo.

En ocasiones, se tiene una imagen demasiado tópica de la llanura manchega y, en concreto, de la provincia de Ciudad Real. Y, aunque es cierto que aquí predominan las llanuras que alternan la aridez amarilla con el verde del cereal, también hay otros enclaves más agrestes y dominados por el agua. Uno de ellos es el formidable Castillo de Peñarroya.

Esta fortaleza de origen medieval se ubica en el término de Argamasilla de Alba, pueblo cervantino por excelencia e integrante de cualquier ruta del Quijote que se haga por la Mancha. Pero además, el castillo se halla junto al embalse de Peñarroya, que marca el final de las hermosas Lagunas de Ruidera.

El Castillo de Peñarroya, una imponente construcción pétrea junto al embalse

Castillo de Peñarroya
Castillo de Peñarroya sobre el embalse del mismo nombre. | Dreamstime

Este fortín manchego es fruto de la convulsa Edad Media española, repleta de conquistas y reconquistas. Aunque en ocasiones se le ha atribuido un origen musulmán, los últimos estudios aseguran que el Castillo de Peñarroya es una construcción cristiana de finales del siglo XII o principios del XIII.

Pero, independientemente de cuándo comenzara su edificación, lo más interesante del Castillo de Peñarroya es su ubicación aprovechando los acantilados y roquedos. Y a esas defensas naturales se le suman sus gruesas murallas almenadas, sus torres, un foso y un patio de armas interno. Dentro está también el Santuario de Nuestra Señora de la Encarnación de Peñarroya, una recoleta ermita de decoración barroca que custodia la imagen de la patrona de la localidad.

Argamasilla del Alba, lugar cervantino por excelencia

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Antiguos molinos de viento en Argamasilla de Alba. | Real Academia Española, Wikimedia

El Castillo de Peñarroya se encuentra a varios kilómetros de Argamasilla de Alba, pero obviamente hay que visitar esta localidad manchega y los cercanos molinos de viento tan vinculados con Cervantes. De hecho, el escritor estuvo aquí preso, en la conocida Casa-Cueva de Medrano, donde quizás comenzase a escribir el Quijote.

Visitar este espacio tan literario es la principal razón para acudir a Argamasilla de Alba, pero hay otras. También hay que acercarse hasta la arquitectura renacentista de la iglesia de San Juan Bautista, al igual que merece la pena entrar al Pósito de la Tercia, donde se almacenaba el grano que cultivaban los vecinos.

Las Lagunas de Ruidera, la maravilla natural que completa la visita

Vista de las Lagunas de Ruidera
Vista de las Lagunas de Ruidera. | Shutterstock

La guinda a una excursión al Castillo de Peñarroya la ponen las Lagunas de Ruidera, protegidas como parque natural. Al fin y al cabo, son una de las maravillas naturales que ofrece un viaje a la comunidad de Castilla-La Mancha.

Las Lagunas de Ruidera se conocen como ‘el espejo de la Mancha’ y son, ni más ni menos, el origen de uno de los grandes ríos peninsulares: el Guadiana. Un río que posee un nacimiento apoteósico formando hasta 15 lagunas a lo largo de varios kilómetros y fluyendo por varias cascadas preciosas. Sin duda, un hito imperdible en cualquier visita a la zona

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